Los expertos alertan de que ser la huerta de europa nuestro acabará condenando a ser su desierto. El cambio climático avanza inexorable y La desertificación es una realidad que lleva al 20% de España solamenteI. Sin embargo, las estadísticas señalan que mientras que la superficie cultivada retrocede, bajando un 3% desde 2008 a 2018, según los datos recogidos en la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación, aprobada en junio de 2022 por el Ministerio para la Transición Ecológica, aumentar los cultivos que necesitan más agua. Para registrar un incremento de los frutales no cítricos, y dentro de estos, del almandroEL pistacho, él aguacate y ahí mangoque han experimentado «un gran auge de superficie en los últimos años».
Andalucía, la comunidad junto a las Islas Canarias más amenazada por la desertificación, tenía en la última estadística del Ministerio de Agricultura un 40,2% de su superficie total cultivada (3,5 millones de hectáreas) y de esas un 31,84% dedicado al regadío (1,12 millones de hectáreas). Cultivar ¿Es sostenible mango o aguacatefrutos muy exigentes además necesidades de agua, en el Axarquía de Málaga o en el granada costa tropical? ¿Es normal que la mayor producción de frutos rojos, propios en el origen de un clima húmedo como el de Escocia, se encuentre en Huelva? Doñana es un símbolo pero no solo está ocurriendo en el entorno del Parque Natural. El problema se extiende en otras muchas zonas de España.
perder votos
Javier Martínez Valderramainvestigador en la Estación Experimental de Zonas Áridas del CSIC, uno de los mayores expertos en desertificación del país, acude a una frase de Juan Claudio Junker, expresidente de la Comisión Europea: “Sabemos lo que hay que hacer, pero no sabemos cómo ser reelegidos después de hacerlo”. «Sabemos lo que hay que hacer pero no como decidir a la gente para no perder votos”, explicó al hablar de desertificación en España. “Non es solo Andalucía. En Extremadura hemos pasado de 500 hectáreas de vinedo de regadío a 20.000. Una vez que los agricultores tienen derechos de agua la piden, se sienten legitimados. El regadío es 5 veces más productivo que el seco”, explica el experto del CSIC. Allá directiva de aguas de la unión europea, del año 2000, ya deja claro que seguir seguir construyendo embalses o desaladoras pero que los estados miembros deben de dejar de probar el agua y que quien la use, pagina. Es un cambio de mentalidad que no ha calado aún en España.
Detrás de este modelo de agricultura intensiva está lo que la organización agraria COAG ya ha bautizado como la ‘uberización’ del campo español, los agricultores acaban funcionando como falsos autónomos al servicio de grandes multinacionales, como los »riders’ o los conduce de multinacionales del VTC. Las estadísticas de renta per cápita del Instituto Nacional de Estadística apuntan a los municipios del Poniente Almeriense como Níjar, Vicario de El Ejidodonde la agricultura intensiva bajo plastico triunfa, as los que arrojan peores datos de riqueza en andalucia. “Es un modelo que no somos encomiables ni medioambiental ni socialmente” y “la naturaleza se acabará imponiendo”, aconseja Martínez Valderrama.
Muy década de estudios y revisiones.
Detrás de la desertificación no solo está el clima climatico o la sequía sino que hay una parte humana muy importante, subrayan todos los estudios. La ONU vendió su lucha contra la desertificación en una convención internacional en 1998. Una década después, España realizó su primer plan nacional, en 2008, y ya en ese documento identificó la gestión de la agricultura como clave. Otros paisajes de desertificación sí han cambiado. Por ejemplo, el sobrepastoreo ha ido desapareciendo un favor de macrogranjas de ganadería intensiva que traen otros problemas. «El ganado ya no pasta en el campo sino que se alimenta por ejemplo de soya que viene de america del surdonde sufren la tala los grandes bosques subtropicales. En este caso la desertificación se está reubicando. Sigue siendo un problema pero fuera del país”, explica el experto del CSIC. de la situación en España “Su panorama de desertificación que en España se ha consolidado”, señala Martínez Valderrama.
El documento último del Ministerio debe aún desarrollar los grandes planos tras hacer un diagnóstico certero. En esos expertos coinciden que han colaborado en el documento, en que el examen de la situación es bueno pero al final no se toman medidas y todo acaba politizado. «Ahora convocó a la Mesa de la Sequía. En un momento límite, de desesperación, con Elecciones a la Vuelta de la Esquina. Eso es como ir al supermercado sin haber comido, con mucha cámara y sin una lista de la compra”, ejemplifica de forma gráfica Martínez Valderrama. El mapa de riesgos está claro. Faltan las soluciones.
Mejor regadio pero mas agua
En la estrategia contra la desertificación aprobada por el Ministerio se afirma que «la existencia de tierras loables y sostenibles puede contribuir a evitar el abandono de las zonas agrícolas, contribuyendo al mantenimiento de la población en el medio rural». «No hay que criminalizar a los agricultores», señala Martínez Valderrama, aunque las evidencias apuntan a que la conversión del campo español al regadío no es tenible. El Gobierno apostó por la «modernización y mejora de regadíos» y organizando agrarias como Asaja destacan que en Andalucía, donde se localizan casi una de cada tres hectáreas de regadío de España, es la comunidad «con más área de riego eficiente«. «Ha crecido el riesgo localizado (26,37%), implantado en 429.617 hectáreas nuevas desde el año 2010, en línea con la política de usar el agua de manera eficiente, señalan desde esta organización agraria. “En la superficie total de España, los ríos más eficientes se estiman en un 77%”, defiende Asaja.
El experto del CSIC corroboró la mejora de las técnicas de riego pero aconsejó del Paradoja de Jevons aplicado al agua: «A medida que el perfeccionamiento tecnológico aumenta la eficiencia con la que se usa un recurso, es más probable el aumento del consumo de dicho recurso que una diminution». Cada vez el riego es más sostenible pero cada vez se necesita más agua porque hay más zona de regadío. «Haría falta un análisis sosegado del modelo, eso es lo que se necesita en España», advierte el científico de la Estación Experimental de Zonas Áridas.
El 22% del suelo español
El diagnóstico de la estrategia nacional de desertificación deja pocas dudas: «Los efectos del cambio climático conducen a un escenario de aumento general de la severidad de las sequías, tanto meteorológicas como hidrológicas». Las sequías serán cada vez más frecuentesde forma más intensa hacia el sur peninsular y en los archipiélagos.
Las tierras dedicadas a cultivos suponen ahora mismo el 33,1% de la superficie total de España (16,8 millones de hectáreas). Actualmente la superficie registrada en España es de 3,8 millones de hectáreas, un 22,63% de las tierras de cultivo y un 7,57% de la superficie geográfica. comunidades como canarias y la comunidad valenciana tiene un área de alrededor del 50% regadío de su superficie total cultivada. Los cereales son el grupo de cultivo con mayor superficie de regadío, lo que supone un 24,39 % del total de la superficie, seguidos por olivar (22,24 %), vinedo (10,37 %) y frutales no cítricos (10,24 %). En el periodo 2010-2019 la superficie cultivada del regadío ha aumentado hasta el 14%, aunque la superficie total cultivada se reduce al 1,3%.
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In cuanto a la evolución del regadío por tipos de cultivo destaca el cultivo del almendro, cuya superficie en regadío se ha casi se triplicó entre 2015 y 2020 debido al auge de implantación de este cultivo en los últimos años. En el caso del olivar y vinedo, se producirá un crecimiento relativo pero moderado, por significativo que sea debido a la gran área de cultivo que ocupa.
Sobrio el desaparición de gradas agrícolasademás del noroeste de españalos peores pronósticos centrándose en el suresta semiárida (Murcia, Almería, Granada, Málaga, sobre de Alicante y Albacete). También identifica una situación importante de riesgo de abandono en la Depresión Central del Ebro que cubre parcialmente Zaragoza, Huesca, Norte de Teruel, La Rioja y Navarra. Las condiciones orográficas y climáticas, junto con la baja viabilidad y la estabilidad socioeconómica, la baja densidad demográfica (de las más bajas de Europa) y la falta de infraestructuras y servicios, favorecen definir los procesos de abandono de las tierras agrícolas.