El escritor argentino Samanta Schweblin colmó este miércoles el anfiteatro Gabriela Mistral de Casa América en la Tarte-Noche Madrid. Allí, ante más de 300 personas, habló sobre lo que fue recibido en 2022 el Premio Nacional del Libro por su libro Siete casas vacassu experiencia en los talleres de escritura y defendió la escritura de cuentosel formato que caracteriza su obra.
Tras la bienvenida ofrecida por Enrique Ojeda Vila, director general de Casa América, Schweblin dialogó con Javier Rodríguez Marcoscoordinador de información literaria de ‘Babelia’, el suplemento cultural del diario El Pais ahí vas Juan Casamayoreditor de Páginas de Espuma.
Schweblin recibió el año pasado el Premio Nacional del Libro en la categoría de literatura traducida, por la traducción de Megan McDowell. “Fue una verdadera sorpresa. De verdad not te dicen que te van a dar el premio hasta que alguien sube al escenario y abren el sobre, como en los Oscars »recordó entre risas.
«No pensé que I lo iban a dar porque es un libro de cuentos. Los norteamericanos leen muchísimo más cuento que en Europa, aun así es un premio que no suele premiar libros de cuentos”, analizó y consideró que el hecho de haber sido otorgado “abre puertas”. “Ahora los libros de cuentos en español también pueden ganar. No fue un premio solo para mí», confirmado.
Aunque es fama por este formato, Schweblin ha escrito dos novelas, Distancia de rescate allá kentuki. En este sentido, contó que cuando escribe no piensa de antemano si se abocará a crear un cuento o una novela.
«Pienso que tengo una historia y ejecutar esa historia me lleva a un tipo de formato qu’a veces me sorprende y es más las de 20 páginas, pero no es algo en lo que pensar”, admitió.
Recordó, en esta línea, que cuando escribía Rescatar distancia «el cuento se empezó a abrir hasta que tenía 50 páginas e hice cuentas y pensé que para todo lo que tenía que decir iba a necesitar por lo menos tres veces más. Estaba en el terreno de la novela».
En tanto, sobrio kentuki reveló que desde el principio sabia que seria un texto muy largo. Sin embargo, subrayó que «hay algo en el formato capítulo a capítulo que atrapa una esencia del cuento».
“No se si se escriben novelas, creo que a veces los cuentos salen mal y se pueden publicar como novelas. Lo cual es afortunado porque lleva muchos lectores a los cuentos”, planta.
Aprende un escritor
Schweblin reflexionó también acerca del arendizaje de la escritura. Para la escritora porteña «se puede y no se puede» para aprender, aunque aclaro que le molesta «l’idée del escritor que ya nace genio».
“¿Por qué hacer esa diferencia con el resto de las artes?”, se preguntó y puso como ejemplo la carrera de un pianista. «Se pasa su vida interpretando a otros, pero se ve mal que imita a Ray Bradbury. En ese sentido si puedes aprender Hay trucos, experiencias, miles de teorías, acertijos y preguntas para encontrar la teoría que te sirva para tu para escribir”, agregó.
Schweblin nació en Buenos Aires en 1978 y actualmente reside en Berlín, donde escribe y dicta talleres literarios en español. Sobre su experiencia como alumna y como docente pensado que «lo más difícil cuando se está intentando aprender a escribir es aprende a aprender dónde estás realmente enviando mensajes de texto y no lo que vos quisieras que digas. Esa distancia se puede aprender”.
Y sostuvo también que es «muy importante» para los talleristas tener «una visión muy particular del mundo, de lo que uno está contando».
«A veces los talleres tienen que trabajar mucho hasta encontrar esa mirada unica. Con veces hay que trabajar mucho para escucharla porque es algo tan natural en vos que te parece lo menos interesante”, manifestó.
Sobre su rol al frente de talleres literarios dijo que enseña «por puro egoísmo» aunque lo hace «con mucha generosidad y ganas».
«Me ayuda a organizar teóricamente un montón de pensamientos que tengo alrededor de la escritura que de otra manera no lo haría», afirmó y reveló que de esa manera consiguió convertir la intuición en «herramientas reales».
En defensa de los cuentos
«El que dice que no le gusta el cuento es como el que dice que no le gusta el cine. Lo que le pasa es que no encontró el director que le gusta. Es imposible», Lanzó Schweblin y grabó que de joven le gustaba leer antologías de cuentos por la multiplicidad de autores a los que podía acceder en un solo libro.
“Yo estaba buscando mi tradición. Ya sabía que me gustaba el cuento, había unos que me entretenían y otros que me daban vuelta y me dejaban pensando qué iba a hacer con mi vida, me colapsaban”, recordó y consideró que «un libro de cuentos es la mejor forma de adentrarse en un autor».
Consultada acerca de si existe presión para solo escribir novelas, dijo que no la siente, aunque hizo una salvación: “Si tenés un libro de cuentos es menos posible que te publiquen que si tenés una novela. ahí también está el prejuicio que si tiene un libro de cuentos estas en estado de aprendizaje y te preguntan para cuando la novela”.
Y traspoló su sostenido al caso argentino. “In Argentina escribimos tanto cuento cuando nos formamos en los talleres literarios, hay una cantidad de primeros libros de cuentos muy grandes. Si no te importa nadie, para que finalmente consigas un editor, el quiz será más fácil si tienes un libro de novelas que de cuentos. Y la novela se vende más, es así, no hay con qué competirle”, analizó.
Por último se refirió a las distintas sensaciones que la atravesaron cuando se encuentra en proceso de escritura de un cuento y de una novela.
«Me siento más escritora cuando escribe novelas que cuando escribe cuentos», lanzó para sorpresa de todos luego de hacer una ferrea defensa del formato que la caracteriza.
«La escritura del cuento sucede en un par de días, una semana, diez días para un cuento largo. Todo el resto no se quién soy. Cuando escribo novela, hay una alegría de fondo, me levanto y se en qué estoy trabajandose a dónde voy, es la alegría de tener un trabajo», comenzó su explicación.
Y agregado: «Hay una serenidad porque se lo que tengo que hacer y hacia donde voy Durante mucho tiempo. En cambio en el cuento te pasa eso una vez cada cuatro meses y los otros estas buscando. Me siento más en el aire con el cuento, pero me da mucho más libertad me permite tomar más riesgos”.


