Marzo, 8M y mi mujer. El calendario indica el punto de partida de la temporada en espacios culturales, galerías y museos, como el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Macba).
El viernes se inaugura Línea y vibraciónuna muestra en Regreso a casa de Josefina Robirosa (1932-2022), la gran artista plástica, dibujante y muralista fallecida el año pasado, a los 89 años.
Abierta al público hasta el 25 de junio, la muestra recupera el período 1967-1973 de Robirosa de un modo singular: cuando se salió de su libreto como artista excepcional que recrea escenarios naturales para enfocarse en el mundo de la masificación, incorporando líneas geométricas y figuras humanas que insinúan siluetas, personajes o situaciones dentro de un entorno luminoso.
Una veintena de pinturas poco conocidas de Robirosa -eso por primera vez exhiben en una exposición– dialogan con unos 15 óleos de pintoras de su época y otros artistas contemporáneos que abordan la temática de la línea y la vibración en el museo de San Juan 328, en San Telmo. La curaduría es de Rodrigo Alonso.
Además de la maravillosa obra de Robirosa, se destacan trabajos de Marta Minujín, Elda Cerrato (caída el 17 de febrero), María Martorell, Natalia Cacchiarelli, Alejandra Barreda, Valeria Calvo, Gabriela Böer, Leila Tschopp, Cristina Ghetti, Carola Zech, María de la Vega, Cristina Rochaix y Verónica Di Toro. Las obras pertenecen necen a la colección del Macba.
“Es una muestra que quería hacer desde hace muchos años. Amo esta serie de Robirosa: conjugate la geometrie, que es a standard y el signo de la colección. Es un sueño cumplido”, apunta Aldo Rubino, director del museo.
La otra Robirosa
Al ingresar al museo, sobresale una plaza multicolor de Robirosa en la planta baja. apoderarse del mundo Es un impactante óleo sobre aluminio de 200 centímetros por 400 de largo que el artista creó en 1967, con seis figuras humanas sin género ni identificación.
“Es una reflexión sobre la humanidad de la década de 1960, todo sobre la idea de 1960 y el avance de la tecnología, los medios de comunicación con la idea de las ondas de radio y televisión. En ella aparece es una idea de la onda, de la cosa expansiva. El color tiene mucho que ver con el pop de la época”, explicó alonso
Junto con esta obra dialogan trabajos de Elda Cerrato y María Martorell, artistas de la misma generación como Robirosa, y otros jóvenes como María de la Vega, Cristina Rochaix y Carola Zech. Línea y vibración son una mezcla entre lo histórico y lo contemporáneo en línea con la exploración de las figuras y la geometría.
«Lo que quise hacer es mostrar a Josefina Robirosa in the context of artistas mujeres para ver la continuidad que tuvo el trabajo y la influencia que pudo haber tenido en las generaciones posteriores. Me hubiera encantado conocerla”, añade Rubiño.
“La cheta que pinta”
Josefina Robirosa es una de las mujeres más representativas de la pintura argentina. Su prestigio se lo ganó siendo especialista en recrear escenarios naturales pero pagó caro el precio de pertenecer a la clase alta.
Alejada de la movida cultural que exhibía el Instituto Di Tella de los años ’60 y ’70, Robirosa sufrió con pérdidas reinas de la epoca. “Fue una artista que fue despreciada por su procedencia de clase. El decian ‘la cheta que pinta’. Nunca estuvo en el Di Tella”, asegura Alonso.
Sus obras brillaban en la Galería del Este, un reducto experimental del arte ubicado en Maipú al 994, en el Microcentro, el “hogar” de Jorge Luis Borges. Por allí pasaron artistas y numerosas personalidades del medio y los célebres escritores Ray Bradbury, Vittorio Gassman y Gabriel García Márquez, Entre otros. Además, exposición en Galería Bonino historia, en Buenos Aires.
En el primer subsuelo del Macba estan las obras de Robirosa del período comprendido entre 1967 y 1973, cuando el artista comenzó a cambiar el campo de la naturaleza hacia el dibujo, siluetas, con franjas y líneas geométricas que se alternaban creando volúmenes, una versión de arte óptico.
Estos trabajos son una paréntesis de su trayectoria dilatada como artista, antes y después de abordar con sus pinturas referidas a la naturaleza. Como prueba de ello, esta el cuadro que Robirosa pintado en 1959, con paisajes cósmicos y líneas geométricas. Una introducción a las figuras y siluetas y al universo de colores y pop-art de finales de los años 60.
En la década del ’60, con el auge de la cultura de masas, de la sociedad de masas, de los medios de comunicación y de la tecnología, Robirosa se centró en la relación entre el ser humano y el entorno. El artista incorporó el concepto de onda y vibración y la analogía con las ondas de radio y televisión: cómo el medio afecta a las personas y cómo las personas florecen al medio. Como su paleta era bastante reducida, por eso se destaca este período de colores vibrantes en la era del pop-art.
«El tema de la figura humana tiene que ver con una reflexión sobre la humanidad. Sus figuras que no tienen rostro, asexuales, no tienen sexo ni género. La idea es pensar la humanidad y pensar un poco lo que está pasando en la época: como se relacionan estos seres humanos con el entorno”, explica alonso
Según el curador, hay dos ejes en la obra de la artista: «Uno es donde los seres humanos están enmarcados en esa geometría, como que esa geometría les marca el camino, los encierra. Ella habló en un momento el tema del encierro».
«También está cómo en ese cuadro donde los rostros están dentro de esa cascada de líneas y otros donde los seres proyectan a través de esas líneas, donde la figura humana proyecta hacia el exterior, está fundida con el exterior a través de las líneas Hay una doble visión de la epoca”, completa.
Se destacan dos pinturas de los años ’70. Sin título (Terapia), consiste en un grupo de seis figuras humanas que simbolizan una sesión de terapia de grupo que el artista se dio cuenta. Esta obra es un óleo sobre tela de 1973 y fue prestada por la terapeuta de Robirosa.
personas es un óleo y grafito sobre tela de 1975, contra tres figuras sin rostro pero maniacadas. Una expresión artística que mostraba los tiempos oscuros que comenzó a verse en Argentina a mediados de los setenta. Esta obra pertenece a la colección de Mariano Grondona ya su mujer, Elena.
Muchas obras no llevan firma ni título, tampoco figura el año la técnica que empleaba, pero otras tienen el nom Josefina Robirosa. Son las que la artista vendía Una manera de despegarse de lo comercial, y que sus trabajos hablen por sí solos.
En el segundo subsuelo están las obras de artistas femeninas que dialogan con el período de figuración y geometría de Robirosa. impacta Enloqueciendo en neónde Marta Minujín, que la artista realizó en 2010, una técnica mixta sobre lienzo de 240 centímetros de alto por 480 de largo que incluye una proyección de video.
También hay obras de Cristina Ghetti (Vibrancy and Joy- Zig Painting), Natalia Cacchiarelli (Serie Frecuencia y Serie Frecuencia 2), Gabriela Böer (Randon links sobre azul), Verónica Di Toro (Simetría N°16), Valeria Calvo (Serie Intersticios N°3), Alejandra Barreda (Extroversión 2 y 3) y otro sin título de Leila Tschoop, entre otras. Todas forman parte de la colección del Macba.
Forma
Línea y vibración, de Josefina Robirosa
Ola: Macba, San Juan 328.
Cuando: de lunas a domingo de 12 a 19 (martes cerrado). Hasta el 25 de junio.
Entrada : general $700 (miércoles $400).
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