La transformación social que atravesamos, la crisis ambiental, la cuestión nativa y la revisión de las narrativas lineales del progreso en sus temas solistas de la agenda global del arte contemporáneo. Aparecen en obras y proyectos como una preocupación que los artistas latinoamericanos están investigando des decada del 80. Sobre estas historias que revisan las narrativas coloniales que nos cuentan como la Historia, está construida la gran exposición Memorias seleccionadas: arte latinoamericano contemporáneo del regalo de Patricia Phelps de Cisneros y más alláque se estrena el domingo 30 de abril en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.
Entre 40 artistas de la región, su cuatro los artistas argentinos que participan, Leandro Katz, david lamela, Adrián Villar Rojas allá analía sabán. «Aunque las nacionalidades y las generaciones son determinantes en esta exposición, sino más bien las conexiones entre las obras», dijo Inés Katzenstein Cultura Clarín. También argentina, Katzenstein es curadora de Arte Latinoamericano del museo neoyorquino y directora del Instituto de Investigación Patricia Phelps de Cisneros para el estudio del arte de América Latina, y está un envío de la muestra junta con Julia Detchon.
Recuerdos seleccionados… está organizado es núcleos temáticos muy grandes: Padre Comentario (Retornos) los artistas reformulan imágenes el paisaje latinoamericano; mantener eso en reverberaciones (Reverberaciones), vinculan obras que revisar el patrimonio cultural olvidados o subestimados; y por fin Parentesco (parentescos) se centra en las historias heredadas o elegidas, alrededor de la idea de memoria crítica.
La exposición reúne muchas de las obras donadas al museo por la Colección Participa Phelps de Cisneros, una gran contribución al acervo latinoamericano del museo. De la misma donación surgió en 2019 On Moderno, Viajes de abstracción –curada por Katzenstein junto a María Amalia García–, centrado arte moderno y geométrico de Venezuela, Brasil, Uruguay y Argentina. El arte de esta región es una de las estrellas de la temporada, se podrá visitar el 9 de septiembre en el tercer piso del MoMA.
-¿Qué es lo más nuevo de esta exposición para el público de museos de una ciudad como Nueva York? ¿Se trata de obras emblemáticas? ¿Hay una apelación a la historia de la dominación de los países centrales?
-Casi todo será nuevo para el público norteamericano. Aunque algunos de los artistas qu’partin de la muestra son más reconocidos qu’otros internacionalmente, la mayoría son desconocidos para el público general, y son todas las obras que casi no se han visto en Estados Unidos. En ese sentido creo que será una buena sorpresa. El enfoque de la exposición –que revisa los modos en que artistas de distintas generaciones toman al pasado como fuente y material de trabajo para pensar el presente– también espero que sea revelador, sobre todo porque mostró poner en diálogo obras de contextos geográficos e histories muy distinto.
-¿Podrías decir que hay un interés renovado, o incluso inédito, de las instituciones como el MoMA en ise abordaje del arte de América Latina? Sobre todo teniendo en cuenta episodios de derribo de monumentos y la experiencia del fenómeno Black Lives Matter.
-Desde su fundación, el MoMA ha sido una institución pionera en su interés y su compromiso con el arte latinoamericano. Una exposición monográfica de Diego Rivera fue la segunda exposición individual que hizo el MoMA, en 1931, después de Matisse. Y desde entonces creó una colección de arte de América Latina más importante del mundo. La exposición de la donación de Patty Cisneros al museo en 2018 fue a gran hito en una historia de la larga respiración, qu’entre otras múltiples iniciativas, non permise hacer la que estamos inaugurando esta semana, y hacer investigación de fondo sobre temas centrales al arte latinoamericano, desde el Instituto Cisneros.
Sober Black Lives Matter y el derribo de monumentos, sus situaciones culturales y políticas fundamentales que definen la agenda actual. Forman forma parte de un movimiento de transformación social que tiene que ver con la inclusión social como tal, y que por supuesto forma parte importante de las prioridades del museo.
-En este momento en Buenos Aires, se inauguró una gran exposición en Proa revisó el mito de El Dorado, incluyendo cerca otra artista argentina, Adriana Bustos. America, sobre la historia del extractivismo, económico y cultural. Por una confluencia de atractivos simultáneos para artistas y curadores poniendo el foco en el fenómeno global de la llamada «Conquista», ¿lo ves de esa manera?
-La revisión crítica del pasado colonial es uno de los elementos básicos de la discusión política y cultural actual. Esas cuestiones estan presentes en la exposicion, sobre todo en la seccion llamada Devolucionesque muestra obras en las que los artistas deciden investigar situaciones especificas que tienen que ver con la colonialidad y la historia de las representaciones del paisajismo en América Latina. Pero lo interesante es que no estamos Planteando este tema solamente como un tema de agenda actual, sino como una preocupación que los artistas están investigando desde la década del 80. Un ejemplo de esta sección es la obra El Paso del Quindío Ide José Alejandro Restrepouno de los pioneros del videoarte en Colombia, en la que el artista, en 1992, literalmente sigue los pasos de uno de los más importantes exploradores europeos de la historia, Alexander von Humboldt, por una zona específica de los Andes colombianos. Su idea es sumar su punto de vista y su representación a una larga historia de representaciones foráneas de ese paisaje.
-La exposición se caracteriza por un cuestionamiento de estas narrativas coloniales a través del arte contemporáneo. ¿Consideras que este es un denominador común para los artistas de la región?
-El cuestionamiento a las narrativas lineales de progreso (tanto en lo social como en el arte) es un denominador común de muchas de las obras expuestas en Recuerdos seleccionados. Sus obras que discute la noción moderna de la historia como desarrollo hacia adelante, y más bien buscan abrir nuevas preguntas y nuevos posicionamientos frente al presente a través de un compromiso muy específico, emocional y político, con el pasado. Esta perspectiva se revela a los grandes movimientos culturales como la crisis ambiental global, incluyendo la conexión con ella, con el surgimiento de distinciones políticas y raciales (centralmente, la cuestión indígena) que está produciendo plantas radicales sobrias como imaginar el futuro y como transitar el presente. Estas perspectivas son transversales, e incluso globales diría, pero por supuesto tienen especificidades en cada contexto artístico.
– ¿Cuál fue la presentación de Leandro Katz, como parte de las actividades de la exposición?
-Invitamos al artista argentino Leandro Katz a hablar de El proyecto Catherwoodserie fotográfica en la que el artista decide, en los años ochenta, visitar distintos sitios arqueológicos de la península de Yucatán, que en 1840 fueron representados y divulgados a través de litografías por el explorador y arquitecto inglés Frederick Catherwood. Katz va a cada una de esas ruinas mayas y las fotografias Exactamente como más de cien años antes lo había hecho Catherwood. Además de estas fotos, varios monumentos mayas y la mano del artista sustentan el libro de Catherwood. La stratagia es simple pero las resonancias son múltiples: hay una voluntad de aunar distintos tiempos en una sola imagen pero también de reapropiarse de esas imágenes.
En la conferencia que Leandro dio en el MoMA, partá de esta obra para hablar sobre un grupo de otras obras que él hizo en esos años acerca de la cuestión del patrimonio maya en relación con cuestiones de extractivismo y valoración. Todas sus obras de esos años parten de un interés sobre las relaciones entre patrimonio, arqueología y colonialidad, que s’expen a temas de lenguaje. Katz vivió durante esta época del año en Nueva York., así que hay una generación de artistas que conocen bien su trabajo. Sin embargo, creo que esta exposición es una ocasión excelente para ampliar sus proyectos, tan relevante para las discusiones actuales, con nuevos públicos.
-En la muestra se incluyen también obras de los argentinos David Lamelas, Adrián Villar Rojas y Analía Saban. ¿De qué obras se trata y qué tipos de diálogos entablan?
-Las obras de arte no tienen un sentido univoco; responden a intenciones pero también a contextos de exposición y lectura que las vuelven abiertas y expansivas. Asi que en esta muestra cada una de las obras está pensada en resonancia con otras obras, sí es así, en forma relacional y espacial, pero que desde el discurso, se generan distintos contextos de interpretación. Por David Lamelas más rara una foto que documenta su actuación desde 1970, Tiempo. De Katz, fotos para su referencia. Proyecto Catherwooden diálogo con otras obras qu’apuntan ha producido distintas fricciones con la historia del paisaje y los legados culturales en la región. Adrián Villar Rojase presentó con una escultura que forma parte de su serie los Teatros Saturnoy que dialoga con otras obras que se refieren a mapas antiguos, como una pintura de la artista dominicana Firelei Báez y una foto del venezolano claudio perna.
Por último, incluimos una obra que adquirimos recientemente de la argentina radicada en Los Ángeles analía sabánun enorme textil de cobre y lino, en el que confluyen, a nivel de la materialidad y la técnica, la estructura de los tejidos de telar con los sistemas operativos de las computadoras. Algunas de estas obras fueron donadas por la colección Cisneros, otras son prestadas y otras nuevas adquisiciones del museo. Así que como ves, en esta exposición ni las nacionalidades, ni las generaciones a las que pertenecen los artistas sus determinantes. No es una muestra sobre contextos específicos. Mi trabajo consistió en producir conexiones entre las obras, tomando los ejes de la exposición –historias de la colonialidad, reverberaciones culturales y redes de parentesco– como disparadores.




