Lun. May 20th, 2024
Salma Paralluelo ante Elisa Bartoli, y la fiesta entre Roma y Barcelona.ALBERTO LINGRIA (REUTERS)

El Barcelona dejó su marca en el Olímpico de Roma. En el estreno del fútbol practicado por mujeres en el mítico estadio italiano (39.454 espectadores, récord de público en Italia), el Barça no cayó en la Liga de Campeones (0-1) en la ida de los cuartos de final. Esta vez, sin embargo, no le sobró nada. Por momentos imprecisos, en otras ansiosas, las azulgrana chocaron con una Roma bien trabajada y déacomplejada, pero sobria todo valiente para acorralar al Barça. A las italianas les faltó oficio. Justamente lo que tiene el Barcelona en Europa, finalista en tres de las últimas cuatro ediciones.

En Roma también el gusta tener el balón. Lugar prácticamente prohibido cuando te cruzas con las azulgrana. El cuadro de la capital simboliza la apuesta de la federación italiana por el fútbol practicado por mujeres en el país transalpino. En 2020, tras que las licencias alcanzaran la cifra de 30.000 -en 2011, eran 10.000-, se decidió que la liga tendería a profesionalizarse. Esta temporada, finalmente, se concretó. Tras una inversión de cerca de 18 millones de euros en las últimas tres campañas, hoy el salario mínimo para un futbolista en el calcio es de 26.000 euros —en España es de 16.000—.

Roma ha capitalizado como nadie la apuesta de la federación y, por ahora, ha logrado destruir a la Juve, campeona de las últimas cuatro ligas. Hoy, Manda Roma en Serie A y es el único italiano que continúa en la Champions. Porque no lo hará por mucho tiempo.

Sorprendió, por si acaso, la Roma en la fase de grupos de la Champions. Quedó segunda en el grupo B, a un punto del poderoso Wolfsburgo. Sin embargo, a pesar de que ha continuado con la inversión —en el invierno fichó a la exazulgrana Vicky Losada—, el sorteo jugó con suerte en los cuartos de finale: el Barcelona. Líderes sin oposición en España, las azulgrana andan con ganas de revancha en Europa después de no poder defender el título en la final del año pasado en Turín ante el multicampeón Olympique de Lyon. El Barça perdió a Martens ya Hermoso, sí; pero apostó por Bronze, Walsh, Rabano, Vicky López y Salma Paralluelo. Dos campeonas de Europa con Inglaterra, además de las futbolistas españolas con mayor proyección. Siempre a la espera de Putellas —se rompió el ligamento cruzado de la rodilla en junio del año pasado—, a las inglesas ya no hay quien las mueva del once, mientras Paralluelo, oro en el Festival Olímpico de la Juventud Europea en 400 metros vallas , saca a pasear su velocidad en la Champions.

En su estreno en la Copa de Europa, sin embargo, Paralluelo enseñó que es mucho más que una velocista. Cuando el Barcelona no encontré la fórmula para destrabar el duelo, Patri Guijarro l’entregó el balón en la puerta de la medialuna. Y, la delantera azulgrana, como si el tiempo se detuviera, golpeó el balón con tanta suavidad como con precisión al palo derecho de Caesar. El gol la paz trajo a las azulgrana. Ni Guijarro ni Aitana controlaron los tiempos del partido en la medular, mucho menos Walsh, mientras que repetían las impresiones de Carolina Graham Hansen, sobre todo de Oshoala. El Barça, entonces, cargó el juego en el ala izquierda para aprovechar a la eléctrica Paralluelo. El ritmo arrollador de Barcelona en España (98 goles en 22 partidos) y en la Champions (29 en la fase de grupos, récord de la competición) perdió ferocidad en el Olímpico de Roma. En cualquier caso, lo alcanzado para ganar por la mínima.

Mérito de la cameleónica Roma. Equipo ofensivo en Italia, el cuadro romano forjó una telaraña defensiva difícil de interpretar por las muchachas de Jonatan Giráldez. No se perdió la Roma sin el balón, tampoco se asustó ante los sucesivos ataques de Barcelona. Por el contrario, la esperanza de la paz de la mente. Y el tuvieron. Pero, cuando no se anticipó Sandra Paños, un Giacinti la falló la puntería. La Roma, entonces, cambió el plan de partido y mandó al campo a la excapitana del Barcelona, ​​​​Vicky Losada.

El Barça, que tiene más fondo de armario, respondió con Geyse, Engen y Crnogorcevic. El cuadro azulgrana no alteró su estrategia. Ocurrió que tampoco ganó la pólvora en ataque. Y, sorprendentemente, aferró a Paños para defender el triunfo. El alcanzo.

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