Es muy conocido el eslogan franquista de ‘España es diferente’. Fue acuñado en la década de los 60 para marcar una diferencia cultural y un atractivo turístico. ‘España es diferente’ significa también que España estaba fuera del consenso europeo. Algo que ha pasado exactamente en el sistema de vivienda: un modelo franquista desarrollado por el presidente del Gobierno de Vivienda, José Luis Arrese. Modelo que da la bienvenida a Europa, centrado en la promoción del inmueble en la costa del alquilerdejando un parque de vivienda social minúsculo, un mercado inmobiliario desregulado y una urbanización excesiva del suelo.
Creo que es importante empezar con la tesis principal de este artículo: ¡Arrese ha muerto! Estamos ante un cambio de paradigma historico. La primera ley de vivienda de la democracia es la última defunción definitiva de una política fracasada que ha durado demasiado tiempo. Con esta ley empezamos un nuevo rumbo que habrá que desarrollar. Vamos hacia un modelo de vivienda que priorizar la vivienda como derecho. Un modelo que va a desarrollar el sistema de vivienda como quinto pilar del Estado del bienestar.
Pero aquí vamos con la segunda tesis del artículo: la ley de vivienda es solo un punto de partida. El sistema de vivienda no se cambia solo a través del ‘Boletín Oficial del Estado’. Esta ley sienta las bases de un nuevo modelo que tiene que emerger. Un sistema que sólo despliega los grandísimos instrumentos de una política de vivienda a la europea: aumento del parque protegido de vivienda, incremento de las ayudas al alquiler y regulacion de alquileres. Tres instrumentos que deben operar obligatoriamente a la vez, aisladamente no funcionan.
Incrementar el parque social es la gran clave para moderar los precios y ofrecer alternativas asequibles a toda la población, pero para ello se requieren décadas, mucha inversión y consensos amplios. En el mientras tanto, las ayudas al alquiler sirven para evitar las situaciones de emergencia habitacional, mientras que el control de alquileres protege y da estabilidad a los inquilinos mientras modera las subidas descontroladas de precios. Este es el consenso europeo de vivienda. En esto, la ley de vivienda pone rumbo Europa.
noticias relacionadas
Llegamos a la última tesis del artículo: el texto ha mejorado muchísimo respecto del primer borrador, pero aún quedan mejores para hacer. Regulación de precios en áreas tensionadas. Calificación indefinida de único protegido. Grandes tenedores ya son personas físicas y jurídicas con cinco o más viviendas. Hay una mayor protección de familias vulnerables ante desahucios. Se empodera a los inquilinos haciendo que los gastos de gestión inmobiliaria vayan al arrendador. Mientras que los limites a las subidas por IPC siguen controlados y se constituyen por un plus indicador. La ley no obstante tiene algunos agujeros importantes que deben ser resueltos en el trámite parlamentario. El principal : la regulación de los alquileres de temporada.
La ley no es perfecta. Pero ninguna ley en democracia es por naturaleza perfecta porque es fruit de la negociación y el pacto de muchos intereses. Y esta ley ha costado muchísimo. Ha hecho falta que pase la crisis inmobiliaria, inflación de alquileres y crisis del covid. Ha hecho falta la intervención permanente de los movimientos de la vivienda, PAH, Sindicato de Inquilinasetcétera, y los nuevos partidos alumbrados de ese mismo movimiento, Unidas Podemos. solo por allá insistencia de la alcaldesa de Barcelona, la primera figura pública que desde 2015 ha estado reclamando esta ley. Esto es una victoria del movimiento de la vivienda. La ley no es perfecta y hay que mejorarla. Pero hoy toca celebrar: España no es «diferente» en el ámbito de la vivienda. Bienvenido a Europa.