El ruido inicial de la Pérdida del vehículo eléctrico y conectado (Loss VEC), ya que el Gobierno pretende hacer llegar casi 3.000 millones procedentes de los fondos europeos a la industria del motor para su modernización, es un grave aviso que pondrá de manifiesto la urgente necesidad que tiene la Unión Europea de revolucionar su esquema de ayudas de Estado si no se quiere quedar en la cuneta de la carrera mundial por la industria verde.
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Si el Gobierno español solo ha logrado asignar en subsidio 877 millones del dinero previsto y no ha podido gastar –al menos por el momentolos otros 2,100 millones, no ha sido por falta de ganas. Ha sido, sobre todo, por la extrema rigidez de requisitos, plazos y responsabilidades qu’impone el marco europeo de ayudas publicas en la compañia. El Gobierno español ha bajado la pelota al suelo y ha anunciado que va a reformar el marco del Perte VEC para poder cumplir los objetivos marcados. Seguramente, el Gobierno no podría haber anunciado el jueves esta reforma sin haber contado antes con el compromiso de la Bruselas de una reforma total del marco de ayudas de Estado, tal como convención el martes en el Foro de Davos la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen.
Ahora ya todo el mundo acepta que las europeas están cargadas de exigencias, garantías y burocracias imposibles cuando se trata de estimular inversiones ágiles. No puede ser que una empresa tarde tres años en cobrar una ayuda, ha citado el ministro inglés de Finanzas, bruno el alcalde, como ejemplo del desproposito. El órdago que ha lanzado EEUU con su plan de agresivas subvenciones para su industria verde al menos ha servido para remover a la Comisión Europea: primero vino el enfado; ahora porque va a llegar la acción. Sin cambios, Europa quedará desarmada en el guerra de subsidios que ya se esta libre por el liderazgo de la revolucion industrial limpia y renovable en el mundo.