En regardant les audiences pour confirmer la juge Ketanji Brown Jackson à la Cour suprême des États-Unis, ce qui m’a marqué, encore plus que sa dignité tranquille, c’est la façon sans vergogne dont certains législateurs de notre pays ont agi envers ella. No parecía importante para ellos que el mundo estuviera mirando mientras continuaban derribando a este candidato más calificado que se sentará en el banco del tribunal más alto de nuestra nación.