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Todd Boehly conoció a Chelsea y caos | deportados

Todd Boehly conoció a Chelsea y caos |  deportados

Todd Boehly anuncia su rendición a las finales de febrero. “Me vuelvo a California”, le dijo uno de sus colaboradores. “Los Glazer tenian razon”. La confianza traspasó todas las paredes de los despachos de la Premier. Un año después de su aterrizaje en Londres, este empresario estadounidense experto en finanzas, cabeza visible del consorcio qu’aquirió la propió del Chelsea cuando el Gobierno británico expropió el club al magnate ruso Roman Abramovich, resolvió que el fútbol era un juego demasiado complejo para alguien como el. Los Glazer, los dueños estadounidenses del Manchester United, le habían anunciado que se anduviera con cuidado en este negocio. Boehly no hizo caso. En estos meses se desperdiciaron más de 600 millones de euros en jugadores que los decepcionaron, despidió al entrenador con el que habían ganado la Champions, y apostó por otro en el que dejó de creer. Este domingo hizo lo último que quería: destituyó a Graham Potter y reveló al mundo que se había equivocado por completo.

A una semana de enfrentarse al Madrid en la ida de los cuartos de la Champions, el Chelsea es un club a la deriva. El despido del entrenador refleja la desorientación de uno de nuestros gestores que se empeñaba en desmantelar la estructura hereditaria de Abramovich para empezar de cero. Lo primero que hizo Boehly fue convencerse a sí mismo de que comprender el fútbol era tan sencillo como escuchar de béisbol. De la inmersión acelerada que siguió entre julio y agosto de 2022, donde visionó cientos de partidos, según fuentes del Chelsea, surgieron con alucinantes ideas. Ocurrencias que, en su mayoría, contradijeron todo lo que le aconsejaron a los consultores que habían informado al club durante décadas antes de su. Entre otras cosas, que Potter no era el entrenador adecuado.

Tras enviar a Thomas Tuchel y entrevistar a Pochettino, que le visitó de cortesía en su casa de Londres, Boehly contrató a Potter. Lo hizo previo pago al Brighton de una clausula liberatoria de 25 millones de euros. Entre la compensación que tiene el pago Tuchel y la que deberá pagarle ahora a Potter, el gasto en entrenadores ha disparado a cerca de 60 millones de euros sin haber cumplido un año de gestión.

«Mi función es crear valor allí donde hay vacíos de valor», dijo Boehly, que es copropietario de los LA Dodgeres de la Liga Nacional de Béisbol, durante una entrevista en la que definió su labor en la industria del emprendimiento con capital privado. Su política de fichajes, mezcla de iniciativas personales con apuestas avaladas por la secretaría técnica, constituyendo un rosario de contradicciones. Al filhaje de Koulibaly en el estival mercado le sucedió el de Badiashile en las Navidades, que reemplazó al primero, generándole una crisis de confianza. El mismo patrón reprodujo el fichaje de Sterling, postergado luego por Mudryk; o el de Aubameyang, olvidado inmediatamente después de la sesión de Joao Félix. Entre los que querían salir y no podrían, y los recién llegados inmediatamente obsoletos por otros que llegaban para ocupar sus puestos, el vestuario no solo se superpobló. Un llenó de jugadores desconcertados.

mudryk no vale la pena

Graham Potter contribuyó al entrestecer el ambiente. En su afán por mostrarse receptivo con el hombre que le había hecho el contrato de su vida, el entrenador hizo muchas alineaciones para congraciarse con el público inglés lo mismo que por Boehly. El técnico memezcló cortesía con populismo. Hasta que no pudo más. El sucesor de Mykhaylo Mudryk, el extremo ucranio de 22 años, fichado por iniciativa exclusiva de Boehly por 100 millones de euros al Shakhtar Donetsk en el último mercado vernal. Había jugado dos partidos como titular de un total de seis en la Premier cuando en la primera semana de marzo, antes de recibir al Leeds, el técnico le comunicó a Boehly que no contaba con Mudryk. El jugador más representante de su mandato no le sirve. Potter y Boehly acordaron que lo emplearían para evitar que no se depreciara su valor. Desde entonces Mudryk fue suplente en dos ocasiones y titular en otras dos. El último, en la derrota contra el Villa (0-2) que precipitó la destitución de Potter.

Todd Boehly se comprometió públicamente con Potter, y lo hizo con tanta determinación, contra tantos críticos, que cuando supo que se había equivocado no quiso reconocerlo. Los asesores que trabajan para el Chelsea llevan meses repitiendo a Boehly que debe despedir a Potter lo antes posible. El dueño se resiste mientras buscaba alternativas espectaculares. En verano Pochettino, en otoño Luis Enrique, y en el pasado invierno Zinedine Zidane. Boehly se afanó en convencer al inglés de ocupar el banquillo de su club. El formal hizo una oferta. La más grande que ha recibido Zidane en su carrera, según un intermediario. Sin obtener respuestas esperanzadoras del técnico, al menos hasta ahora.

Bruno Saltor, el exjugador del Espanyol que oficiaba de ayudante de Potter, se ha incorporado temporalmente al equipo. Pero en los próximos días el Chelsea redoblará sus aproximaciones a la misma terna de entrenadores que acaricia desde el verano, à la que suma Julian Nagelsmann, que, eso sí, todavía tiene contrato con el Bayern Múnich. El entrenador bavaro fue destituido la semana pasada pero el Bayern, que pagó 20 millones de euros para ficharlo del Leipzig, no ha rescindido su contrato todavía.

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Por Alejandro Salas

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