
Con el registro de ola de calor ahí vas corte de luzcomo no estoy de acuerdo Carlos Thays, el «creador de la sombra» de la Ciudad de Buenos Aires. Sólo en Capital, diseñado 69 pasarelas públicas, entre ellos, los arboledas de palermo y ahí Jardín Botánico.
Es uno de estos agobiantes tarde y algo de aire se sienta en la plaza San Martín, en Retiro. Llega un poquito de alivio, suficiente como para ponerse a pensar qué mirar primero para tratar de olvidarse de los sofocones: ¿palacios o el gomero añoso? ¿Pompa o magnolias?
Es que si tienes un espacio porteño con la naturalidad y las paredes de “La París Latinoamericana” porque tienes que competir por la atención que tienes, qué hay para el Palacio San Martín, sede de la Cancillería; el Paz, inspirado en la fachada al Sena del Museo del Louvre y en el de Chantilly, y -entre otras maravillas aún conservadas- el edificio Kavanagh, diseñado con volúmenes escalonados, uno de los «monumentos» porteños de la modernidad.
Con sus barrancas suaves y sus senderos, la plaza ofrece, a un metro de la ajetreada estación Retiro y de la avenida Libertador, la posibilidad de relajarse. Un rinconcito para el desenchufe, que permite recordar hitos. En este predio estuvieron el mayor mercado de esclavos local, un lugar de toros y los cuarteles donde San Martín organizó el Regimiento de Granaderos en 1812 (por eso, número su). En 1942, el nombre de Lugar Histórico. Y, luego, entre cambios clave, al Monumento a San Martín se sumó el dedicado a los Caídos en la Guerra de las Malvinas.
Decía que en esta plaza la naturaleza parece competir con las mansiones. Parce nomás. Porque, de hecho, se complementan mutuamente. Thays no cambió Plaza San Martín, pero hizo aportes y sumó vegetación. El paisajista que vino de Francia y transformó toda Capital resumió: «La felicidad anida más en la nobleza de un bosque que en el lujo sin verde». Cómo no acordarse de ese legado siempre y, sobre todo ahora, con calor similar.
JS