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Comentarios del autor | Derechos de autor o la proeza de vivir con el 10% del precio de venta

Comentarios del autor |  Derechos de autor o la proeza de vivir con el 10% del precio de venta
  • Los escritores sept obligados a combinar varios trabajos para subsistir. Los editores realizan en ellos una inversión de riesgo por la que reciben entre el 7% y el 15%

De los escritores se tiende a pensar que trabajan por vocación, no para ganarse la vida. La profesión literaria es de aquellas lastradas por un diseño romántico que recae sobre la figura del autor y sobre todo lo que le rodea, incluido su editor. De hecho, solo el 15 % de los autores puede dedicar su tiempo exclusivamente a producir.

«Es muy difícil vivir solo de la literatura. Casi todos los autores tenemos otros trabajos. Y no cobramos grandes cantidades, incluso cuando el libro está bien pagado», explica la escritora Monte Barderi. Non es de extrañar, si se tiene en cuenta que el beneficio que el escritor recibe por su libro en contadas ocasiones supera el 10% del precio neto de venta. Esto es: si se venden 3.000 ejemplares a 20 euros cada uno, el autor cobraría 6.000.

¿Cómo funciona el mundo editorial? La ley encomienda a los autores unos derechos exclusivos de explotación de sus obras que les pertenecen durante toda su vida: los derechos de autor. Tras su muerte, los heredan sus familiares por 70 años. Luego pasan a ser de dominio publico. Cuando el escritor culmina una obra, e incluso antes, suele ceder los derechos a una editorial para que la hornee y por último la ponga en circulación.

Acuerdo entra en las partes

Y al publicarse, ¿Cómo se reparten las ganancias? Aunque hay distintas fórmulas -cada vez cogen más vuelo las autoediciones-, el negocio literario gira en torno a este trato entre el editor y el autor, que no está regulado por ley. En él se fijan los porcentajes que recibirán uno y otro, calculados sobre la cantidad de ejemplares que se vendan -que no los que se impriman-. A menudo, el escritor recibe un anticipo a raíz de este pronóstico, que será inamovible. También hay agentes literarios, intermediarios, que defienden los intereses del autor.

La industria gráfica sólo se quedará entre un 15% y un 20% del total. Distribución, entre el 35% y el 40%. y la escritura, entre un 20% y un 25%. De ahí salen las campañas de marketing, promoción y mantenimiento de la estructura editorial. Sin embargo, «un margen neto normal, satisfactorio para el editor, iría del 7% al 15%», se supone ernesto folcheditor, periódico y propietario de la redacción de Navona.

De esta forma, los editores siete envueltos en una negociación que entraña ciertos riesgos. “El financiero es el más alto porque anticipamos el dinero. no puede pasar más de un año. Además, tienen derecho a devolvernos los libros». En definitiva, «nadie trabaja de editor para hacerse rico», sentencia el profesor de Industrias Culturales y Creativas de Esade José María Álvarez de Lara.

En primer lugar, el editor hace una apuesta por el autor, que en el caso de las novelas es a ciegas. Es él quien decide cuántos ejemplares van a imprimirse y corre con los gastos del anticipo. Si finalmente esa cantidad de libros impresos no se vende, el editor no tiene derecho a recibir de vuelta el anticipo. «Si un editor publica 10 libros, uno o dos serán un éxito, cuatro o cinco serán regulares y uno o dos serán un fracaso«, explicación por Lara. «Es una inversión de riesgo -continua- en la que aquellos libros que se venden mejor financian a los que no tanto».

Los volúmenes que no se venden acaban en la guillotina. De lo contrario, existe el riesgo de que entren en el mercado negro

«Es un negocio de prueba y error, donde muchas veces se pierde», advierte Folsch. Para ello, no hay muchos filtros: el porcentaje de libros que llegan tiene una editorial y que finalmente consiguen una caban editando es inferior al 5%. En Navona, por ejemplo, los seis editores que forman la plantilla editan una media de 60 libros anuales. Editarlos cuesta entre 4 o 5 euros por ejemplo. Esto es, con una tirada media de 3.000 copias, alrededor de 15.000 euros.

Una decisión dolorosa

Los precios de los libros los marca el editor y son fijos. Si no te vendes, no puedes volver a la estrategia del descuento. Y hasta estipuló un precio es una tarea bastante compleja, porque «un libro no vale por la cantidad de papel que tenga, sino por su contenido». Comúnmente, se fijan en función de los precios de la competencia.

En el caso de los libros devueltos, el editor puede ofrecérselos al autor a precio de costo. O venderlos a librerías de segunda mano. También donarlos. Pero lo más normal es pasarlos por la guillotina. «El editor puede y debe destruir esos ejemplares, aunque duela», sostiene por Lara. Porque, de lo contrario, «se cortan las portadas y entra en una especie de mercado negro; el autor no cobra por esas ventas», explica Raquel XalabarderDirectora de los estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Gana el mundo fisico

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«Somos casi el último reducto del sector cultural que todavía se distribuye en físico», comenta el Folsch. Eso sí, entre el 70% y el 80% de los libros qu’en venden aún son en formato papel. El audiolibro «no tiene mucho éxito en España», añade de Lara. Tampoco las versiones digitales, pesaron más que su economía.

Nada parece poder contra este sector milenario, impulsado durante la pandemia. Según las últimas cifras de la Federación de Gremios de Editores de España, producirá 79.000 títulos en 2021, con una tirada mediática de 3.590 ejemplares. Y la facturación creció el 5,6% anual, hasta los 2.576 millones de euros. «Es evidente: el libro impreso no morirá», concluye. por Lara.

Por Alejandro Salas

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