El museo lo muestra en Instagram y sus otras redes sociales: instaló un pelotero delante de «La ronda nocturna», una de las obras maestras de Rembrandt. La idea es que los chicos jueguen y vean la pintura, un emblema de Holanda. Que conozcan al capitán Banning Coq y a la única chica del gran cuadro, que para muchos es Saskia, la primera mujer del artista.
El mensaje es claro: que los chicos se divierten con el arte en el Museo Nacional, el museo rijks, y que los padres pueden recorrerlo, además de responderles dudas sobre esa maravilla y quizás, sobre otras. Los requisitos únicos para zambullirse allí son no medir más de metro y medio, aparte de sacarse los zapatos.
Para las criticas, en el mayor de los casos, la idea sirve para que los chicos jueguen y basta. Para los defensores, los acerca al arte «naturalmente», con alegría, sin solemnidad (y les da un recreo a los padres).
la semana pasada, José Manuel GoncalvesDirector de Centquatre París, contó cómo funciona ese «espacio de la ciudad» -así lo define-ubicado en el predio de un viejo cementerio de una zona popular. Fue en el marco de La noche de las ideasen una charla con María Teresa Constantíndirectora de artes visuales Artístico -semillero del Microcentro porteño-, solo moderado en el Centro Cultural Recoleta.
Al #104, centro multidisciplinario, se puede Entra y ensucia cuando quieras, gratuitamente (en los horarios en que funciona, claro). Alli hay creadores aficionados y artistas consagrados. Ocurrir y muestra. El público puede ir a sentir en un banco, chusmear tryos y practicas, comer o si el interes una exposición o una obra de teatro, por ejemplo, compre la entrada.
Tanto el pelotero como el #104 son formas de acercar a la gente entre si y al patrimonio arquitectonico y cultural de las ciudades. Formularios frescosque se suman a quella premisa vanguardista del siglo pasado: sacar el arte en calle para democratizarlo.
JS
