A cinco años de su publicación en Gran Bretaña, reeditado en Argentina Virginia Woolf. Una biografia (Lumen), el libro escrito por Quintin Bell, el sobrino de la autora, en el que reconstruyó su vida en el seno una familia inglesa privilegiada pero rodeada de tragedia, a 141 años de su nacimiento y en un contexto de la reedición de gran parte de su obra que potenció una lectura contemporánea.
Integrante del prestigioso grupo de Bloomsbury, Adeline Virginia Stephen, reconocida como Virginia Woolf, Nació en Londres en 1882, y se suicidó en 1941 en Sussex, arrojándose al río Ouse. Reconocida por las novelas Señora Dalloway allá Las Olasgran parte de su obra osciló entre el atrevimiento epocal de orlandoel lúcido análisis sociológico de tres guineas y los preocupantes párrafos y luminosos de Un cuarto propioda a la autoridad reivindicada la autonomía económica de las mujeres para Garantiza tu libertad e independencia.
El crítico e historiador de arte, también escultor, pintor, ceramista y escritor quentin belle (1910-1996) fue, además, el sobrino de la autora y mantuvo un trato personal y cálido con ella. Convocado por el viudo, Leonard Woolf, acceptó el encargo de escribir la única biografía autorizada bajo una petición con ciertas áreas de manipulación: Woolf le preguntó a Bell que había mucha «gente dispuesta» a escribir la biografía de Virginia Woolf y que la familia debía resguardar esa «voz autorizada».
La nueva edición que acaba de editar Lumen, un informe de unas secientas paginas solo interrumpido por fotos del archivo familiar, suma el prólogo que Bell escribió en 1996 para explicar las razones que escribió lo llevaron. «Leonardo se vio en la obligación de invitar a almorzar para convencerles de que no lo hicieran, lo cual no dejaba de ser un fastidio. Acto seguido, me sugirió que fuera yo quien se ocupara del tema», recuerda.
En su rol de biografía, Hijo de Vanessa Bell, Hermana Pintora de Virginia, tuvo una suerte de triple ventaja: haberla tratado, haber conocido a los que la conocieron y de haber podido consultar el rico archivo de correspondencia. Pero esas mismas ventajas ponían a Bell cerca del peligro de la hagiografía.
Una infancia difícil
Sin embargo, el texto se convirtió en un clásico en su género porque el vínculo familiar no le impidió dar cuenta de una infancia marcada por el abuso de sus medio hermanos, George y Gerald; los trastornos mentales que la familia percibió a lo largo de su vida y que él no se disfrazó y llama «locura», y un matrimonio particular par la época en la medida que coexistence con las relaciones que la autora entabló con varias mujeres.
«Se ha atacado con frecuencia el personaje de Virginia Woolf y, en aquella época mucha gente la esperaba una snob rica, pretenciosa, difícil y maliciosa. Como biografo, mi tarea consistió en determinar tan honradamente como fuera posible, verdad y falsedad había en semejante descripción y hacerlo muy a conciencia para que à una gran parte del público no le pareciera que estaba defendiendo a una familia celosa de su reputación», aclara el autor y además, advierte que su propósito es histórico y no literario en la medida en que el texto evita la evaluación artística de su obra.
El autor reconstruyó al detalle un a época en la que ya se oían crujir los viejos cimientos de la sociedad victoriana, a comienzos del siglo XX, en aquella casa del barrio londinense de Bloomsbury, donde vivían las hermanas Virginia y Vanessa Stephen (que portaban los apellidos Woolf y Bell tras el matrimonio). Aquella residencia se convirtió en un encuentro de la vanguardia intelectual: la visitaban Roger Fry, Clive Bell, John Maynard Keynes y Duncan Grant.
La docente y periodista Chikiar Bauer, autora de las nuevas páginas de otras biografías, Virginia Woolf: la vida en la escriturapone en perspectiva la obra del sobrino de Woolf: «La biografía de Bell, magnífica en algunos sentidos por ser material de primera mano, adolece de dar una visión ‘tout d’une partie’ (de un solo lado). En cuanto a otras biographies escritas en inglés, no han sido traducidas.Como dijo la autora de tres guineas: hay historias que cada generación debe contar de nuevo».
Bell es interpelado por aquella concepción que Woolf tiene sobre un biografo: «Para conocer la psique de Virginia, lo que ella pide de un biografo, uno tiene que ser Dios o Virginia. Uno no puede ir más lejos de lo que llamó bosquejo y para el resto hay que suponer, incluso se Puede construir con adivinaciones, pero ni por un momento podemos olvidar que son suposiciones arriesgadas”, escribe.
Solo después de tal aclaración metodológica, se permite advertir que a los momentos de presión siguieron sus mejores momentos de creatividad literaria.
El contrapunto entre los meros hechos históricos y su obra es omnipresente para oír la figura de la autora de una forma más cabal. «La audacia de la obra de Woolf, su carácter experimental y disruptivo, no se basa como en el caso de James Joyce o TS Eliot o en un desacato interno de la tradición, sino en una expresión sublimada de esa postura oblicua que la escritora siempre mantuvo con la sociedad y que tan bien captó su hermana en los retratos. ‘y en el constante movimiento de su personalidad’, sostiene el crítico español Andreu Jaume, en un texto que acompañó a la reedición.
Bell reconoce que el personaje de Woolf «no era del todo admirable», pero advierte que en la historia de su vida sí hay mucho digno de admiración: «Sus libros fueron sus hijos. He tratado de describir su origen, el trabajo que supuso darlos a luz y las emociones profundas que resultaron de la recepción de las críticas».
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