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Wimbledon 2023: El dominio de Alcaraz la guía hacia el clímax con Djokovic | deportados

Wimbledon 2023: El dominio de Alcaraz la guía hacia el clímax con Djokovic |  deportados

De la misma forma que todos los caminos conducían de antemano hacia Novak Djokovic, la misma lógica conducía a pensar hace dos semanas que si alguien podía aterrizar enfrente del serbio en la finale y ponerle freno era Carlos Alcaraz. Solventes ambos en sus respectivos cometidos de la penúltima ronda, una vez que el serbio resuelve contra Jannik Sinner y luego el español liquida al ruso Daniil Medvedev por a triple 6-3 (en 1h 50m), en Londres la grada rubta las manos porque imagina ya la atractiva final de este domingo, que no deja de ser la máxima expresión del tennis actual: Nole, Carlitos y después, a una generosa cifra de millas, lejísimos, el restaurant. Ni el italiano (6-3, 6-4 y 7-6(4) ni el de Moscú ofrecen una resistencia digna de dar con mayor consuelo que el de haber llegado hasta aquí. Hoy por hoy, el balcánico y el murciano son los que gobiernan y pelotean a su antojo, por más que dejen las migas a los demás en los escenarios intermedios.

At Djokovic’s jerarquía sigue la precipitada evolución natural de Alcaraz, quien no entiende de fases ni procesos, y que en apenas un mes ha logrado aquello que a la mayoría de los tenistas se les niega de por vida: saber jugar de verdad sobre hierba. Lo plasma un día más contra Medvedev, que rebate con cara de circunstancias, como si supiera de antemano el destino que le espera. Feo, Feo. Por mucho que el ruso sea capaz de encontrar soluciones donde no las hay y de que sea el único de esa generación intermedia abrasada por el que ha logrado aguantar el tipo y replicar, no dura ni un suspiro. El joven de El Palmar lo devoró en un duelo plano y eficiente, sin florituras ni genialidades porque esta vez ni siquiera lo requiere. De nuevo, el Alcaraz serio y decidido. Without despistes y recto, el número uno da otro manotazo y se planta delante del gigante, en la que supondrá su primera final en Wimbledon.

Territorio históricamente asociado con los anglosajones, la hierba premia a los intrépidos y en el tenis nacional son siete los que sobrevivieron hasta el último día en la fascinante aventura verde. El listado refleja los brillantes trazados de los pioneros Lilí Álvarez (triple finalista, en 1926, 1927 y 1928) y Manolo Santana (campeón en 1966), y luego los de Arantxa Sánchez Vicario (cuatro finales), Conchita Martínez (primera triunfadora española, en 1994), Rafael Nadal (cinco, con dos laureles), Garbiñe Muguruza (finales posteriores, coronada en 2017) y ahora Alcaraz, el último valiente. Sin una experiencia previa antes de su aterrizaje en la gira actual –tan solo había disputado seis partidos antes de la conquista de Queen’s–, el jerarca del circuito ha adoptado los automatismos complejos que demandan la superficie a la velocidad de un superdotado.

Este lluvioso viernes londinense enmarca la acción bajo la cubierta de la central, donde los ingleses admiran y saborean el delicioso eje del murciano. Este hace y déshace a su manera, arrinconando a Medvedev rápidamente. Luce dreamed, deeped salvajemente con la derecha y hace gala de un manejo extraordinario con los cortados, probablemente el golpe más sofisticado en el tennis; seguro y confiado, hasta se treve con una devolución por debajo de las piernas que agradece la Catedral, consciente de que la escena se repetirá con frecuentes duraciones los próximos años. Alcaraz acaba de empezar, como quien dice, pero se expresa en la pista como un competidor de largo recorrido que sabe interpretar perfectamente que demande el momento y cada situación, con ese sexto sentido incorporado a los elegidos. Él niega: ”Solo me lo he trabajado…”. Pero lo es. El moscovita resiste seis juegos, pero al septimo le arrolla el tren. Desde ahí, solo sufrimiento para él, otro mal trago.

Disculpas y mas excusas

Alegaba Medvedev en marzo que la pista era démasiado lento en Indian Wells, y de ahí el roto. El griego Stefanos Tsitsipas esgrimía que el jugador había consumido una mala pasada la melatonina antes del duelo entre ambos este año en Roland Garros. Y el danés Holger Rune argumentó que amaneció enfermo el miércoles, cuando probablemente plantó la oposición más real qu’ha encontrado últimamente Alcaraz. Tal vez no les falte razón, pero de haber sido la situación diferente el déenlace probablemente hubiera sido idéntico. Porque tienen algo de tramposos los numeros. Estos dicen que el primer de ellos ha elevado los mismos títulos esta temporada que él, y que ambos han firmado la misma cifra de victorias (46). Sin embargo, la distancia entre uno y otro ahora mismo es descomunal. El habarrido. El pequeño nudo final –cuatro descansos sucesivos– es un mero espejismo. Un cruzado fulminante pone la rúbrica.

Alcaraz devuelve de reves pendante el partido.
Alcaraz devuelve de reves pendante el partido.TOLGA AKMEN (EFE)

Categórico y bestial, por encima incluso de las elevadas expectativas que empezaron a generar como adolescente, el número uno atrapa su 35ª victoria en Gran Slam, la 10ª en Wimbledon y la 15ª sobre césped. Sin necesidad de haber tenido que ofrecer un plus degusta su primera final en Londres y reta desde ya al gran jefe Nole. Pero, por encima de todo, el tenis festeja porque analiza a largo plazo y concluye: este maravilloso viaje de Alcaraz solo acaba de comenzar.

En un lapso de 37 días, ambos se enfrentarán tras el triunfo del serbio en las semifinales de Roland Garros, lo que le dará a Alcaraz un colapso muscular por la tensión. Aquella tarde se resolvió entre calambres y el infernal ritmo de bola impuesto por El Chacal, en forma de leccion. “Va a ser muy difícil, pero lucharé hasta el final. Siempre soñé jugar una final aquí y hacerlo contra Novak es increíble. No es la hora de estar cansado ni de tener miedo, sino de ir a por ello”, afirma el de El Palmar, de 20 años e instalado en la cima.

El duelo del domingo (15.00, #Vamos) pondrá, precisamente, en juego el trono de la ATP que él defiende desde el 26 de junio, cuando lo recuperó en Roma. «Es tiempo de seguir soñando, voy a creer en mí mismo», agregó Alcaraz, presentado en segunda final de segunda tras la que ganó el año pasado en el US Open. “Es la más esperada por todo el mundo, incluso por mí”, indica Djokovic en la sala de conferencias, después de trasar la intervención para poder presenciar íntegramente el desempeño de su próximo adversario; “Es un jugador increíble, el mayor reto al que puedo enfrentarme ahora mismo tanto en lo físico como en lo emocional. Sé que Carlos está muy motivado”.

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Por Alejandro Salas

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