En una concurrida sección de La Carreta, el icónico restaurante cubano de la Pequeña Habana, las bandejas se llenaron de croquetas y pastelitos de guayaba, mientras un DJ tocaba música para personas que vestían camisetas de María Elvira Salazar.
En una concurrida sección de La Carreta, el icónico restaurante cubano de la Pequeña Habana, las bandejas se llenaron de croquetas y pastelitos de guayaba, mientras un DJ tocaba música para personas que vestían camisetas de María Elvira Salazar.