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Lamela disfraza de Puerta para meter al Sevilla en la final de la Europa League | deportados

Lamela disfraza de Puerta para meter al Sevilla en la final de la Europa League |  deportados

Esta vez no fue a zurdazo que abrió las puertas del cielo, como del recordado Puerta en 2006. Fue un remate de cabeza de Lamela en la prórroga y en el minuto 95, empujado en su escorzo por miles de sevillistas, por el alma de a team that never se rinde y que quiere la Liga Europa como no la quiere nadie. Nervión vio un partido sublime, lleno de emoción, donde el Sevilla impuso un equipazo como Juventus, que lo llevó al límite ya tener que arguar una prórroga que heló los ánimos de los espectadores. Fue una tremenda sacudida, un torrente de sensaciones mágicas que es el Sevilla experimenta con una energía única en la Liga Europa, su torneo. Por eso disputará su séptima final ante Roma, después de sufrir, remontar, jugar, querer y senser. Desapareció un tremendo acto de fe que la alegría del Sevilla y de su gente. Como en 2006, la primera que ganó, el Sevilla volvió a meterse en una final después de una prórroga y en su templo.

Sevilla

2

Bono, Marcos Acuña, Jesús Navas (Papu Gómez, min. 105), Loic Bade, Gudelj, Rakitic, Bryan Gil Salvatierra (Montiel, min. 99), Fernando, Óliver Torres (Suso, min. 61), Lucas Ocampos (Lamela , min. 70) y En-Nesyri

1

juventus

Szczesny, Bremer, Federico Gatti, Danilo, Nicolo Fagioli (Paredes, min. 40), Samuel Iling, Cuadrado (Milik, min. 105), Rabiot, Manuel Locatelli (Fabio Miretti, min. 86), Kean (Dusan Vlahovic, min. . . 63) y Di María (Federico Chiesa, min. 63)

goles 0-1 minutos 64: Dusan Vlahovic. 1-1 minutos 71: Suso. 2-1 minutos 95: Lamela.

Árbitro Danny Makkelie

tarjetas amarillas Kean (min. 10), Marcos Acuña (min. 57), Danilo (min. 105), Paredes (min. 116), Suso (min. 117) y Montiel (min. 124)

Cómo estalló el Pizjuán con el pitido final y cómo agasajó a la gente del Sevilla es el nuevo éxito de un equipo imparable en La Liga Europa. El Budapest esperaba ganar 31 en una gran final ante la Roma de José Mourinho, que se apuntó una victoria ante el Bayer Leverkusen de Xabi Alonso. Caso nada.

El arcoíris reinó sobrio el cielo de Nervión cinco minutos antes de que Sevilla y Juventus chocaran en una semifinal de alto voltaje. El Pizjuán, teñido de rojo, era una caldera. Había llovido toda la demora en la capital andaluza. Por fin, piensa en los sevillanos. Por fin, también, el Sevilla jugó un partido grande para que una sonrisa illuminara su cara después de mucho sufrimiento en un año deportivo de sequía. La colisión fue efectiva desde el primer minuto. Un Sevilla extasiado, muy bien dirigido por Fernando, con un parámetro extraordinariamente enérgico en su campo en una Juve donde Allegri le dio piernas con la entrada de jugadores como Illing Junior o Kean. Unos 15 primeros minutos modélicos, angustiando para decir a los italianos, muy metidos atrás, que en Nervión solo manda el Sevilla. La típica presión adelantada de los equipos dirigidos por Mendilibar.

A Paradón de Bono a remate de Gatti, qu’marcó en la ida, temperó los ánimos de l’equipo Andalusian y abrió una primera parte salvaje, en la que los dos equipos s’enlacon sin complejos a hacerse daño. Más conmovedor fue el esfuerzo del Sevilla. Szczesny fue protagonista en un gran remate de Ocampos de cabeza que es colaba. La Juventus, pura aristocracia europea, respondió a su manera. Con una vaselina de Di María que no entró por muy poco y con un remate del eléctrico Kean al palo. Pero el Sevilla insistió. Con un gran Óliver Torres, con la pasión de los 40.000 que estaban en el grado. Acuña y Rakitic disfrutaron de dos buenas ocasiones en medio de una locura, con una Juventus agazapada, que permitía que los centros laterales del Sevilla se ampararan en el buen rendimiento de sus tres centrales, potentes y eficaces en el juego aéreo. En plena gran batalla, una entrada al límite de Cuadrado a Óliver Torres fue revisada por el VAR como posible penalti. El colombiano tocó al medio del Sevilla con una entrada de fuerza desmedida. Se la jugó y no se decretó penalti.

Dura entrada de Cuadrado a Óliver Torres que pudo ser penalti.
Dura entrada de Cuadrado a Óliver Torres que pudo ser penalti.alejandro ruesga

El segundo tiempo fue un acto de fe. Juventus creó más peligro ante un Sevilla volcado, sin complejos. Rabiot la tuvo tras una dejada de Kean y Allegri metió en el campo toda su artillería. Vlahovic anotó en el primer balón que tocó, con un enorme sangre fría ante la salida de Bono. Pero el Sevilla jamás rinde. Mendilibar jugaba también sus cartas. Salió Suso, tocado toda la semana. El gaditano dibujó pases de ensueño y, sobre todo, lanzó una niebla que desató la alegría de Nervión. Juventus, que concedió los disparos desde fuera del área, sintió el golpe. La prórroga la salvó. Como Szczesny en un último remate de En-Nesyri.

Bono detuvo un buen disparo a Vlahovic y acto seguido, Gil dibujó un gran pase al área que Lamela convirtió en el segundo tanto del Sevilla. Tocó sufrir, como llegan los éxitos, con la segunda amarilla a Acuña y un tramo final de tremendo asedio de la Juventus. En cada balón al área de los italianos se intuía el peligro, pero el empate no llegó. Mucho Sevilla para una gran Juventus. Un equipo que ha peleado hasta hace poco por no bajar, protagonizará una nueva final y, de ganarla, disputará la Champions el año que viene. Caso nada. Enorme Mendilíbar.

Cada vez que llegó a una semifinal, en los seis precedentes, el equipo andaluz siempre llegó a la final y la acabó ganando. No es casualidad lo que le ocurre al Sevilla en este torneo. Su 19 es los partidos que lleva sin perder de manera consecutiva en su estadio, con un saldo espectacular de 17 victorias y tres empates. La Juventus no iba a empedir el éxito, también, de un humilde técnico, Mendilibar, que tendrá la ocasión de doctorarse en la élite ante un entrenador de tanto prestigio como José Mourinho. La magia del Sevilla con este torneo es único y alcanza a todos sus protagonistas.

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Por Alejandro Salas

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