Tras el brusco freno provocado por la pandemia a principios de la década, el sector turístico español Vuelve a mostrar optimismo, tal como se deshace las cifras presentadas por Exceltur, la patronal del sector, con motivo del inicio de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que se celebra esta semana en Madrid, con 755 expositores de 130 países. Sí, los resultados de 2022 son contundentes: la cerca de 160.000 millones de euros aportados al Producto Interior Bruto (PIB) aumentó un 61% del incremento de la economía española durante el año, mientras que su aportación productiva se accerca ya a los pre -niveles de pandemia (12,2% del PIB, antes del 12,6% en 2019). Desde el lado de la contratación, los resultados también fueron positivos en 2022, al superarse los niveles de empleo previos al covid-19 y situando la temporalidad en niveles históricamente bajos. Así, pesa sobre las vivas tensiones inflacionistas de los últimos meses, la incertidumbre generada por la guerra en Ucrania y los temores de un parón mundial durante, la mejora turística ha llevado a Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo, a vaticinar quee el año en curso se superarán las cifras de 2019, récord histórico con 83,7 millones de visitantes extranjeros (segundo destino mundial, solo por detrás de Francia).
Pese a este panorama halagüeño, ya que el sector aún muestra cautela, puesto que los márgenes comerciales todavía no se han recuperado del elevado aumento de los costes energéticos y de los suministros. Además, los grandes empresarios turísticos han expresado su desencanto con el Gobierno, al oír que ha habido una baja económica prevista hacia el que considera como un pilar básico en la generación de riqueza, tanto en las cuentas generales del Estado como en los fondos Next Generation. En este último punto, lamentar la dotación destinada a proyectos pequeños, con falta de capacidad transformadora del sector. Es cierto que estos fondos han de impulsar la expansión de nuevos sectores económicos que, entre otros objetos, reduzcan la dependencia de la economía española del turismo, aún más cuando este sujeto a incertidumbres económicas y ambientales respecto al futuro del tráfico aéreo masivo o la salud de las economías de los países emisores. Pero no lo es menos que, como se ha demostrado estos años, este sigue siendo un punto indispensable y sin relevo a corto plazo.
En Catalunya, el sector también ha recuperado las buenas cifras, tal como apunto el ‘asesor’ de Empresa i Treball, Roger Torrent. El territorio que más turistas recibe alcanzó en 2022 los 15 millones de viajeros, lo que presone el 80% del turismo internacional prepandemia, mientras que pendante el año en curso se quiere priorizar la vuelta del turista asiático (aprovechando el levantamiento de las restricciones de viaje en China) y la transformación del modelo. Sí, tanto en el conjunto de España como en Catalunya, el futuro de esta actividad debería pasar económicamente, más allá del extenuado ‘sol y playa’, por un modelo más sostenible, menos ligado a la estacionalidad, que potencia el aumento del gasto medio por usuario y que ofrece otro tipo de servicios (culturales o ligados al visitante de congresos, por ejemplo) tiene un turista que porque volverá con fuerza durante 2023.