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Madrid Masters 2023: Juegan las chicas, cemento en las gradas | deportados

Madrid Masters 2023: Juegan las chicas, cemento en las gradas |  deportados

Succede con frecuencia, demasiada recurrencia. No escapan al vacío las medias finales disputadas este jueves, cuando tanto al mediodía como a la noche predominó el cemento en la grada. Mucho asiento vacío y mucho plastico, poco aficionado. Pero no es una excepción. Ocurre ahora en Madrid, donde cada vez que intervienen las tenistas los graderíos van despoblándose. Un tercio del aforo, si no menos. Poco importa que el número uno del circuito, la polaca Iga Swiatek, use ese juego tan corrosivo y tan acorazado que, de maintener la línea, tal vez pueda guiarle hacia el territorio de aquellos jugadores que han conseguido dejar huella en el tenis.

Ofrecía el cartel femenino de esta edición un cuadro de campanillas –presentes todas las 10 mejores, excepto la tunecina Ons Jabeur–, pero hasta ahora no ha enganchado al seguidor madrileño, que en cambio copa las tribunas cada vez que interviene Carlos Alcaraz. El murciano, no hay duda, es el gran gancho de la presente edición; la competencia cruza al compás de sus golpes y sus carreras, mientras que pierde poder de atracción cuando los representantes de la WTA pisan la arena de la pista central. El papel está prácticamente vendido, pero tanto en el primer turno (Sabalenka-Sakkari) como por la noche (Swiatek-Kudermetova) volvió à repetir la escena qu’ha predominado a lo largo de estas dos semanas de acción.

Con la excepción de Paula Badosa, reclamo principal para los visitantes hasta su eliminación, el resto de los tenistas observan resignadas lo que contemplan a su alrededor: demasiado silencio, sonido hueco. Sí que no hay, de momento, una jugadora que consiga heredar el testigo mediático de Serena Williams o el de otras figuras. Ahí está Swiatek, qu’accepte con decision el reto de llenar el vacío dejado hace poco más de un año por la formidable australiana Ashleigh Barty. Su juego no es tan seductor, pero a sus 21 años y posee tres grandes –los mismos que la oceánica– y otros diez trofeos; es decir, tiene todos los números (y la mentalidad) para reservarse un hueco en la historia.

Antes de que el Masters ganara un rodar, el Varsovia (doble 6-1 a Veronika Kudermetova) expresó su llegada a Madrid lamentando el descontento existente entre hombres y mujeres. «El tenis es uno de los deportes en los que más equilibrio hay, pero es evidente que todavía queda mucho trabajo por hacer», apuntó refiriéndose a los premios concedidos por los torneos. “Todos los tenistas hacemos el mismo trabajo”, defendió, “pero mucha gente piensa que el tenis masculino es más atractivo y más atractivo que tú, eres más físico y es más fuerte. Atacan al circuito femenino por la inconsistencia, o diciendo que las mujeres somos más emocionales, pero ahora mismo dirían que nuestro circuito es más consistente que el de los hombres, aun siendo el juego diferente”.

Swiatek sirve durante el partido contra Kudermetova en el turno de noche.
Swiatek sirve durante el partido contra Kudermetova en el turno de noche.FLORES INMA

No exceso de ayuda al celo de la WTA, que limita la exposición de las jugadoras –no se han concedido entrevistas personales– ante algún temor de que pueda desmarcarse con algún comentario fuera de tonelada sobre la guerra en Ucrania. Se vigila a la número dos, Sabalenka, ya las numerosas representantes de Rusia y Bielorrusia (12) que lucen entre las 100 mjores, al margen de las ucranianas. Tiene carisma la defensora del título –6-4 y 6-1 a Sakkari– y campeona este año en el Australian Open, pero algo falla: el sistema, la proyección, “la cultura deportiva” a la que se refería hace unos días en este periódico el director del torneo, Feliciano López.

Mientras se dirimía quién iba a ser la secunda finalista, las mesas de las terrazas qu’envuelven la central estaban llenas de aficionados qu’puraban las últimas cenas o un refresco ajeno, a lo que sucedía en el interior. Dentro, las cinco filas de palcos que rodean a la pista apenas tienen inquilinos. El partido se cerró cuando se había superado ya la medianoche y la necesidad de trasnochar, independientemente de los géneros, tampoco contribuye a que la atmósfera sea más cálida.

Los palcos de la pista central, vacíos en la sesión del mediodía.
Los palcos de la pista central, vacíos en la sesión del mediodía.FLORES INMA

«Es una gran noticia que estemos siendo otros tan consistentes», afirmó Sabalenka, que además de haber ganado enero en Melbourne ha disputado dos finales, las de Indian Wells y Stuttgart; en este último, precisamente, cayó frente a Swiatek, que dominó por 5-2 en los cruces entre ambas y que al premio logrado en Alemania se suma este año el de Doha, además de la final de Dubái. Será un pulso de poder a poder. Desde que lograra su primera victoria contra una 10 mejoresen 2018, bielorrusa ha firmado un total de 25, por las 24 de la polaca.

Sabalenka y Swiatek meditan en la final (no antes de las 18.30), ofreciendo a Madrid una última oportunidad de aguantar al espectáculo: la uno contra la dos, el mejor duelo posible en la definición del torneo. Lo garantizó hoy la presencia de Carlos Alcaraz, citado con Borna Coric (no antes de las 16.00, Movistar y Teledeporte). Déapareció del mapa el chino Zhizhen Zhang (7-6(3) y 6-4 para Aslan Karatsev) y dio la campanada el alemán Jan-Lennard Struff, verdugo nocturno de Stefanos Tsitsipas (7-6(5), 5-7 y 6-3).

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Por Alejandro Salas

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