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«No es bueno para el negocio»

«No es bueno para el negocio»

El juzgado de lo social numero 3 de leon ha condenado a una empresa a pagarle una indemnización de 7.501 euros ya readmitir tiene un trabajador, tras despedirlo por ser gitano. «Desde que estas aquí, no paran de entrar gitanos cuando antes vinieran de vez en cuando […] y eso no es bueno para el negocio», le recriminó su jefa, según declaró el damnificado Durante el juicio. La magistrada ha considerado pruebas una vulneración de los derechos fundamentales del damnificado y ha dictaminado, en consecuencia, que el cese del empleado era nulo, tal como ha hecho público la Fundación Secretariado Gitano (FSG) en una comunicación este martes.

Sin embargo motivado por la generosidad, la orientación sexual, las creencias religiosas o el origen racial o étnico de una persona es considerado en el ordenamiento jurídico español como una vulneración de los derechos fundamentales de la víctima. También, por ejemplo, el cesar a una mujer por el hecho de estar avergonzado o, más recientemente, por cesar tiene un trabajador por el hecho de estar enfermo.

A despido calificado de ‘No‘incluyó la obligación para la empresa de readmitir al trabajador, pagarle el salario que debería haber estado percibiendo desde el momento del cese hasta la readmisión y, además, de abonarle una indemnización por los daños causados. Esta varía en función de la solicitud del actor, del daño causado y de la interpretación que acabe haciendo el juez competente. En el caso de este camarero dirimido por la magistrada de León, 7.501 euros. Importación equivalente a multa por infracción grave en materia de Seguridad Social.

Los hechos juzgados se refieren al caso de un camarógrafo de León, con contrato a 30 horas semanales y sueldo de 1.132 euros brutos. El hombre entró a trabajar en un bar y al principio la relación con la propietaria del mismo es «maravillosa», según explicó el cesado en el juicio. No obstante, esta cambia en cuanto ella se entera que él es gitano. «Tienes que leer más y aplicarte en los estudios en vez de sentarte con primos a tomar litronas y tocar guitarras», el contó a la jueza el damnificado.

Posteriormente, varias personas que el dueño del bar identificó como gitanos comenzaron a frecuentar su local. «Ves por qué no quiero gitanos trabajando aquí; Antes, vinieron de vez en cuando y ahora a menudo y eso no es bueno para el negocio», le dijo al cesado, según denunció este ante la jueza.

La empresa dio hasta versiones muy diferentes

La empresa le despide y para ahorrar se el finiquito alega que el trabajador se ha hecho por su propio pie e iniciativa, causando así baja voluntaria. Durante el juicio la compañía no pudo aportar ningún documento firmado por el trabajador que demostró que había solicitado su baja voluntaria. Y contradice su propia versión, alegando ante la magistrada qu’en realidad no había solicitado la baja voluntaria, sino que lo habían echado por no superar el período de prueba. Tampoco se comunicó a Seguridad Social dicho motivo al activar la baja.

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Y en sede judicial la propietaria del local volvió a contradecirse, asegurando que en realidad el motivo del despido era que el camarero no había presentado a trabajar durante una semana. Cuando la misma propietaria reconoce que al final de esa semana el comunicado presencialmente supo empleado que está despedido. Un testigo que presentó el camarero afirma haberle ido a buscar al trabajo el día antes del cese, algo que recuerda «muy bien» porque le costó «une bronca» con su mujer.

El magistrado consideró que las múltiples contradicciones del patrón sobrio el motivo y fórmula del despido, sumado al «clima hostil» que percibía al trabajador por su condición racial, son «suficientes de la discriminación padecida por este en la acción extintiva», según Recibe la sentencia.

Por Alejandro Salas

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