Pasan cosas puertas adentro de Corrientes 1659. Algo puede vislumbrar cualquiera que pase por la puerta del Teatro Alvear –que este 22 de abril cumple 81 años de vida– y esquive los andamios que recubren su fachada, vea entrar y salir gente con cascos, vea el volquete lleno de escombros en la puerta, vea también salir a un obrero con un pesado rollo de alfombra sobre su hombro y lanzarlo al volquete.
Cerrado desde hace casi nueve añosel 24 de mayo de 2014, el Teatro Alvearahora sí, aseguran, está camino a reabrir sus puertas en julio próximo. La inversión total, hasta la actualidad, es de 600 millones de pesos. Los accesos, de vidrio, están ploteadas con el anuncio de la temporada 2023 de todo el complejo teatral.
Si aquel sábado de 2014 cerró con una ovación al musical Mireya, un musical de tangode Pepito Cibrián y música de Ángel Mahler (de fugaz paso por al frente del Ministerio de Cultura porteño entre 2016 y 2017), esta reapertura, en lo artistico, estará a cargo del director franco-británico alexis michalik, uno de los fenómenos escénicos de la última década, con la puesta de Edmundo, una pieza que ya lleva ocho años en cartel en París. Actuarán en la versión local Miguel Ángel Rodríguez, Felipe Colombo y Vanesa González.
Pero para ese momento, si todo sale según lo pautado –y el tiempo y las promesas son tiranos en un año electoral–, aún faltan tres meses. Mientras tanto, el Alvear sigue en obra. Leonardo Bellante, gerente de Administración y Mantenimiento del Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA), recibe, casco blanco en la cabeza mediante, ha Cultura Clarín para una recorrida, junto a otros dos medios, de los trabajos que se llevan adelante.
La del Alvear es la segunda sala pública de las artes escénicas más importante y de mayor tamaño en el territorio porteño, luego de la Martín Coronado del Teatro San Martín. Como tal, depende del Ministerio de Cultura porteño y del Gobierno de la Ciudad y formó parte del conjunto de salas del CTBA, junto con el San Martín, el Regio, el De la Ribera, el Cine Teatro El Plata y el Sarmiento.
Según irá contando Bellante, el Teatro, que en un principio iba a permanecer cerrado por ocho meses para una lectura tecnológica y ya lleva ocho temporadas sin funciones, cuentan con 24 camarines para 50 artistas (de una a cuatro personas por camarín) más otros siete para personal técnico (sastrería, utilidad, mantenimiento y escenario).
Los vestuarios, el sistema contra incendio, el cableado eléctrico, el piso, el aire acondicionado y la caldera, todo estará hecho a nuevo. El mobiliario de los camarines (muebles, espejos, percheros) será confeccionado por el personal del teatro en los talleres del Complejo.
Bellante cuenta que cuando se inició la segunda etapa de remodelación del Alvear, en agosto de 2022, el edificio estaba «estructuralmente en buenas condiciones», aunque con filtraciones, cortocircuitos o cuestiones de plomería por reparar.
El escenario conservará su piso original de pinotea, se está construyendo un nuevo foso de orquesta que podrá someterse a tres niveles y, según destacan, sin hacer ruido en ese movimiento de ascenso o descenso, y también se colocará un tanque cisterna de 45 mil litros de agua, que antes no tenia. Contará con dos puentes y parrilla de luces, distribuida en un área de 20 metros.
Hasta este lunes, the main sala luce atravesada de lado a lado por toneladas de andamios que en su momento tardaron tres días en colocarse y desde este martes tomarán otros tres días en desmontarse. Quedará luego el espacio de la sala para colocar las butacas. Tendrá una capacidad de 800 espectadores, distribuidos entre platea, pullman, tertulia y palcos.
«La gran noticia es que finalmente este teatro abre sus puertas a mediados de 2023. Queremos que vuelva a brillar y sea una referencia en la calle Corrientes. El Teatro Alvear se está preparando para que muy pronto podamos volver a disfrutarlo”, había comentado Enrique Avogado, ministro de Cultura porteño, el año pasado en ocasión del anuncio de la segunda etapa de remodelación.
La primera, en rigor, finalizó en mayo de 2019 y consistió en la readecuación del salón principal y de los baños que permitieron, ocasionalmente, usar el espacio. También se ajustó el branding de la fachada, se realizaron trabajos de pintura, de instalaciones eléctricas y artefactos de iluminación, se acondicionó el área y nuevas carpinterías del salón principal y del primer piso.
Una tercera etapa contemplada, una vez reinaugurado el teatro, un «upgrade» de servicios, como puede ser un bar en la planta baja.
Anuncios y promesas
De una trunca reapertura en 2015, con anuncio de obra en cartel y todo, a un incendio en su fachada en agosto de 2018, abundaron los anuncios y promesas sobre el Teatro Alvear: desde una boletería y un bar a una sala de ensayos, la mejora del salón principal hacía pensar en una pronta reapertura.
En abril del año pasado, en entrevista con Clarín Cultura, Avogadro admitió que ningún hábito presupuestario para terminar los trabajos en el Alvear, en parte, por la quita de fondos a la Ciudad por la coparticipación. Poco antes, en octubre de 2021, se ha reinaugurado, desde hace 45 años, el Cine Teatro El Plata, en Mataderos, en una zona de la Ciudad que si no tenía oferta cultural, y esto había implicado un esfuerzo económico en detrimento del Alvear.
«Vamos a llevar a cabo las obras que garantizan el buen funcionamiento del teatro. Entre otras, la renovación de los camarines, platos y palcos, techos, caja escénica y todo lo vinculado a la seguridad y accesibilidad. Público volver y los artistas pueden trabajar «, contaba Gabriela Ricardes, actual directora del CTBA consultada por Clarín hace un año, en ocasión de los anuncios de las nuevas obras de esta sala teatral.
Durante estos nueve años cerrado, en la Ciudad pasaron dos jefes de Gobierno (segunda gestión de Mauricio Macri y actualmente Horacio Rodríguez Larreta), cuatro ministros de Cultura (Hernán Lombardi, Darío Lopérfido, Ángel Mahler y Enrique Avogadro) y tres directores generales del CTBA (Alberto Ligaluppi, Jorge Telerman y Gabriela Ricardes).
Originalmente, en abril de 1942, el Teatro Presidente Alvear era privado, propiedad de Pascual Carcavallo; entre 1951 y 1955 se llamó “Enrique Santos Discépolo”, y en 1980 pasó a ser dependiente de la Ciudad. A lo largo de su historia, pasó por allí creadores como Juan Carlos Gené, Marilú Marini, Alberto Ure, Tita Merello, Sergio Renán, Mariano Mores, Hugo Arana, Claudia Lapacó, Mauricio Wainrot, Alfredo Arias, Renata Schussheim, Mike Amigorena, Mauricio Kartun o Hugo del Carril, entre otros.
computadora




