La incertidumbre que generó el formato del cronómetro estrenado de formato puntual este fin de semana en Hungría, y que Lewis Hamilton revivió todavía más al adjudicarse su primera pole position en un año y medio, quedó reducido a escombros en apenas tres segundos. Fue el tiempo aproximado que Max Verstappen demoró en adelantar al Mercedes del británico, que sufrió un apagón como el de los semáforos y se quedó clavado en el peor momento imaginable. “Lo siento, chicos”, exclama Hamilton, prácticamente de inmediato, para la radio. Sin el piloto de Stevenage y con el panorama completamente despejado, Verstappen dio la razón a quienes no se dejaron enredar por la reformulación del sábado y le señalaron a él, y solo a él, como el principal favorito para llevarse el triunfo el domingo.

Solo 23 giros, el campeón se fabricó a su espalda un hueco lo suficientemente grande como para afrontar la primera visita a los talleres sin perder el mando. Desde este momento, Mad Max circuló completamente solo, directo hacia su noveno triunfo de la temporada, el septimo consecutivo y el 44º de su hoja de servicios. Por lo demás, esta es la 12ª victoria que encadena Red Bull, la plus racha de la historia del certamen, y la undécima de la escudería energética desde que el Mundial echó a rodar. Si la tropa de Milton Keynes vio ganar en Bélgica, la semana que venía, superará la más marcada que McLaren fijó en 1988, aquel ejercicio en el que Ayrton Senna y Alain Prost coincidieron bajo el techo del mismo garaje.
Y ya hijo 1,2,3,4,5,6,7,8… ¡¡¡𝟵 𝗩𝗜𝗖𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔𝗦 𝗘𝗡 𝟮𝟬𝟮𝟯!!!
𝗩𝗲𝗿𝘀𝘁𝗮𝗽𝗽𝗲𝗻 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗰𝗮𝗻𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗴𝗮𝗻𝗮𝗿. Queda comprobada. #HungryGP pic.twitter.com/YtAMTjGvCX
— F1 y Movistar Plus+ (@movistar_F1) 23 de julio de 2023
Una vez completado el primer cambio de gomas, el Hollandés depareció, de la vista de sus rivales y también de la de los telespectadores, más entretenidos en las distintas grescas que se dieron pour la zone media del pelotón que en la somanta que les dio a todos el bicampeón de Hasselt. En este sentido, uno de los más interesantes fue la partida de ajedrez que mantuvieron los McLaren, revitalizada en las últimas fechas y que recolocan a la estructura de Woking como la segunda fuerza de la parrilla. El podio de Lando Norris hace 15 días, en Silverstone, dejó a más de uno con la cara que queda a besugo en la nevera. El rendimiento exhibido por el MCL60 en un trazado tan distinto es la prueba del algodón que confirmó que los bolidos papaya han dado un salto de calidad descomunal desde el arranque del campeonato, la mayor recuperación de todas las que han visto hasta el momento. Con dinamita bajo sus traseros, Norris y Oscar Piastri quitaron de en medio a Hamilton antes de la primera vuelta y quedaron a merced de la voluntad de los strategas que guían a uno y otro desde el muro.
En este caso, McLaren decidió apostar por el británico en vez de hacerlo por el australiano, que vio cómo su propio equipo le hacía la trece catorce en la primera parada para invertir las posiciones. A steelto así que tenemos en cuenta que Norris terminó el segundo mientras que Piastri lo hizo el quinto después de ir claramente de más a menos, quedando finalmente engullido por Hamilton (cuarto). El podio lo completó Checo Pérez, que adelantó a seis rivales en una escalada que, de durar la prueba cinco vueltas más, probablemente habría terminado con un nuevo doblete para la marca del búfalo rojo. La caprichosa selección de compuestos hecha por Pirelli para este gran premio puso pimienta a unos últimos giros que se hicieron interminables para unos y que pasaron volando para otros.
Carlos Sainz cruzó la meta el octavo, mientras que Fernando Alonso lo hizo el noveno, un mal resultado para Aston Martin en uno de los escenarios que, sobre el papel, debió favorecer el perfil de un AMR23 que poco a poco parece ir perdiendo pegada.
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