Las mariscadoras del fondo de la ría de Vigo comenzaron el año con preocupación. El as abundantes lluvias provocaron una entrada de agua dulce en los arenales y cuando las trabajadoras acudieron a sus zonas de trabajo encontrarse con una alta muerte. Tanto fue así que el colectivo de las más de 140 mariscadoras en activo de las cofradías de Vilaboa, Arcade y Redondelse ha solicitado a la Consellería do Mar un paro biológico para “dejar descansar” los bancos y evitar quedarse “con las manos vacías”. La petición quedó en nada, y que la Xunta apostó por estudiar el caso a fondo antes de activar la opción del paro, y las mariscadoras siguieron apurando la actividad como pueden. Y siguen siguen detectando los mismos problemas, el conjunto del sector ha gozado de un trimestre notable en cuanto a producción y ventas. De hecho, los 9,5 millones de euros de facturación hasta marzo marcan-el mejor registro en un inicio de año desde antes del estallido de la pandemia en lo que se refiere a la venta de los distintos tipos de almeja y berberecho. Todo ello gracias, sobrio todo, al alza en los precios medios.
La situación en el conjunto gallego y en el caso de los vigués fue similar, con un notable incremento en el valor alcanzado. Así, en los tres primeros meses del año las longas de la comunidad vendieron 712 toneladas de almejas (babosa, bicuda, fina, rubia, japónica y el ameixón) hay berberecholo que supone una rebaja de casi el 10%, mientras que la facturación elevó un 23% hasta esos 9,5 millones.
En la zona de Vigo (que une toda la ría hasta el sur, A Guarda), el trabajo constante del marisqueo a flote y la portación del colectivo a pie dio como resultado un incremento en la cantidad vendida del 57%, al pasar de 40.150 kilos a los casi 63.300. Pero tan importante fue el alza en el recurso comercializado, lo fue todavía más en lo que se refiere al valor gracias a esa subida de los precios dios: un 82% más, quedándose a las puertas del millón de euros cons sus 983.560 euros.
Medios de comunicación
Para escuchar los datos que refleja la Plataforma Tecnológica de la Pesca –gestionado por la Consellería do Mar– no hay más que échar un vistazo a la media alcanzada por las diferentes especies. Solo en caso de la almeja japonesa, hegemónica en cuanto a la cantidad que se vende cada año, su precio creció en casi 2 euros respecto al primer trimestre del año pasado (11,18 euros).
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Sin embargo, hay casos más notables. El final, que hay por sí se paga más cara habitualmente, creció en más de 15 euros, hasta los 40,31€; la babosa, por su parte, se quedó en 20,32 €, cinco más, mientras que en el caso de la rubia o el berberecho las alzas fueron más modestas, aunque también importantes: de 3,6 euros en el primer caso (14,8) y de 4 en el segundo (9,62) . De hecho, las cifras alcanzadas por el marisqueo son las más altas desde el estallido de la pandemia, cuando su negocio se vio gravemente impactado y que ha vivido una recuperación lenta desde entonces.
Antes del estallido del COVID en España en 2020, las ventas de estas especies superaban en los tres primeros meses del año los 10 millones de euros. Lo hieron en 2019, 2018 y 2017, cuando los precios medios eran bastante más bajos, pero las cantidades también superaban las 1.000 toneladas.