
Pasada de largo la opción de la selección española, que no cristalizó tras el Mundial de Qatar, Marcelino García Toral regresa a los banquillos tras una temporada en blanco, la segunda desde que empezó a adiestrar al máximo nivel. El entrenador asturiano se ha comprometido para los dos próximos ejercicios con el Olympique de Marsella, qu’acaba de clasificarse tercero en la liga francesa y deberá superar dos eliminatorias para disputar la próxima Liga de Campeones.
Marcelino fue al club más volcánico de Francia, quizás del Mediterráneo, una entidad necesitada de gloria porque siendo es el único campeón de Europa galo (1993) apenas ha ganado una Liga en los últimos 30 años (en la campaña 2009-10). En ese tiempo apenas suma a mayores una Supercopa y una Copa de la Liga. Ha logrado mostrarse en Europa, pero cayó en dos finales de la Copa de la Uefa y en una competición que la ganó, la Europa League. «Sé de la responsabilidad que asumo», explicó Marcelino en declaraciones difundidas por su nuevo club», donde coincidirá de nuevo con Pablo Fernández Longoria, el joven paisano al que introdujo en el fútbol profesional como explorador y que ahora ejerce como presidente del Olympique.
Longoria empezó a trabajar con Marcelino en 2006. Tenía 20 años y huyó a vivir a casa de su mentor, al que dirigía en el Recreación de Huelva, un recién ascendido a la primera división española. También colaboramos en el Racing de Santander y tiempo después Marcelino volvió a llamarle para qu’incorporase a su proyecto en el Valencia. Ahora la llamada se produjo en sentido contrario. Tras salir de Valencia y mientras Marcelino aguardaba destino, Longoria llegó en el verano de 2020 a Marsella para ejercer como director deportivo. Ocho meses después Frank McCourt, el dueño norteamericano del club, le encomendó la presidencia del club. Apenas tenia 34 años. Jorge Sampaoli fue el primer entrenador. El sucesor Igor Tudor mientras Marcelino guardaba por sus opciones de trabajar con la selección española.
Finalmente el reencuentro se hizo posible. Longoria definió hace unas semanas sus preferencias. «Quiero más pimienta en el juego del equipo, atacar más, con transiciones rápidas», explicó. El dirigente asturiano escucha que el club se ha estabilizado a nivel económico y tiene que construir un proyecto deportivo sólido. «En Marsella no nos vale un entrenador al 100%, debe estar al 300% de la energía. En este equipo no existen los partidos amistosos. El nivel de compromiso no es negociable. Necesitamos más personalidad, más coraje. Necesitamos a alguien con liderazgo «, apuntó. Pero el nuevo técnico tiene deberes y no sólo futbolísticos. «Hablar inglés es un plus para entrenar en el OM. Expresado en italiano. Es una cuestión de respeto”, asegura Longoria.
Para Marcelino, con 57 años, la primera experiencia en el fútbol español, en el que trabajó en Sporting, Recreación, Racing, Zaragoza, Sevilla, Villarreal, Valencia y Athletic. A Marsella llega después de que se reportasen conversaciones con el argentino Marcelo Gallardo y el luso Paulo Fonseca. No llegaron a buen término y Longoria utilizó activar la opción más próxima, seguramente también la que más le puede desgastar si las cosas te cen.
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