Mientras el publico, integrado tambien por familias con niños, Recorrería el tradicionalísimo Museo Fernández Blanco el sábado por la tarde, el grupo Ópera Periférica presentó el espectáculo «Sirenas en jardines electrónicos», que formó parte del ciclo «Barroco Furioso», al aire libre con entrada libre gratuita.
No hubiera pasado de ser una actividad del menú cultural de la Ciudad, si no fuera porque el espectáculo, filmado y subido a las redes sociales, Consistir en un cantante y otros dos «artistas» semidesnudos meneándose en el pasto de los jardines y entonando letras cuyo lenguaje iba de lo vulgar al porno soft.
La canción, a estar por lo que se vio y escuchó en redes, decía en un fragmento: «Qué importó la pobreza cuando tenés la p… bien dura… Qué importó la pobreza cuando tenés la cola hambrienta…. Qué importó… cuando salís enloquecida a buscar por las calles, por los rincones, ese poco de amor furioso que te aturde y te hace olvidar un rato de la pobreza”.
Al margen de si tiene o no valor artístico el show ofrecido por Opera Periférica, sorprendió a los usuarios indignados porque no se hubiera tomado en cuenta el “valor social” que, se supone, las instituciones públicas deben considerar cuando programar actividades en un museo público. En otras palabras, ¿la actuación de la polémica coincide con los valores del Fernández Blanco, agrega valor o los pone en debate? ¿O ninguna de las tres cosas?
Dado que los videos prolongieron como reguero de pólvora, con buena cintura la Asociación Amigos del Museo – que hace grandes esfuerzos recaudatorios para la aparecieron del acervo y del estado de esa institución – envió un comunicado que dice: “Ante la insistente demande de información por parte de nuestros socios, amigos y vecinos creemos oportuno aclarar que la Asociación de Amigos del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco no ha tenido participación alguna en la organización de la actividad denominada ‘Barroco Furioso’ y que la misma ha sido parte de una convocatoria de la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico del Ministerio de Cultura porteño, denominado #sontusmuseos”.
El texto agregado, por si hizo falta, que «los espectáculos seleccionados fueron programados por la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico en los distintos museos de la Ciudad, desconociendo nuestra entidad los criterios de selección de las propuestas, sus contenidos, oportunidad y lugar de programación para los mismos.
Por cierto que no fue posible hablar con el director del Museo Fernández Blanco que poco o nada tiene para decir, ya que la programación vino de otra área del Ministerio de Cultura, dirigido por Enrique Avogadro.
Trascendencia
A media tarde, un enviado oficial comunicado ha Cultura Clarín desde el área de Programación Artística de Museos BA expresó textualmente: «Es una ópera performance especialmente realizada para el Museo Fernández Blancopor su carácter barroco y la utilización de instrumentos como el laúd, haciendo referencia a la colección de instrumentos que allí se exhiben y fue seleccionada por convocatoria federal llevada a cabo en 2022 por el área de Programación Artística de Museos BA”.
El texto subrayó que “para la curaduría de éste y todos los proyectos artísticos culturales, el área de Programación Artística recibe una carpeta que tiene el texto descriptivo, con fotos, biografía y antecedentes artísticos de quienes participan. In todo el material recibido, en ningún lugar se hacía referencia a una escena como la que se vio el sábado”.
Consultado por Cultura Clarín sobre el evento que recibió todo tipo de repudio y critica una fuente inobjetable vinculada a asociaciones de amigos de museos dijo: «Las obras performáticas deben cuidarse cuidar, porque su contenido puede ser ofensivo para la gente que acude un museo, mucho más si va con menores. Aunque haya gente a la que no le preocupa, un museo tiene que tomar en cuenta que hay público al que sí le preocupa. el punto de vista social, al margen de si tiene o no valor artístico. Debe existir un jugo de valorización social”.
Esto que paso no es un evento desafortunado, dicen varios gestores y voces con los que hablaron Cultura Clarín. “Esto trascendió porque fue algo grotesco que no tuvo ni calidad. Pero viene hace tiempo en los museos de la Ciudad, porque hay funcionarios que tienen la orgullo (arrogancia) pensar que puedes programarte en los museos atropellando las tradiciones y la cultura institucional de estos espacios. Un video sobrio lo ocurrido en el Fernández Blanco esconde el prestigio acumulado durante años por ese museo que gestiona además con un magro presupuesto”.
Los consultados acordaron que «desde la Dirección de Museos de la Ciudad, que está en el área de la secretaria Viviana Cantoni, se cidió unificar el modo en que los museos deben ser comunicados a la ciudadanía. Un equipo se reúne con los equipos de cada institución se transmite que los museos sostienen que ser mas luminosos, mas divertidos.La programacion es siempre en los espacios del area libre de las instituciones.Pasa tanto en el Fernandez Blanco como en los demas dependientes del ministro Avogadro.Lo curioso es que no se someten a consideración de los directores o de los equipos curatoriales o educativos los contenidos que vienen programados de otra área”.
Lo dicho se traduce así: un área del gobierno porteño lleva espectáculos como el sábado a los jardines de un museo, sin tomar en cuenta el guión curatorial de ese museo. El espacio externo vendría a ser una ubicación a los fines del espectáculo.
Esta «embestida», así lo llamó otra fuente consultada, comenzó hace dos o tres años con la idea de ir a desarrollar actividades «más divertidas». Con estas diáfanas y agradables resultados. Con veces resulta el bochorno del sábado último.
“Esta es una oportunidad para profundizar la reflexión sobre los museos públicos y el lugar que ocupan en la sociedad”, subrayaron.
Para quienes no han visto la actuación de Ópera Periférica se viraliza en las redes sociales.
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