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El sistema eléctrico cerró 2022 con un superávit de más de 6.000 millones por la inyección de dinero público

El sistema eléctrico cerró 2022 con un superávit de más de 6.000 millones por la inyección de dinero público

Pesa sobre la crisis energética y la rebaja de la parte regulada de la factura de la luz, el sistema eléctrico cerró 2022 con un superávit. Y no uno cualquiera, sino que los ingredientes fueron en 6.187 millones de euros superior a los gastos, según los datos provisionales publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Una ‘rara avis’ para unas cuentas que suelen aflorar deficits y que se por la cena publica de formacion paraca compensar los menores ingresos derivados de las medidas aprobadas por el Gobierno para reducir el impacto de los precios de la energía en el bolsillo de los consumidores

El hueso costes del sistema se sitúa el año pasado en 13.897 millones de euros, un 18% menos de lo estimado, y los Los ingresos se han elevado hasta los 18.978 millones de euros, un 13% por encima de lo previsto. El horrible de los ingresos se respaldado un lapso de los pejes y cargas lo que está incluido en el factura eléctrica para todos los consumidores. Los peajes van a pagar las redes y el coste de la distribución eléctrica, y el precio lo fija la CNMC; tenga en cuenta que los cargueros están destinados a pagar las primas a las renovables (RECORE), la deuda acumulada de los distintos déficit o el sobrecoste por la generación extrapeninsular que corresponde al Ministerio para la Transición Ecológica.

Pero el año pasado el Gobierno sufrió tras el inicio de la guerra de Ucrania una rebaja de la retribución a las renovables de 1.800 millones de euros por rebajar los cargoes en un 55% y, así, aligerar el recibo. Eso explicó la mayor parte de la reducción de los costes del sistema eléctrico, pero también que los Los ingresos por viajes y cargas han sido un 11% más bajos a lo previsto, hasta un total de 10.250 millones de euros.

La clave para el superávit está en el resto de ingredientesotrora menos relevante, pero que el año pasado sumaron un total de 8.500 millones de euros, unos 3.000 millones de euros más de lo previsto. Entre esos ingresos se encontrará la compensación por el impuesto del 7% a la generación de energía eléctrica, que afecta a las empresas de energía y se refleja en la factura de los consumidores. El Gobierno suspendió este gravamen de manera temporal en junio de 2021, cuando Comenzó la crisis energética, y así se mantiene. Pero para evitar el agujero en las cuentas previo su compensación por un equivalente importado en la reducción de esos ingresos a través de los presupuesta. Esto explicita dos aportaciones de 1.360 millones de euros y 1.917 millones de euros, respectivamente.

A esto hay que sumar la entrada de más dinero del esperado por las subastas de recho de emisión de C02 que se elevan hasta un total de 2.027 millones de euros, cuando la pronostico est situaba en unos 1.100 millones, asi como un credito extraordinario no pronostico de unos 2.000 millones de euros aprobados ‘in extremis’ a final del año pasado para evitar cualquier posible desequilibrio en las cuentas.

Recote d’apenas 370 millones

También tuvieron un impacto positivo, aunque limitado en el saldo final, los 370,4 millones pagados por cansado compañías eléctricas por el recorte del Gobierno sobre los beneficios extraordinarios de sus centrales nucleares e hidráulicas por el alza del precio del gas. El Ministerio para la Transición Ecológica vieron esta medida en septiembre de 2021 con el objetivo de obtención en el último trimestre de ese año –cuando los precios del gas todavía no se habían acercado a los niveles del año pasado– una recaudación cercana a los 2.300 millones de euros con la que sufragar los menores cargos de la factura, qu’entonces eran de casi el 90%.

Pero un mes después de aprobarla, sin apenas tiempo para su aplicación, Ribera suavizó tras una enérgica protesta por parte de las compañías al eximir del recorte a aquellos contratos con un precio fijo por encima de los 67 euros por megavatio-hora (equivalente a un precio de 20 euros megavatio-hora para el gas, que es el precio medio histórico de esta materia prima). Según ha defendido Ribera, de esta forma consigue que las compañías que venden esa energía están obligadas a firmar contratos con sus clientes con precios que no pueden superar esos 67 euros por megavatio-hora.

dos ojos sin aprobar

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Además, de los ingresos por la reducción de los ingresos extraordinarios, tampoco se había previsto un préstamo de 225 millones de euros para compensar la reducción del 80% de los costes de los consumidores electrointensivos, así como unos 187,4 millones de euros de los presupuestos para compensar las medidas de flexibilidad de los contratos de suministro de energía electricidad para brindar a los consumidores la posibilidad de adaptar estos consumidores en el contexto de crisis energéticas reales. Entre estas tres aportaciones suman más que suficiente para no tener que echar de menos en las dos leyes anunciadas por la vicepresidenta teresa ribera al inicio de la escalada de precios y que si no hay cambios se quedarán guardados en un cajón del Congreso.

Una de ellas es la norma que buscaba recortar los beneficios extraordinarios de las eléctricas por el alza de los precios de los derechos de emisión de CO2, y la otra es lo que se denomina Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE) que saca de la factura de la luz las primas a las renovables para que sean pagadas también por gas y petróleo. Entre ambas sumaban una previsión de ingresos de 697 millones de euros en 2022dado que se ‘contaba’ con l’aprobación del FNSSE en el segundo semestre y su aplicación sería progresiva danse un plazo de cinco años.

Por Alejandro Salas

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