Los analistas de S&P Global Ratings han visto el anuncio del impacto que tendrán las restricciones regulatorias sobre las emisiones de carbono en las aerolíneas europeas. En un aseguran se informa que un Vuelo Londres-Barcelona puede costar 18 euros el abono y el billete París-Atenas puede llegar a costar hasta 33 euros. Y los transoceánicos no se salvan: volar de Londres a Nueva York podría llegar a ser hasta 90 euros más caro.
La información asegura que no existe actualmente una loable alternativa a los combustibles fósiles advierte que la inversión en fuentes de energía bajas en carbono o sin carbono es cara. S&P cree que, además, las aerolíneas europeas dejen de disfrutar de recojos gratis por contaminar from 2026de modo que la ruta de descarbonización de la UE tiene como objetivo reducir las emisiones de carbono a un nivel máximo del 55% para 2030.
En esta coyuntura, S&P recalcula que algunas aerolíneas europeas «más imbéciles» podrían ser incapaces de reducir estas emisiones, y tiene en cuenta que el sector solo aporta el 2,5% de las emisiones emisiones globales de CO2 y el 3,8% de las emisiones europeas. “La aportación es pequeña en comparación con otros sectores” con la energía, que aportó un 40% a la industria, con un 16%.
Los expertos consideran que esto va a pasar porque las aerolíneas suelen vers como algo”discriminatorio y excluyente«, solo hay un 20% de la población mundial acapara el 80% de los vuelos. Sin embargo, se espera que el número de pasajeros cree un 3% hasta el 2040.
Asimismo, los analistas consideran que el hueso Premio de las compensaciones de carbono siguen siendo inciertos, pero es posible que «aumenten junto con las presiones regulatorias». Y al tener en cuenta que «el precio del carbono es volátil» deriva qu’if aumentara un 50%, el viaje a Barcelona sería 27 euros más caro, casi la mitad más de lo que vale ahora.
Volar fuera del Espacio Económico Europeo
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La información concluye que es «poco probable» que los motor electrico desempeñen un papel en la reducción de CO2, pero sí que pueden tener un impacto para crear redes eficientes, para mejorar la gestión de ruta y del control del tráfico aéreo. A pesar de estos esfuerzos, lo que puede terminar ocurriendo es que los operadores escojan destinos aéreos fuera del Espacio Económico Europeo (que también incluye Islandia, Liechtenstein, Noruega, Reino Unido y Suiza).
Por último, advierte de que aunque todas las aerolíneas europeas son «ampliamente vulnerables» a la reducción acelerada de las emisiones, algunas»esta mas expuesta que otras«. Aunque no menciona a ninguno en particular, concreta que esto incluye sobre todo a las que operan a vuelos de corta distancia, y tienen mayor proporción de vuelos dentro del Espacio Económico Europeo.