Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

Microsoft acusa a Apple del gran parecido visual entre macOS 26 y Windows 7

https://fotografias.larazon.es/clipping/cmsimages02/2025/06/16/BE713A41-B9AD-4F69-A768-BCEB22F3DE8F/creador-iconos-liquid-glass-apple_98.jpg?crop=1959,1102,x1,y0&width=1900&height=1069&optimize=low&format=webply

La reciente revelación de la renovada interfaz visual «Liquid Glass» para macOS 26 ha causado sorpresas imprevistas. Esta remodelación, presentada en un evento mundial de tecnología, representa la transformación estética más relevante en los sistemas operativos de una reconocida compañía tecnológica en más de diez años. No obstante, el diseño ha provocado rápidamente comparaciones y críticas, especialmente desde su principal rival, que ha subrayado un notable parecido con interfaces visuales de sistemas operativos anteriores.

El estilo «Liquid Glass» aporta un aspecto más moderno y homogéneo mediante el uso de bordes curvados, transparencias y reflejos. Este diseño se ofrecerá no solo en macOS 26, sino también en otros sistemas de la misma empresa. El objetivo de esta modificación es mejorar la coherencia visual entre las aplicaciones y proporcionar una mejor experiencia al usuario. No obstante, algunos usuarios beta han manifestado preocupaciones por la claridad del texto en ciertas partes de la interfaz, donde los efectos de transparencia parecen complicar la lectura.

La respuesta más notoria a este comunicado vino de su mayor rival en la industria, quien rápidamente destacó las semejanzas entre «Liquid Glass» y la interfaz «Aero» presentada hace años. Este diseño, introducido en 2007 con un sistema operativo muy popular en aquel momento, también se distinguía por su uso de transparencias y efectos visuales brillantes. Mediante mensajes en redes sociales, emitieron comentarios sarcásticos que hacían referencia directa a la similitud entre ambos estilos. Por ejemplo, en uno de sus perfiles oficiales, compartieron imágenes comparativas acompañadas del texto: «¿Todo bien?», en clara alusión al nuevo diseño.

Estas publicaciones no solo intensificaron la competencia entre ambas compañías, sino que también generaron una avalancha de opiniones en plataformas sociales. Algunos usuarios rememoraron con añoranza la interfaz «Aero» y la contrastaron con el estilo moderno presentado. Otros hicieron referencia a parecidos con diseños más antiguos, como el Power Mac G4 Cube lanzado en el año 2000, o incluso con la interfaz del menú principal de una consola de videojuegos de 2012.

Aunque ha habido críticas, la reciente interfaz gráfica ha sido favorablemente acogida por quienes aprecian la capacidad de personalización. Los usuarios podrán modificar el grado de transparencia, con alternativas que abarcan modos claro, oscuro y una apariencia más opaca para facilitar el acceso. Este grado de adaptabilidad parece ser una respuesta directa a las inquietudes sobre la legibilidad de algunos componentes.

Este estilo de discusiones sobre diseño no es una novedad en el ámbito tecnológico. Con el tiempo, diversas empresas han buscado inspiración en modas anteriores para desarrollar nuevas ideas, lo que inevitablemente conduce a comparaciones. En este caso, el nuevo diseño intenta proporcionar una experiencia más contemporánea y visualmente agradable, aunque no ha podido evitar la controversia y las inevitables alusiones al pasado.

Mientras tanto, las personas aguardan ansiosas el estreno oficial para poder determinar por sí mismas si el diseño renovado está a la altura de lo esperado. Este tipo de avances siempre provoca reacciones mixtas, pero es evidente que la apariencia visual y el desarrollo de las interfaces continuarán siendo aspectos fundamentales en la rivalidad tecnológica.

Por Alejandro Salas

You May Also Like