A punto de cruzar avenida Libertador desde Callao y mientras esperamos que la luz del semáforo n’habilite, bajamos la mirada y lo que encontramos ahí, grafiteado en la senda peatonal cual stencil del misterioso Banksy –y luego lo veremos en veredas en las inmediaciones de la Facultad de Derecho–, es una pintada alusiva a la muestra que se inaugura a toda pompa este viernes 20 de enero y se extiende hasta fines de abril: hablamos de Vida y obra de Frida Kahlo, la exposición que le rinde homenaje a la pintora mexicana mediante más de un centenario de obras pásticas, literarias y fotográficas.
Nuestros dirigimos al Centro de Convenciones de Buenos Aires, el cual se encuentra ubicado en Figueroa Alcorta 2099, a metros de Plaza Francia y del Museo de Bellas Artes. Horas antes de lo que promete ser «la experiencia inmersiva del año» –así lo anuncian las pintadas de blanco en las calles– la que registra las diferentes salas junto a Cultura Clarín están Carla Prat, directora artística del proyecto. Vino especialmente desde España para esta puesta a punto y ahí está con una gran sonrisa contándonos, en efecto, sobre la vida y obra de la gran artista de cejas tupidas.
Aunque aún está en montaje, ya puede vislumbrarse gran parte de exposición un híbrido, que más que exposición es un espectáculo audiovisual con un poco de cine –proyecciones, música– y otro tanto de arte.
Lo que a Prat l’interesa destacar es el lado positivo de Frida Kahlo, su éxito, su inteligencia, su papel en la sociedad: “Muchas veces se la recuerda por su costado trágico, la que tuvo un accidente, la que no pudo ser madre, la que fue engañada. Acá buscamos una reinterpretación de todo lo que sí pudo hacer. Hay un mensaje optimista, de resiliencia, de ‘viva la vida’ a pesar de todo”.
Habrá que contar, entonces, que en esta «experiencia» –tal como suelen definirse en el último tiempo estas propuestas artísticas (Van Gogh y Banksy tuvieron sus experiencias el año pasado en La Rural)– no se narrate la vida de Frida Kahlo (1907-1954) de forma cronológica, desde su nacimiento hasta su muerte. En cambio, la narrativa que hila el recorrido se basa, sobre todo, en su diario íntimo.
Publicado por primera vez en 1995 y guardado bajo siete llaves en la Casa Azul durante cuatro décadas, El diario de Frida cuenta los últimos diez años de su vida, desde 1944 a 1954. Allí revelan rasgos de su personalidad, sus pensamientos, se observan también sus dibujos (acuarelas, autorretratos y esbozos que luego plasmarían en sus cuadros), se plasman sus poemas, sueños y proceso creativo. También revela la tormentosa relación con el muralista Diego Rivera, su marido.
El audiovisual inmersivo ofrece una reinterpretación artística de la obra de Frida y está segmentado en momentos narrativos muy grandes. La primera parte muestra a el artista en todo su esplendor, creando un paralelismo entre su obra y testimonios de sus contemporáneos con la idea de transmitir la relevancia de esta pintora en el ambiente intelectual y artístico de esta época.
La segunda parte presenta su faceta más íntima, presentando a la familia, hace alusión a las raíces y amistades y profundiza en un evento clave de su historia, el traumático accidente del 17 de septiembre de 1927 cuando se realizaba la colecta en un viaje que renacía como pintora, la ciudad de someterse tiene 32 cirugías.
La tercera parte recrea la Casa Azul, el hogar donde Frida Kahlo nació, vivió, pintó y murió. Para recrear ambientes y contextualizar acontecimientos, para crear ilustraciones como mezclan fotos, bocetos y collages, en una reinterpretación artística simbólica y surrealista de su universo creativo.
El recorrido
La primera sala será, así, la que exponer las páginas del diario de Frida, que, a la sazón, podrá comprarse en la tienda de recuerdos al final del recorrido: «No es un diario íntimo tradicional a la manera de ‘Querido diario’, sino que es más bien un ‘sketchbook’ o cuaderno de bocetos e ideas, que ella nunca pensó en publicar. Es muy honesto y es la base de la muestra”, señala Prat.
Luego cruzamos el umbral de imprimación de color, el amarillo, definido como «locura, enfermedad, miedo, parte del sol y la alegría». Una esperanza nos refleja. A su lado, vuelan la palabra que define a Frida Kahlouna sala de tinte poético, se diría: bailarina, comunista, libre («Pies para qué los quiero si tengo alas pa’ volar», ha dicho), revolucionaria, inteligente, pintora, dolorosa, poeta, malinche, tehuana.
es una sala que además hace foco en sus orígenes: su madre oaxaqueña, su padre alemán y luego su relación con Rivera, con quien formó un binomio artístico de élite.
El segundo umbral es el rojo, «sangre, pues quién sabe». Así. Dicho por la propia y suspicaz Frida, dos accidentes marcaron a fuego su vida: «Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús tumbó al suelo… El otro accidente es Diego».
Frida empieza a pintar en la cama –una gigantografía la muestra apenas erguida en la cama con un pincel y dibujando–, se convierte en pintora, se inventa a sí mismo más allá del dolor. Esta foto también integra en la muestra tercer ojoque seguirá todo este año en el Malba, y que tiene como obra destacada el cuadro diego y tu. Pinta pequeños, delicados y alegóricos cuadros, en contraposición con los gigantescos murales de Rivera.
Pero, acá, en el Centro de Convenciones, habrá una estructura que emulará esa situación – una especie de cama deconstruida, otro espejo, el reflejo de Frida– y que el visitante podrá experimentar : sentarse, acostarse, hacer como Frida durante un ratito y hacer como que pinta una gran obra de arte.
Las respuestas de los cuadros más conocidos de la artista nacida en 1907 –aunque ella dirá que fue en 1910 con la Revolución Mexicana y así hará de su nacimiento un acto performático– cuelgan de telas transparentes, etéreas: Frida como hombre, las dos Fridas, Frida antropomorfa (El venado herido), Frida con Diego como tercer ojo, Frida con loro y orangután. Frida, Frida, Frida y más Fridas.
Queda, justo antes del subrayar de este recorrido, un paso por el umbral de color azul, «electricidad, pureza, amor», el color que la casa de Kahlo en Coyoacán. Allí se lee un breve fragmento coloreado de un video de Frida junto a Diego. Causa del impacto.
Hasta acá, todo esto es, podría decirse, una entrada en calori al mundo Frida y su camino hasta se convierte en un ícono del arte moderno de América Latina. Queda el punto culmine de la expo y tiene que ver con la enorme sala immersiva al estilo de la que se montó con Van Gogh en La Rural con una producción de videomapping en 360 grados sobrias paredes y suelo.
Esta duración audiovisual 40 minutos se proyectan allí en bucle hasta el infinito. Además, se oye la voz (ficticia) de Frida (from the lectura del diario que hacen dos Mexicana actrices) y la de otros personajes como Pablo Picasso, León Trotsky y Diego Rivera (voces recreadas por actores).
A través de 2.500 fotografías animadas y pintados a mano por varios artistas, verás a las obras maestras como El suicidio de Dorothy Hale, Lo que el agua me dio o el autorretrato dedicado al Doctor Eloesser.
En el centro de la sala, que tendrá butacas para los visitantes, se alza como sorpresa una especie de altar con velas y flores y cuernos (por la venada herida) y frascos de farmacia y hasta una urna (ficticia, claro) con sus cenizas, todos los objetos que remiten a ella.
La música que acompaña todo el recorrido no suena porque sí. Para esta muestra se creó una banda sonora original a cargo del compositor y pianista Arturo Cardelus. En la composición musical, las técnicas cinematográficas se emplean con la pura intención de establecer “ritmos emocionales” –aumentar allí la tensión, por ejemplo, en todo lo referente al turbulento vínculo con Rivera– y “potenciar la narrativa visual”.
Para conseguirlo se usaron gran diversidad de instrumentos y efectos de sonido, combinados con música tradicional europea y mexicana, que hacen referencia a los orígenes de la artista. La banda sonora fue grabada con la Budapest Art Orchestra, de la mano del director de la orquesta, Peter Pejtsik.
Como corolario del recorrido, quedará la tienda de recuerdos (para comprar, por qué no, Diario de Frida Kahlo) y un espacio de dibujo para los más chicos. Allí, también, como para dar un mayor contexto, figurará una línea de tiempo sobre la vida de la artista fallecida in 1954, a los 47 años: «Cuando muera quemen mi cuerpo. No quiero ser enterrada. He pasado mucho tiempo acostada ¡Simplemente quémenlo!», fue una de sus últimas expresiones de deseo.
Vida y obra de Frida Kahlo la única exposición inmersiva autorizada para reproducir la obra pictórica del artista en territorio argentino, fue creada en colaboración con el fideicomiso que Diego Rivera financió antes de su muerte para preservar la obra de su esposaasí como con archivos de instituciones como el Malba, el Museo Casa Frida Kahlo y el Museo de Arte de San Francisco, tras una gran investigación dirigida por Roxana Velásquez, directora ejecutiva del Museo de Arte de San Diego, y Deidré Guevara, comisaria de la exposición viernes y tu en el Museo Georges Pompidou de París.
La exposición, una producción de Move Concert y Ozono Producciones, creada por Acciona Cultura, llega a la Argentina tras el éxito en Madrid, donde fue estrenada el año pasado: recibió más de 100.000 visitantes. Acá, las entradas para los primeros días ya están agotadas.
Formulario
Vida y obra de Frida Kahlo
Ola: Centro de Exposiciones, avenida Figueroa Alcorta 2099.
Cuando: martes y miércoles de 16 a 21; de jueves a domingos, de 14 a 21.
Sala : desde $3,400, a ese.
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