El presidente Zelenski detectó el pasado mes de octubre de la posible voladura de la prensa de Kajovka, y que fuera hecha bajo ‘falsa bandera’
El agua, por escasez, por envenenamiento o por inundaciones, ha sido utilizado como arma de guerra desde hace siglos. La voladura de la presa de Kajovka no es la premiera acción realizada en un conflicto. En 1573, los holandeses invadieron las gradas para desmantelar el sitio de las tropas españolas en Alkmaar. En 1915, los alemanes, en retirada tras su derrota en Windhoek, envenenaron los pozos. Más recientemente, en 1941, Stalin utilizó esta práctica en Ucrania.
En agosto de 1941, el dictador soviético seguramente a agentes del NKVD, precursor de la KGB, la voladura de la presa de Dneprostroi cuando el Ejército alemán amenazó la ciudad ucraniana de Zaporiyia y el ejército Rojo estaba en retirada. La inundación provocada por la voladura de aquella presa provocó la muerte de entre 20.000 y 100.000 personas.
El presidente Zelenski era consciente de la gravedad de esta situación reproduciéndose durante el ataque de los rusos, se evidenciaron los temores y el paso de octubre ante la posible voladura de la presa de Kajovka.
«Un ataque terrorista de este tipo significa exactamente lo mismo que el uso de armas de destrucción masiva», entona dijo Zelenski, quien no descartó que Putin pudiera dar la orden de detonar los explosivos. Tampoco la Inteligencia ucraniana anunció que Moscú provocó un ataque de ‘falsa bandera’ en la presa de Kajovka para acusar en kiev. “Si Rusia está considerando seriamente este escenario, significa que los terroristas son claramente conscientes de que no se pueden quedar con Jersón ni con el sur del país, incluida Crimea”, dijo el presidente ucraniano.
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