A nene con cara de zapallo. Un manojo de copos de azúcar que formó una especie de hongo atómico en la cabeza de su vendedor. A cura que mira, ¿tentado?, el cartel publicitario de un aperitivo.
«No son las fotos, es la Ciudad de Buenos Aires la que es surrealista«, dijo Claudio Larrea, autor de sus obras que desde el 2 de marzo se exponen en la muestra porteños en la Galería Otto.
Larrea (1963) es de Caballito y huyó a vivir a Barcelona en 2001. Volvió en 2009 y desde entonces recorre las calles porteñas sin pausa, con la cámara entre las manos.
El fotógrafo se define como un amante de los capitales, su «ciudad-mater» (volvió de España para estar con su madre). Pero no todo es color de rosa en la relacion. Por lo tanto, como contó respecto de su libro reciente República de Waires, sumó tiene sus imágenes de juegos de geometría y cúpulas, fotos en blanco y negro de palacios venidos abajo, de San Martín amenazado por nubarrones y de miseria. Una mezcla de recetas de “París latinoamericano” que contrastan con postales de la exclusión.
explicar un Cultura Clarín: «La Ciudad está repleta de contrastes, bellos y no… ¿Viste cuando entrecerrás los ojos para armonizar? Bueno, no sé cómo, pero esos contrastes se acomodan y, de algún modo, encuentro humor y belleza aún en lo supuestamente feo».
El libro y la exposición. porteños, también poblada por imágenes en blanco y negro, fueron organizadas por Larrea y José Manuel Elliot, curador y su marido. «Él agrupa las fotos, piensa conmigo asociaciones. Para mí, porteños tu algo de acuario. Siento que huyó observante a esos personajes en sus micromundos, viviendo cada uno su realidad, nadie interactúa en este enjambe que es la Ciudad».
-En buena parte de tu obra, la Ciudad, sus edificios emblemáticos y rinconcitos, son protagonistas, incluso vacíos. ¿Qué pasó con pasar de fotografiar espacios a retratar personas?
-Las personas estan en mis fotos. Es una cuestión de selección que se vean más o menos. fr República de Waires, por ejemplo, se impuso una especie de desierto en ese sentido, porque en esa obra los ciudadanos sobrevivieron en lo más alto o en los suburbios. COM funcional testimonios de lo que queda de las instituciones.
La Herencia del Fotógrafo horacio coppola, el gran ojo modernista sobre la Ciudad en la década de 1930, y la Escuela de Bauhaus que lo formó, aparece en las imágenes de ese libro de Larrea, combinado con influencias expresionistas y del cine mudo. alli las Tomas Directas del autor exhibiendo ecos escenográficos. De hecho, el fotógrafo, quien además fue periodista, creó la de la puesta de María de Buenos Airesde Piazzolla, para la Ópera de Estrasburgo, Francia -además de exponer en Londres, parte de Estados Unidos y España-.
fr porteñosen cambio, es clara la influencia de Samer Makaire, el fotógrafo egipcio que también amó a Buenos Aires. Lo de Makarius fue el arte abstracto hasta que los enormes Werner obispo allá Henri Cartier Bresson, papas del fotoperiodismo, lo entusiasmaron. Llegó acá en barco en 1953 con la Leica colgada y mientras caminaba y aprendí español convertido en un cazador de momentos, en general, Correos del asombro y la sorpresa. Fue pionero de «Calle foto» local.
Agregado Larrea: «Si bien siempre voy capturando luces, cuando fotografío arquitectura todo es más en pausa, más tranquilo. Con las personas, en cambio, es dinámica. Se trata de encontrar un momento especifico«. Como el penal que patea un chico que juega en la terraza de un edificio, otra foto hermosa de la muestra.
El fotógrafo habla de otra influencia en porteñoslas fotos de monstruos de los estadounidenses Diana Arbus, sueños y terrores de un «niño foca» o de cinco jovencitos sentados frente a una casa del Bronx detrás de horrible mascarillas. La belleza en el espanto, una vez más.
Aunque las imágenes de los porteños de Larrea son delirante estás esperando doloroso (está, de espaldas, la jubilada con el cartel: «Trabajador en actividad te va a pasar lo mismo, despertá), sin resultados feroces en lo Arbus. «No veo a la Ciudad ya los porteños con dolor, los veo con ternura. Todo es tan absurdo que podría ser una humorada», señala el autor. Una «tragicomedia».
Lo del zapallo o los copos de azúcar en las caras no son casualidades. No se ve el rostro de ninguno de los porteños. «Es por los derechos de imagen. Fue un desafío», señala Larrea.
Juan José Sebreli allá marcelo gioffre ofrecemos en Ser es ser en la Ciudadel texto de presentación de la exposición, una vista de asesino: «Dicen que censura aguza imaginacion. Un subproducto de esta afirmación, a partir de la prohibición del retrato directo sin consentimiento, es la riqueza que adquirieron los personajes con las caras tapadas… La ventaja es la ambigüedad, lo no dicholo que se puede entrever, como en esas espesas cabelleras que parecen manojos de alambres electrificados».
Volver a escribir porteños es pensar también en qué nos hace la Ciudad y qué hacemos con ella. «Creo que nos da más de lo que le damos. Porque el marco es tan precioso en ciertos lugares, los parques, la Plaza de Mayo. las diagonals, atardeceres, los tilos… La Ciudad de Buenos Aires es poética. Y cuando estás afuera se extrañan hasta las medialunas. Somos nosotros los que la convertible muchas veces en inhóspito«.
De la sede de la CGT a la Ciudad de los Niños
Larrea sin par. El viernes 17 de marzo inauguró otra muestra: arquitectura peronista, en el Museo del Bicentenario. Sus 27 trabajos, incluso en color, sobre construcciones levantadas Durante los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón. Desde la sede de la CGT (1950) y la Fundación Eva Perón (Actual Facultad de Ingeniería de la UBA, 1951) hasta escuelas o la República de los Niños (Gonnet, 1951), pasando por conjuntos de viviendas o el Velódromo (Palermo, 1954).
-¿Por qué un recorte de l’arquitectura peronista?
-Surgió a mi regreso a Argentina e interesó al Museo Evita en 2013. Mi idea fue registrar edificios que pertenecían a ese movimiento mundial: la arquitectura social. Es una arquitectura casi paternalista, con materiales excelentes y prestaciones para una sociedad asimétrica y desigual.
-En esas fotos los espacios vuelven a ser protagonistas.
-La arquitectura es la protagonista definitiva, como en la muestra El enamorado de Buenos Aires (Centro Cultural Recoleta, 2015). Ambas se refiere a la Escuela de Düsseldorf, fundada por el matrimonio Becher, creadores de la “La nueva objetividad”quienes registraron espacios públicos vacíos, adjudicándoles un análisis de su relación con el ser humanoconocido dimensión social. Hablo de Candida Hoffer, Thomas Ruff y Andreas Gursky. Este movimiento fue el punto inicial del proyecto.
– El pintor de iconografía del peronismo, Daniel Santoro, apunta en la presentación a que interpelás la memoria afectiva.
-Retomando los conceptos de la Nueva Objetividad, me interesa registrar la dimensión documental y social que significa hacer una «memoria» de construcciones. Los espacios fotografiados muchas veces muestran su esencia, despegando de su significado original, como obras abstractas. De hecho, el Velódromo que fotografió en el 2013 ya no existe… a manera también de registrar la ausencia.
-¿Cuál es su memoria de aquellos gobiernos peronistas?
-No pertenezco a una familia peronista y me defino como un artista agnóstico y laico. Mi memoria personal es una base para la investigación.: ahondé mucho sobre este periodo arquitectónico. Por ejemplo, en el proceso, supe que el arquitecto Jorge Sabaté, que fue intendant de la ciudad de Buenos Aires en los años 50, fue uno de los creadores del proyecto de la CGT, el Sindicato La Fraternidad, el teatro Empire, la Fundación Eva Perón, todos magníficos y con el empleo de materiales irrepetibles.
-¿Qué influencia piensas que tendrá la grieta en los espectadores?
-Tengo una ausencia de sensación de grieta, que hizo que me vincule con las personas de una manera más profunda. De hecho, en «Porteños». convocado a Sebreli y Gioffré y en “Arquitectura Peronista”, en Santoro. Lo importante es que los valores comunes nos unan. Y en las obras prevalece un registro pero todos los «ismos». Esta exposición es una invitación a cruzar juntos al «otro lado del espejo».
Hojas:
«Porteños». fr Galería Otto, Paraná 1158, Caba.
Horarios: martes a viernes de 15 a 19 h Entrada gratis.
“Arquitectura Peronista”. Inauguración: 17 de marzo. Lugar: Museo del Bicentenario, Paseo Colón 100, Caba. Horario: viernes, sábados y domingos de 10 a 17.30 h. Entrada gratuita.
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