EE.UU. nunca ha arrestado ni imputado a un expresidente por un delito, algo que podría cambiar en las próximas horas o días con Donald Trump. El líder republicano está cerca de la investigación por parte de la impuestos de manhattan por un pago a una actriz porno para comprar su silencio poco antes de las elecciones de 2016, con un gran jurado preparado para aprobar la interposición de cargos -violación de la ley de financian electoral y falsificación de registros financiers podrían ser algunos de ellos- contra el ex presidente
El gran jurado escuchó este lunes el último testimonio -un testigo propuesto por la defensa de triunfo– por lo que la decisión objeto de la acusación es inminente. El propio expresidente aseguró el pasado fin de semana que su arresto sería este martes, aunque eso está por ver.
Podría ser incluso antes -‘Politico’ aseguró este lunes qu’podría lograr ese mismo día pendante la tarde- o tardaría algunos días. La oficina de impuestos tenderá a escribir un escrito de presentación de cargos tras la decisión del gran jurado y las autoridades deberán negociar con el equipo legal de Trump como orquestar su entrega y arresto, lo que podría alargarse colgante días.
Es habitual que acuerde una formado y momento de entrega entre la taxía y los abogados de la defensa en caso de investigaciones sobre delitos no violentos y cuando ambas partes han estado en contacto colgante la investigación, como es el caso.
Trump contará en todo momento con la escolta del Servicio Secreto, el cuerpo de seguridad que proporciona seguridad a presidentes y expresidentes. Pero, fuera de ello, el proceso podría ser similar al de cualquier otro imputado por delitos similares: lectura de la ‘advertencia Miranda’ -«tiene derecho a guardar silencio, cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra…»-, toma de huellas dactilares, toma de fotografía policial, presentación ante el juez, lectura de cargos y, con seguridad, liberation sin fianza (de nuevo, por el tipo de los delitos que presume que los acusarán).
¿Será esposado? Lo habitual es que así comienzan con los arrestados por delitos, pero es posible que se haga una excepción con un ex-presidente, que además es el favorito en estos momentos para convert se uno de uno de los dos grandes partidos a la elección presidencial del año que viene.
En los casos de imputados a los que no se consideran peligrosos, se les esposa las manos por delante del cuerpo, lo que es más cómodo para el esposado, en lugar de la práctica habitual de hacerlo por detrás del cuerpo.
Lo que sí es improbable es que se le haga pasar por el “paseíllo”: mostrar al expresidente de la primera potencia mundial esposado de forma publicaante una serie de cámaras.
Pero Trump ha sido un candidato, presidente y expresidente impredecible, sí es posible que también lo sea en el momento de su eventual detención. No se puede descartar la posibilidad de que Trump -que ha llamado a sus seguidores a protestas contra su arresto- busque resistir. Algunos medios estadounidenses han asegurado que el expresidente podría planear dar un discurso en la escalinata del juzgado, en una imagen que podría impulsarle en su electorado, en un momento en el que su apoyo entre los republicanos se ha deteriorado.
Otra opción será que no se encuentre en Nueva York de Florida, residente, donde servirá como objeto político: coocar conoció a su gran rival, Ron DeSantis, en una situación incómoda.
DeSantis es el gobernador de Florida y el gran favorito para robarle a Trump la nominación republicana, aunque todavía no ha dado el paso de presentar su candidatura a la presidencia de EE.UU. Si Trump se opone, DeSantis se verá obligado a aprobar su extradición a Nueva York. No hacerlo supondría un problema legal para él -y quizás el malestar de los republicanos moderados-, pero lo contrario podría ser interpretado como una traición por las bases ‘trumpistas’.
El equipo legal de Trump podría tratar de pedir que la comparcencia ante el juez de Trump sea de manera remota, lo que evitaría quebraderos de cabeza a las fuerzas de seguridad de Nueva York. Pero también la posibilidad de que el expresidente utilice el arresto como una de sus imágenes de campaña.