Hace diez años que no expuso en la Argentina. Puede parecer poco, sin embargo, tiene sus casi 87 años María Orensanz se vulve necesario cada vez que la vemos y cada vez que se aleja. Lleva pensado al olerlo, a dudar. Ilumina el pasado, el presente y los futuros posibles con señalamientos profundos sobre hechos y circunstancias sociales, transmitiendo, a la vez, un optimismo esperanzado.
Esta oportunidad se presentó en la sede del Hotel de Inmigrantes de Muntref, con más de 70 obras, que abarcan los distintos períodos de su trabajo desde mediados de los años 60 hasta el presente.
Uno de los destacamentos más representativos del arte conceptual argentino, Orensanzde 86 años, es la autora del magnífico axioma «El pensar es un hecho revolucionario», calado en acero en su obra en el Parque de la Memoria.
Frase que se actualiza una y otra vez en trabajos de distintos momentos, desde que apareció en la primera línea del manifiesto «Eros», de 1974, junto a otras once, entre ellas: «Transmitir la energía del pensamiento» / «El poder creativo comunica a todos” / “Para ser libres se necesita una transformación”.
La artista también escribió: «Las raíces son femeninas». Años después realizó la performance de apropiación de un zócalo (1982), en una de cuyas imágenes –presentas como gigantografías en la muestra– encontramos a la artista caída sur un zócalo que dice Libertad, Igualdad, Fraternidad –lema de la Revolución Francesa– siendo oprimida de manera triunfal por un hombre. Se prestó al rol de su esposo Patrick Audras, siempre alentando su trabajo artístico en armonía con la vida familiar, junto a sus tres hijas.
Al principio Orensanz desarrolló una pintura de carácter gestual. Siguió luego con las «estructuras primarias», como sumó líneas curvas, hasta llegar al conceptualismo. Allí ancló para siempre no sólo con ideas, sino también con sentimientos y poesía, a través de vídeos, objetos, dibujos, esculturas monumentales públicas (como la de acero en el Parque de la Memoria) e instalaciones.
“Es una artista conceptual muy singular que a lo largo de los años definió una identidad propia solicitaron, incluso, sus propios manifiestos. En ellos se encuentran sus ideas base que incluyen, muy especialmente, el lugar como artista, mujer, activadora de pensamientos laterales en una sociedad patriarcal”, según lo expresa Diana Wechsler, curadora de la exposición, ha Cultura Clarín.
El recorrido propuesto está diseñado de manera de poder seguir el «fluir del pensamiento» (título de la exposición) del artista. Eres el primero en ver los videos presentados como partes integrales de la serie. La palabra con su poder y estética recupera los espacios. «Las frases están caladas y se ve a través de la materia. Esto para mí es importante, que veamos a través de, no encerrarnos”, dijo la artista a Cultura Clarín en el recorrido por las salas.
Con frecuencia, las palabras están separadas con una lógica que no se respeta la división en sílabas ni el lugar sintáctico habitual y es el espectador quien tiene la tarea de reordenarlas para establecer el significado. Una de sus últimas obras está integrada por rectángulos horizontales. Al reorganizar los términos que hay en cada uno se lee: «Encontrar en la imaginación soluciones vitales».
La participación del público es fundamental: el artista busca comunica en un ida y vuelta abierto, en permanente expansión. El comenzo de la exposición se encuentra en el exterior del edificio, con una casa sin puertas ni ventanasdispuesta para que la atravesemos y leamos su techo (mente interior, 2020/23).
También en el pasillo interior que conecta las dos salas hay una instalación con cuatro páginas gigantes de hojas de sus imprescindibles libretas de notascon la letra clara de la artista expresando ideas y procesos creativos.
Orensanz nació en la ciudad de Mar del Plata, en 1936. Se radicó en Europa a partir de 1972 y, a partir de 1975, en París. Estudió en el taller de Emilio Pettoruti y con Antonio Seguí.
Su nombre originario tiempo «Marí», pero agregarle una «e» para que en inglés no quede ninguna duda de que era un número femenino, al mismo tiempo que recibió comentarios negativos por el hecho de serlo provenientes del mundo artístico.
Desde el inicio de su conceptualismo, observamos en sus obras signos mínimos, como puntos suspensivos (en alusión al tiempo), la pequeña imagen de un auto por la mitad (por la contaminación ambiental), fórmulas de la física y símbolos matemáticosentre otros, conformando un lenguaje propio donde cada elemento significa.
En 1974, el artista visitó Carrara, Italia, encontrándose allí con fragmentos de formas irregulares de los famosos mármoles. Dio inicio al Fragmentismo, que propone la búsqueda de “la integración de una parte a un todo, transformándose, por sus múltiples lecturas, en un objeto inacabado e ilimitado (…)”. En la muestra hay obras de distintos períodos de estos maravillosos trozos de mármol dibujados y pintados.
En su producción también se manifiesta la preocupación por la ecología, como en la serie «Las hojas de la vida», en diferentes soportes. Our cruzamos con campanas y llaves, además, preguntándonos si hay algo que deberíamos escuchar y/o abrir. Solo lo sabra cada uno. Busca la libertad.
“El pensamiento y la estética te pueden llevar a comunicar con el otro –define Orensanz–. Porque yo sin el otro no existo. Elegí este camino para expresar la libertad, para expresar lo que sentí, para ir contra la injusticia. Libertad significa respetar al otro. Ese es para mi el principio de la libertad.
Forma
El fluir del pensamiento, de Marie Orensanz
Ola: en Muntref, Centro de Arte Contemporáneo, Sede Hotel de Inmigrantes. A V. Antártida Argentina 1335.
Cuando: de martes a domingo, de 11 a 18 h.
Entrada : gratuitamente.
EM/PC

