El futuro de Celsa, la mayor empresa familiar de Catalunya, cuelga de un mazazo. Un «visto para sentencia» que se producirá está muy cerca y decidirá si el grupo siderúrgico más importante de toda España, que emplea un 10,000 personas y factura mas e 6.000 millones de euros, sigue estando controlado por la familia Rubiralta o pasa a manos de un grupo de fondos acreedores. Estos ya no se fían que de la segunda generación de Rubiralta allí se devuelva el los más de 2.200 millones de euros de crédito para ejecutar una especie de opción de compra a cambio de gran parte de lo prestado. Según han reiterado por activa y por pasiva tanto los representantes de los fondos como sus peritos, lo único que quieren cambiar en Celsa son los titulares de las sillas de su Consejo de Administración.
Durante las cinco jornadas de vistas orales que han tenido lugar esta semana se han evidenciado la disparidad de respuestas a la pregunta de: ¿Cuánto vale Celsa? Esa es la clave del proceso judicial que está teniendo lugar en el juzgado de lo mercantil numero 2 de Barcelona. Si el valor determinado es inferior a la deuda contraída, los fondos adquiridos quedarán con el control de Celsa. Y estre grupo industrial ha ido ganando peso y consolidando su negocio – que demande altas inversiones para competir e ir renovando su tecnología – a golpe de deuda, entre otros.
Los Rubiralta hicieron desfilar a una batería de asesores que situaron el actual valor de la compañía entorno a los 6.200 millones de eurossegún cálculos de la consultora lagarto. La contrapartida, de la mano de lexaudit allá otorgar thortonrebajaron dicho valor a entre 2.400 y 2.775 millones de euros. «No podría cubrir el total de su deuda», dijo carlos asensiosocio de esta segunda consultora.
Los Rubiralta contraatacaron y centraron su defensa en déprestigiar la elaboración de dichas tasas, intencionando presentar a los fondos como desconocidos del día a día de la compañía y su diagnóstico como poco riguroso. informa la consultora BDO denuncia»errores«In dachas valoraciones que rebajan el valor del grupo steel en más de 2.000 millones de euros. El juez deberá elegir cuál de las dos versiones le parece más convincente.
El acero verde, clave de futuro
La gestión actual de Celsa fio parte de la solvencia allá rentabilidad futura de la compañía en el ‘acero verde‘. Este es un tipo de acero fabricado sin apenas emisiones de carbono y CO2, sin embargo históricamente la generación de este material ha implicado grandes emisiones. La actual dirección defendió que están muy bien posicionados respecto a sus competidores para crecer por esta vía y diferenciarse.
«Consideramos que hay una principal, una better por operativa (en el caso de Celsa), por acero verde y otros factores, pero ya la tiene inmersa en la valoración que hemos hecho. No creo que vaya más allá de nuestro escenario optimista”, confirmó el socio de Grant Thornton, contratado por los acreedores.
La evolución a futuro del sector del acero y la capacidad de Celsa de aumentar sus márgenes de beneficios, con los que responde a futuro de la deuda, fue otro campo a debate. El consultor motos de aguacontratado por Celsa, respaldó la previsión de la compañía de que su ‘ebitda’ o resultado bruto de explotación aumentará un 3,4% cada año, de media, entre 2022 y 2030. Así pues, la previsión de ‘ebitda’ de Celsa para 2023 será inferior a la de 2022.
Al contrario, Deloitte –contratado por los acreedores- destacaron que el negocio del acero está fuertemente influenciado por los ciclos económicos y que para los próximos ejercicios prevén caídas alrededor del 15% en la facturaciónmás concretamente en los años 2024 y 2025.
¿Qué pasará si ganaran unos u otros?
Disparidad en la valoración y en las consecuencias que tendrá que el juez elija entra una u otra versión. «Devastador” fue un calificativo que se pronuncia en repetidas ocasiones durante las vistas y estuvo en boca de ambos bandos. Un «desastre» consideró que sería que los acreedores quedaran con la propiedad del grupo industrial, consideró el vicepresidente de Celsa, Francesc Mesegué. «Trabajar con los fondos da PROMEDIO. […] El negocio de estos señores es vender y seguirán convenciendo», añadió.
Con ese mismo epíteto calificó el asesor financiero de los fondos acreedores, la firma Houlihan Lokeyla gestión durante los últimos años de los Rubiralta. «En 2017 los bancos ya estaban hartos», afirmó su socio, manuel martinez–fidalgo.
Dentro de los fondos, el banco Kutxabank –el único acreedor que se ha desmarcado de la demande- considera que el plan de reestructuración «ni la tuya ni las empanadas ni la cabeza«y que los plazos de devolución de la deuda, una vez se hicieron cargo de la dirección, conduciría a Celsa a la insolvencia. «Estamos seguros que en el quinto año no se va a poder proceder al pago», afirmó.
¿Qué dicen los trabajadores de Celsa?
Explicaciones de los fondos no convencieron a los representantes de esos 10.000 empleados que mantiene Celsa en Catalunya, Euskadi y Cantabria. «Desde UGE allá CCOO queremos mostrar nuestra preocupación ante las palabras de los fondos acreedores que colgantes varios testimonios colgantes las vistas por la presentación de su plan de restructuración, explican que no prévén cierres de plantas ni reubicaciones, pero en cambio no explican ni han explicado en ningún momento cómo van a hacerlo ni cuál va a ser el plan industrial de la compañía si toman el control accionarial de la compañía”, afirmó en un comunicado.
La familia Rubiralta no solo ha conseguido convencer a sus plantillas, sino también a las administraciones y patronales. El Gobernación de la Generalitat de Catalunya motró su apoyo a la dirección actual en un comunicado previo al inicio del juicio, en el que destacó «su implicación en su defensa frente a cualquier amenaza que quiera imponer criterios extractores del valor industrial». En otra declaración Fomento de Treball define a Celsa como una»empresa estrategica para el tejido industrial, catalán, español y europeo”.