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«Es increíble que sigamos pensando que la mente va por un lado y el cuerpo por el otro»

«Es increíble que sigamos pensando que la mente va por un lado y el cuerpo por el otro»

Cada mañana el mundo vuelve a crearse. Bajo la estela poética de la norteamericana Mary Oliver, cuyos versos –“pero poco a poco/ a medida que dejabas atrás sus voces/ las estrellas empezaron a arder”– anuncian el comienzo de su nueva ficción, caso perra, Leila Sucari ancla su personaje femenino de más de cincuenta años en un renacer salvaje, tan intenso como doloroso.

Tan desesperadamente vital que se movía en una sucesión de sensaciones físicas, al borde de la bestiay por otros momentos envueltos en un magma de pensamientos crudos, filosos, imposibles de encasillar.

caso perra se lee de un tirón, se site en las entrañas, se oye como un aullido. El personaje femenino sin número, protagonista central de esta novela corta –despojada en su estilo, magnética en su forma directa de frases cortas–, arranca con un monólogo de palabras urgentes.

«Desde que arrancó el tren, hay un olor que me descompone. El azúcar de las frutas abrillantadas me da náuseas. Cierro los ojos, aspiro el juguito de la mandarina. ácido. Pero una gota va a parar al fondo de mi ojo y me obliga al afuera. No le devuelvo el gesto a la mujer que está sentada frente a mí. Yo solo quiero mi recorte de cielo. Que nadie me hable, que nadie me venga a decir lo que tengo que mirar Que me dejen sola y tranquila con este cielo que es mío”.

"caso perra"por Leila Sucari (Tusquets, papel de $ 3,500; libro electrónico de $ 2,200).


“Casi perra”, de Leila Sucari (Tusquets, $3.500 papel; $2.200 ebook).

Nacida en 1987, leila sucari es escritora, periodista y docente, con una obra reunida que la coloca como una voz representante de la joven literatura argentina. Estudio de artes visuales, periodismo y filosofía.

Publico las novelas Adentro tampoco hay luz (Premier Premio del Fondo Nacional de las Artes, 2016) y Fugas (finalista del Premio Nacional Sara Gallardo), el poema baldioy el libro de relatos Te hablaria del viento. Hoy coordina talleres de narrativa y escribe para la revista La Agenda y otros medios. hablo estafa Cultura Clarín.

–¿Es posible en el mundo de hoy, disperso y sobreestimulado, encontrar el espacio de calma y soledad qu’anhela el personaje?

–Vivimos en una vorágine total en las grandes ciudades y pareciera que estar sola y tranquila es una utopía irrealizable. Es un gran desafío, un territorio conquistado. No se nace libre, sino que una se hace libre: hay que inventar esos espacios de libertad y soledad.

Yeso es una obra indispensable también para la escritura. Hay algo del silencio que es un espacio temporal y mental, como una escucha que hay que encontrar en esa vorágine. Pienso en Cristina Peri Rossi, que dice «mi casa es la escritura», y en Marguerite Duras cuando habla de la creación del silencio íntimo para poder escribir.

– El carácter de caso perra Dice: “Que mi cabeza se vaya de mí”. Y viaja en tren a un lugar alejado de la ciudad, vive en una carpa, come de las sobras ajenas. Suelta de origen y de futuro, sin embargo, no puede salir de la desorientación.

–Las derivas, las paradojas y las contradicciones me interesan especialmente, porque allí encuentro verdades. Todo puede ser de una manera y de otra, y las cosas más intensas y bellas tienen eso. Ella busca cortar con cierta verdad que se le impone como un mandato, como un deber ser.

Y entonces se pierde, porque no hay otra salida cuando se busca el deseo de algo nuevo, de ir hacia lo desconocido y diferente. From ese correrse del marco es que se puede mirar a si mismo de otra manera. Porque hay una transformación antes hay que perderse, irse del mundo y de lo que se esperanza de una.

–Además, en su monólogo va apareciendo la voz de su ex pareja, como una especie de diario íntimo. Y la urgencia de un lenguaje nuevo, luego de la desaparición.

–Todo el principio es ella hablando de él, el duelo se va elaborando cuando deja de hablarle y empieza a desarmar un lenguaje en común. Porque la pareja es una surerte de idioma que se inventa, con palabras y códigos. Ella empieza a preguntarse, ¿en qué lengua habla? ¿Qué lengua es el otro? ¿Cómo hablamos juntos?

Se da cuenta que se la pasaban hablando, en un desbordamiento incontenible. Entonces ese vacío queda es la republicación de sí mismo, un silencio que permite la metamorfosis en el abandono del habla. Algo fundamental para escuchar a sí mismo y dejar que una apareció de otra formada en el mundo.

Leila Sucari: "Me resulta esencial reflexionar sobre qué es un cuerpo".


Leila Sucari: «Me resulta esencial reflexionar sobre qué es un cuerpo».

–Justamente, el amor aparece de diversas maneras: como una combustión, como una manera de sobrevivir. Cómo si de esto surgirá una redefinición de donde implica amar.

–El amor es una pregunta que no sé cómo hacer, dice Anne Carson. Es algo inaprensible, una fuerza que no se puede sujetar y sin embargo es un motor y un riesgo. Me interesaba pensar en el amor como un abismo donde no se está salvo, todo lo contrario del amor protected y sano.

Ella, en realidad, rompe los límites y se adentra en un amor terrible porque la hace pierde su identidad. Y a su vez, el encuentro con otro implica conocerse más en profundidad y abrirse a cosas que eran impensables. Ahí está el encuentro con Diamela, algo que no estaba dentro de los planes, una mujer-aparición que desestabiliza y pone en jaque todo.

Juego de Opuestos

–En la novela hay un juego de opuestos: aburrimiento-locura, silencio-palabra-, locura-calma. Ella parece entrar en un universo cada vez más salvaje, en el medio vive un encuentro amoroso con esa mujer-aparición. Una perdida absoluta del control.

–Con ella quise poner en tensión los opuestos y los supuestos. ¿En dónde está la locura, en dónde la cordura? ¿Cuál es la frontera, cuál es la frontera? Dispuse me a pensar los opuestos hasta que detone todo o que disuelva el límite.

Colocado en la novela a Ovidio y Las metamorfosis, algo fuera de este tiempo y espacio, algo que nace como más salvaje, animal, donde la dualidad deja de existir. Y con Diamela también irrumpen la intuición, el impulso, todo ese caos es parte de una misma cosa. Ella se pierde, pero no es algo dramático sino luminoso, una posibilidad para inventarse una vida nueva.

–“Acá puedo pensar. Y pensar es un alivio», dice el personaje en sus días de carpa donde empieza a observar de otra manera la vida.

–Es increíble que sigamos pensando que la mente va por un lado y el cuerpo por el otro. Non es que el cerebro da órdenes al cuerpo sino que el cuerpo piensa en su totalidad, así es posible que un mano se la que mira o que las piernas piensen por sí solas.

Me resulta esencial reflexionar sobre que es un cuerpo, que es lo que puede en una persona cuando no se limita, cuando se explora, cuando se entrega a la experiencia. En mi caso, hace años que hago danza ya la vez fut madre. Empecé a escuchar que el cuerpo no es un instrumento, no es algo meramente funcional sino un todo orgánico y complejo.

-En la escritura se anota un trabajo de orfebrería, de sustracción, de un proceso microscópico en cada frase.

–Tardé cinco años en escribir este libro, fue el texto que más tiempo me llevó. Intenté buscar un estilo en la prosa poética y sacar lo que sobraba, dejar huecos y silencios, que no estuviera todo tan explicado y cerrado. Lo empezó desde el punto de vista del hombre que había dejado en la pareja y después me interesó por la que se iba, que era ella.

En la pandemia aprendió a mirar más de cerca, a adentrarse en el tiempo de las plantas y a ensuciar el desquicio humano, hay que producir todo el tiempo. Y me di cuenta que estaba habitando un nuevo mundo donde debía romper un orden, tal vez por eso también pinté un montón y siento que me alejé de la escritura escribiendo, otra paradoja.

En esa ebullición se plasmó esta novela. Cuando escribo se cuela lo autobiográfico, todo lo uso y lo reinvento, lo deformo, es un ida y vuelta entre lo real y la ficción, no puedo separarlo. En mí, la vida y la obra se retroalimenta permanentemente.

–Escribís no ficción además de ficción, das clases de escritura. ¿Cómo se hace para hallar ese deseo del personaje de un espacio íntimo, propio?

–Es un caos porque siento que hago demasiadas cosas. Escribo ficción, notas periodísticas, voy a lecturas, hago danzas, tengo un hijo, una casa que limpiar. Todo a la vez está junto, no es que digo «de tres a seis de la tarde escribo ficción ya la mañana estoy con mi hijo».

Soy muy poco burocrata de mi misma, soy desordenada en el orden. De pronto me surge algo para escribir y dejo los platos sucios y me pongo. Después anoto mis sueños y me sirven como disparador de cosas. La escritura multiplica las capas de existencia, una materia orgánica donde no es tan importante el contenido o la trama sino la búsqueda de la forma, de vivir la experiencia del lenguaje.

computadora

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Por Alejandro Salas

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