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Mejorar las condiciones laborales, las políticas públicas de vivienda o reformular el sistema público de pensiones son algunas de las medidas sugeridas por los expertos consultados
si los’baby boomers‘ vi pasar 20 años entre su primera crisis, la del petróleo del 1973, y su segunda, cuando España entró en el mercado común europeo, los ‘millennials’ acumulan tres terremotos económicos en apenas una década y poco de trayectoria laboral. Primero, en 2008, fue la financiera e inmobiliaria, y recientemente la del covid la ha levantado la actual espiral de precios. Desde hace años lleva instalado un sens popularmente compartido de que los juventud de hoy -en términos relativos- viven peor que sus progenitores. Un sentimiento engullido por una batería de fechas que muestran como los noveles de hoy tienen peores soldados, empleado más precarios (cuando no están en paro) y pagan más por su propio techo, entre otros.
¿Cómo romper con esa inercia y recuperar la brecha intergeneracional? Las recetas recibidas por los distintos expertos consultados para el presente reportaje diferente, si bien todas coinciden en el mismo mensaje. «Plantear un conflicto entre pensionistas y jóvenes es una falacia», coincide el catedrático de la UAB e investigador del centro de estudios demográficos, pau miret.
«No, es un guerra intergeneracional«, coincide el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y subdirector de Fedea, José Ignacio Conde-Ruiz. «Las buenas políticas para los jóvenes no son un cheque cultural, son aquellas que promueven incluso el crecimiento a largo plazo. […] Los que ya tenemos una edad nos deberíamos preocupar a la hora de votar no solo por lo nuestro, sino también lo de ellos», apunta.
Él vivienda se ha demostrado como una losa creciente sobre las espaldas de los más noveles, especialmente dadas las condiciones laborales reales. España, que ya en el arranque del siglo era uno de los países de la Unión Europea en el que más tardaban los jóvenes de irse de casa de sus padres, no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado. En 2000 un español se independizó a los 29,4 años; en 2021 lo hace a los 29.8 años. «En 1985, con el ‘Ley Boyer‘, se liberaliza el mercado del alquiler en España, los precios se paran y desde entonces ningún gobierno se ha preocupado por aprobar medidas qu’garantecen que los jóvenes puedan acceder a una vivienda”, apunta Miret.
¿Su receta? Ampliar los recursos a los cuidado para que desarrollen propios parques de vivienda pública, dando uso preferente a aquellas personas menores de 30 años. «Si el artículo 47 de la Constitución -«Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada»- queda en mojado«, apunta. «La medida depende mucho del municipio. El Estado tiene una gran oportunidad a través de la Sareballí tiene un gran activo inmobiliario para habilitar más alquiler social”, coincide el director del Institut d’Innovació Social de Esade, Ignacio Martí. «También hay que explorar algún tipo de regulación de los alquileres a precio de mercado», añade Martí.
¿Cómo corregir la devaluación de los salarios?
Alquileres altos y soldados bajos. Las condiciones a las que acceden los jóvenes al mercado de trabajo se han ido degradando. Por ejemplo, a los 20 años, en 2002, el salario medio de una persona de entre 20 y 24 años equivalía al 61% del salario medio español. En 2020, últimos datos disponibles de la encuesta de estructura salarial del INE, dicho porcentaje ha bajado 10 puntos, hasta el 51%. En ese mismo periodo, el parcialidad entre los menores de 30 años se ha duplicado y la temporalidad se ha mantenido inmutable: uno de cada dos jóvenes carece de un puesto fijo.
Desde el sindicato UGE destacan dos medidas recientes que en los próximos años pueden invertir parte de esa tendencia a la informalización de los nuevos jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo: la reforma laboral y las recientes subidas del salario mínimo. Sobre la primera, recién cumple su primer año de vigencia y los muestran fechas que ha logrado desencallar una temporalidad cronificada entre los jóvenes. Si desde principios de siglo uno de cada dos menores de 30 años tenía un contrato eventual, con apenas variación en el porcentaje, tras un año de la misma dicho porcentaje ha bajado al 34,9%.
“Hasta el 2017 -cuando pedro sanchez access to al Government-durante muchos años el salario mínimo fue creciendo sistemáticamente por debajo de lo que subía el salario medio. Y el salario mínimo lo cobran, principalmente, los jóvenes», apunta el coordinador del área económica de la central. Desde entonces, el SMI se ha revalorizado un 37% en cinco años, à expensas de la nueva subida que todavía tiene pendiente registrar este año «Hasta ahora ha quedado demostrado que las empresas tienen margen para suir ese salario mínimo, à partir de ahora será cuestión de ajustarlo cada año en función del crecimiento económico», añade.
¿Cómo hacer frente al creciente gasto en pensiones?
Reformas como la laboral no precision de recursos públicos, pero otras como las de las políticas de vivienda por las que abogan los expertos consultados sí. «Los jóvenes han sido hasta ahora absolutamente irrelevante a jojos de los partidos politicos. Sí eso pesa mucho a la hora de distribuir los recursos públicos», opinó el subdirector de Fedea, José Ignacio Conde-Ruiz, que está pendiente de publicar su libro ‘Juventud atracada‘. «La prueba la tienes este año, que sin ningún tipo de debate público se ha decidido sufrir todas las pensiones un 8.5% y no solo sufrir esa cantidad las más bajas y las más altas plantar que Souieran como lo están haciendo los salarios” , apunta.
Según los Presupuestos Generales del Estado del 2022, cuarto de cada 10 euros invertidos por el Estado van a pagar pensiones. Un gasto que irá en aumento durante la próxima década, cuando los ‘baby boomers‘ vayan jubilándose y dejando paso a generaciones menos numerosas. Para evitar que este predecible aumento de gasto se coma todo el margen del Estado para hacer política, sean necesarios más ingresos y/o menos gastos.
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«Si la demografía ha cambiado tiene que reformar el sistema de pensiones, como, por ejemplo, alargando la edad de júbilo de manera flexible que permita compatibilizar pensión y salario”, apunta. «Nadie quiere introducir este tipo de medidas, pero si no lo haces, ¿de dónde vas a sacar dinero para otro tipo de políticas», apunta el catedrático de la Complutense.
“Pensiones y políticas sociales no son cajas cerradas”, responde Del Pozo (UGT). «El Estado puede obtener más recursos de muchas maneras, como persiguiendo el fraude fiscal sobre los beneficios de las empresas o sousando las bajas cotizaciones a la Seguridad Social que tienen ahora mismos los salarios más altos”, apunta. “Contraponer una cosa con la otra es un debate absolutamente forzado. Cuando se sube el gasto en Defensa es absurdo decir que los militares se lo quitan a los jóvenes”, añade.