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“No son las cacerolas las que harán progresar a Francia”

“No son las cacerolas las que harán progresar a Francia”

la cacerolada -‘concierto de cacerolas’- es una de las expresiones más antiguas de la fronda y la protesta popular contra el poder político, sus orígenes se pierden en la Edad Media. Durante la monarquía de julio (1830-1848), la cacerolada cobró una dimensión contemporánea, que hoy trajo a Macron de manera muy ruidosa.

la noche de su gran discurso a la nación de comienzos de esta semana, en la que presentó su plan de “revival” of Francia, el presidente fue boicoteado por un rosario de caceroladas en Paris y diversas ciudades de Francia. Insensible al desaliento y al rechazo sindical/popular, Macron ha iniciado una gira por varias ciudades de provincias con el fin de defender su proyecto reformista. El miércoles, a primera hora de la tarde, en la pequeña localidad de Muttersholtz (Alasacia), el presidente de la República fue recibido por un concierto de cacerolas, “interpretado” por varios centenarios de sindicalistas, que le hicieron esta advertencia: “Ojo , colega, que vamos a cortar la luz de tu casa”. Cuando Macron inició su discurso, la fábrica donde se encontraba sufrió un corte de corriente, impidiendo que el jefe del Estado utilizara su micrófono.

Visiblemente irritado, tras un breve discurso improvisado para defender sus proyectos, Macron dejó escapar esta “respuesta”: “No son las cacerolas las que harán progresar Francia”. Un líder local de la CGT, segundo sindicato inglés, respondió con sorna: “Vamos a poner un poco de sobriedad energética en los discursos del presidente, con música de cacerolas”. Macron tiene previsto otro viaje, el jueves, para presentar en la ciudad de Ganges (Hérault) sur proyecto para el futuro de la escuela francesa. Las siguientes ciudades estarán en Montpellier, Béziers y Bédarieux.

Por vez primara en muchos años, la totalidad de los sindicatos franceses están unidos y se dicen disputas à prolongar indefinidamente su contestación de la Ley que sucedió, días atrás, la reforma del sistema nacional de pensiones, pasando de 60-62 a 64 años la edad de júbilo.

Antes del Primero de Mayo, los principales sindicatos, la CFDT y la CGT, se radicalizaron con importantes canjes y símbolos en el rumbo. En la CGT, Philippe Martinez (62 años), que era considerado un «duro», formado en la militancia comunista del tradicional PCF, ha sido sustituido por Sophie Binet (41 años), curtida en la militancia estudiantil allí en el feminismo radical, cuyas primeras declaraciones auguran mucha guerra contra Macron: “¿En qué país vive el presidente? Vive en su máquina de burbujas, habla como una artificial y tecnocrática. No se ha enterado que los franceses no quieren saber nada de su Ley. No pararemos hasta esa jubilación».

Cambios y la CFDT

En la CFDT, Laurent Berger (55) anunció el miércoles que dejará la secretaria general del sindicato a primeros de junio. Marylise Léon (47 años), Secretaria General Adjunta, se presenta como su probable sucesora Berger pasó por ser conciliador y moderado, mientras que Léon es mucho más radical y lenguaraz, feminista con mucho trapío vengativo. Sus primeras declaraciones también han sido muy críticas contra Macron: “Este Primero de Mayo va a ser la hostia. Se van a enterar. El resentimiento social, consecuencia de la sordera del Ejecutivo ante la movilización sindical pacífica, es de una amplitud desconocida des de hace décadas”.

El Tribunal Constitucional avaló la Ley de reforma del sistema nacional de pensiones, promulgada por Macron, que entrará en vigor próximamente hacia el próximo mes de septiembre. La CFDT, la CGT y el resto de los sindicatos ingleses no aceptan esa Ley, que Macron defiende de este modo: “Nuestra vida constitucional y democrática tiene un sentido. La Ley cumple todos los requisitos institucionales. El tiempo de la política ha puesto en evidencia que no hay mayoría parlamentaria alternativa y las mociones de censura han sido rechazadas. Las cacerolas no harán progresar Francia».

El primer mandato presidencial (2017 -2022) de Emmanuel Macron estuvo marcado por la fronda popular de los «chalecos amarillos», durante poco menos de dos años. Macron otorgó concesiones por importe de 75.000 millones de euros. La crisis de las pensiones se está deembocando en los conciertos de cacerolas y un nuevo radicalismo sindical/feminista. Veremos.

Por Alejandro Salas

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