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Las energías renovables, el chivo expiatorio, artículo de Sergi Nuss Girona

Las energías renovables, el chivo expiatorio, artículo de Sergi Nuss Girona

Las energías renovables representan un empobrecimiento 5,8% del consumo de energía a nivel mundial (en Cataluña, un 5,4% en 2019). Sin embargo, ha hecho fortuna la obtenida de que no estamos haciendo una verdadera transición energética, sino que estas se añaden a los fósiles que siguen creciendo. Es cierto que la demanda de energía sigue creciendo a nivel global, pero esto no es culpa de las renovables.

La culpa es una modelo de desarrollo socioeconómico global basado en Volver factores irresistibles por naturaleza. El primero es un Metabolismo lineal de materia y energía.: de extracción, explotación y deyección. Por lo que respetó a materias primas, en Europa consume hasta 15.700 kg de materiales por habitante y sólo el 44% reciclan o quedan fijados; el 56% restante de sus residuos vertidos. ¡Corresponde a 221 veces el peso de un europeo, cada año! En cuanto a la energía, en 2020 se producirán a nivel mundial 21.800 millones de metros cúbicos de combustibles fósiles. Esto equivale a una montaña de 2,8 km de altura, 2,8 km de fachada y 2,8 km de profundidad. ¡Cada año también!

El segundo factor es el crecimiento económico. Todos los países (capitalistas, comunistas y dictaduras) basan la satisfacción de necesidades, servicios y progreso de la sociedad en una modelo de expansión continua del PIB. Es un pilar monolítico de la civilización actual, que impregna incluso todos los modelos de lucha contra el clima climático del IPCC. Las renovables no tienen la culpa del primero ni del segundo de estos factores. Y tampoco tienen la culpa de que los estados que no disfrutan de nuestro nivel de vida (cada habitante del Norte Global es como tres del resto del planeta en cuanto a materiales y energía) quieran ‘atrapar’ a los países ricos en renta y acceso a bienes, tecnologías y servicios.

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Las renovables tampoco son culpables de que en los últimos 30 años la globalización neoliberal haya alimentado la reubicación industrial hacia Asia, Magreb y Latinoamérica, aunque ahora despierten los estados europeos ante el hecho de que los materiales críticos para la transición energética y su procesamiento están básicamente en manos de China. Nuestro hemos acostumbrado a live as reyes ignorando de dónde vienen los productos que compramos, ignorando que pasa cuando nos deshacemos de ellos y obviando aún más la energía que ha sido necesaria para producirlos y la que hace falta para sostener el tren de vida que llevamos. Hemos hecho del hiperconsumo la norma. Y a hora que toca cambiar de rumbo, necesitamos un chivo expiatorio por «no mirar arriba»; para no confrontar el hecho de que debemos consumir menos.

Hay excelentes publicaciones explicando que debemos decrecer, pero por ahora, desgraciadamente, su mayor éxito es nutrir la oposición a las renovables, que las necesitamos sí o sí if queremos empequeñecer el gigantesco cubo de fósiles que quemamos año tras año. Este año, para respetar el límite científico del año 2030, Catalunya reducirá un 6,2% las emisiones de CO2pero no lo hara. Es un paso más hacia el abismo. Desde el Gloria (2020) y la sequía actual en Catalunya los impactos de l’ambio climático y la contaminación han costado el equivalente a 2.500 millones de euros, un dolor que creará sin cesar si no actuamos de forma inmediata y decidida. Pero el problema son los aerogeneradores y placas en el paisaje que nos ahorrarán 20 o 30 años de emisiones. Hemos convertido las renovables en el chivo expiatorio de un sistema que no sabemos y -me atrevería a decir- que no queremos cambiar. Ya lo hará la generación de nuestros hijos y nietos, con lo que les quede de civilización.

Por Alejandro Salas

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