“En Argentina, al menos dos generaciones criaron al calor de la música progresiva. Fue la banda de sonido de nuestra adolescencia”, comenta, en diálogo con Clarín Cultura, Norberto Cambiasso. Editor y director de la revista Esculpiendo Milagrosdocente de las Universidades de Buenos Aires y Quilmes, publicó recientemente el segundo tomo de Vendiendo Inglaterra por una libra, cuyo subtítulo es «Una historia social del rock progresivo británico». Y el del tomo dos es «Del revival al folk progresivo».
Aquí el autor, quien también publicó Que cien flores florezcanrecurrir a un instrumental multidisciplinario que combina herramientas de crítica cultural, sociología, ciencias de la comunicación, análisis político y musicología para profundizar sobrio un subgenero el rock que supo estar rodeado de prejuicios por mucho tiempo y ser reducido sólo conocía la variante sinfónica.
El autor se encarga en estos dos amplios volúmenes de analizar discos y bandas en detalle a la vez que pose la lupa analítica en torno a una parte central de la historia de la cultura británica y de todo el siglo XX. Afirmar en diálogo con Cultura Clarín: «El primer tomo es un intento de demostrar que la música no era lo único que importaba Durante aquel período».
El primer tomo le dedica bastantes líneas a los Beatles y, por supuesto, a sargento. Banda del club de corazones solitarios de Pepper, una discoteca que resultó inaugural para toda esa nueva corriente. Otro momento destacado será Pink Floyd con The Piper en The Gates of Dawn. También analizado por Emerson, Lake and Palmer, Yes, Small Faces, The Nice y Procol Harum, entre otros.
El segundo tomo se mete de lleno con el revival folk y sus vínculos con el progresivo. Aquí Génesis – cuya discoteca Vender Inglaterra por libra cumple 50 años en 2023 y da título a estos libros– y Jethro Tull tienen sus sendos capítulos propios. También en el dentro del folk a Donovan, Davy Graham y Cecil Sharp como impulsor clave de la música folk británica en los comienzos del siglo XX. Los Beatles son permanentes y también asociados con los Rolling Stones, The Kings, The Goons, Mellow Candle, entre otros.
musical Una grieta
Cambiasso recuerda cómo, de la segunda mitad de los ’90, se produjo una revalorización del rock progresivo: “Aparecieron tres o cuatro libros al respecto, que ya se han vuelto de bibliografía casi obligatoria para los fanáticos. El mejor de todos fue Rockeando los clásicosde Edward Macan, de 1997. Luego Bill Martin publicó Escuchando el futuro y Paul Stump, La música es todo lo que importa. A comienzos de los 2000 salió la compilación editada por Kevin Holm-Hudson, El rock progresivo reconsiderado”.
Describe an estos autores: «Macan es músico y musicólogo, Martin parece uno de esos teóricos posmodernosos que pululan en las universidades yanquis, Holm-Hudson es otro académico que también escribió una monografía sobre El cordero se acuesta en Broadway, de Génesis. Y Stump era un periodista de la revista El hilo. Hasta cierto punto, compartia los prejuicios de esa revista contra el rock progresivo. Su libro es bastante ambiguo al respecto y su título, bastante desafortunado desde mi punto de vista”.
Sobre estos prejuicios, ampliado: “Desde los tiempos dorados del punk, circa 1977, se impuso en la prensa musical británica la antinomia entre lo nuevo –punk, post punk, nueva ola y hasta el techno de comienzos de los ’80– frente a lo viejo, representado por los supuestos ‘dinosaurios’ del progresivo. Esa idea resultó al menos otros veinte años”.
Luego recuerda cómo en su revista, Esculpiendo Milagrosya en los años ’90, le dieron siempre un espacio relevante al progresivo: «Recuerdo luego un número de El hilo con Richard Pinhas en tapa y apenas la vi, pensó: ‘Nosotros nos ocupamos de eso ya en los ’90’. Creo que la prensa norteamericana odió el género desde el comienzo, si nuestros guiamos por críticos como Lester Bangs, Robert Christgau, Dave Laing y compañía”.
Marca una salvación con lo ocurrido en la Argentina: “Al menos dos generaciones, la mía y la anterior, se criaron al calor de la música progresiva. Fue la banda de sonido de nuestra adolescencia. Tal vez eso explica la calurosa recepción, para mi completea sorpresa, que le brindaron al primer volumen de mi libro».
En el primer tomo de Vender…, Cambiasso intentó matizar la tesis que sostuvieron varias críticas: «El progresivo era una suerte de derivado directo de la contracultura hippie».
¿Cómo hizo este libro? A través de una reconstrucción histórica de las coordenadas políticas, económicas, sociales y culturales de Gran Bretaña que va desde la devaluación de la libra a fines de 1967 hasta la crisis generalizada de los años 70, en visperas del thatcherismo. La intención de demostrar que la época dorada del género, la primera época de los ’70, tuvo su producto de sus crisis en los cinernas y se diferenció del típico optimismo que caracterizó al Swinging London ahí está la psicodelia”.
Respecto sabía trabajar, Cambiasso cuenta que su propia tesis lo obligó a reconstrucción histórica. Por lo tanto, debe leer a varios historiadores ingleses: «En Gran Bretaña hay varios muy buenos, disfruto su lectura ya que maintienen los conceptos claros y la prosa legible, dos cosas que las modas teóricas derivadas de los departamentos de Estudios Culturales de las universidades han abandonado por completo”.
Y suma un detalle más de su método de trabajo: “He tratado de llevar adelante una suerte de historia menor, una especie de historia pequeña da un objeto concreto, el rock progresivo, poco o nada interesado en el historiador profesional, ilumina el paisaje de la época desde un nuevo punto de vista. Y a la vez, que ese mismo paisaje histórico le concede un sentimiento diferente a un rock progresivo que, tomado en su propia especificidad y fuera de contexto, suele ser malentendido”.
Un cataclismo inminente
El tomo dos tiene como subtítulo «Del revival al progressive folk». en palabrerías de Cambiassoamplía el núcleo analítico de este volumen: «Me propuse rastrear aquello que hace al pop y al progresivo un asunto tan característicamente inglés. En que consistía esa anglicismo tan mentada pero nunca explicada. Consta de una dialéctica verdaderamente extraña, muy propia de la cultura británica de posguerra, entre la modernidad y la nostalgia.
Sobre su proyecto, que promete continuar con un tercer y último tomo, comenta que su idea era que se vio como “un proyecto de largo alcance aunque cada volumen pueda leerse de manera independiente. La idea es que cada uno de los tres tomos ilumine diferentes aspectos de un mismo fenómeno: el progresista británico.
Como adelanto del tercer tomo, el quisiera ver «Que tipo de relación entabló el progresivo con el jazz. Pero aún no tengo define el esqueleto conceptual. Quisier escribirá un libro dedicado a las bandas, en este caso a King Crimson y Van der Graaf Generator. Veré como resolver el enorme problema de Canterbury, pero me ilusiona escribir un capítulo comparativo sobre Soft Machine y Nucleus, que terminó con intercambios, como pioneros de un jazz rock de típica ascendencia inglesa».
Agrega: «Probablemente venga con el boom del rhythm & blues porque muchos de sus protagonistas vinieron del jazz y el rock los hicieron populares, algo que va desde Alexis Korner, Graham Bond o Manfred Mann, pasa por los imprescindibles Cream y concluyó en Colosseum. Debería haber un capítulo sobre Brass Bands, muchas moldeadas sobre los esjemplos norteamericanos de Chicago Transit Authority y Blood Sweat & Tears”.
Al igual que en los tomos anteriores, también comment que le gustaría incluir bandas no tan conocidas como Gnidrolog, Raw Material, Ben, Catapilla, «une suerte de prog jazz que habría que poner en relación con otras más propias del jazz rock. Me encantaría concluye el tomo con el Rock in Opposition (RIO)”.
El tomo dos también profundiza en una tesis que, según Cambiasso, nadie había leído de esa manera: “El folk británico es un antecedente ineludible (aunque, por supuesto, no el único) del progresivo. Toda la primera parte quiere demostrar comme dos líneas que,durante el Primer Revival Folk se mostraron como antagonistas, la folksong pretendidamente tradicional frente a la nueva música comercial que emanaba de los music halls, cabaron por confluencia en la construcción de un pop normalmente inglés a mediados de los 60. Una vez establecido ese precedente, el progresivo agregaría sus propias modificaciones a esa tradición, con otro tipo de influencias, des de la ascendencia anglicana a las apropiaciones medievales y renacentistas”.
Cambiasso Básico
- Fue editor y director de la revista Esculpiendo Milagros, pionera en lengua hispana en la difusión de la música experimental y el rock europeo. Da clases de música, comunicación, estética y crítica cultural en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Quilmes.
- Él es el autor de Vendiendo Inglaterra por una libra. Una historia social del rock progresivo británico y coautor, junto a Alfredo Grieco, del libro Dias felicidades. Los usos del orden: de la escuela de Chicago al funcionalismo; coeditor, junto a Julián Ruesga, del libro Mas alla del rock.
- Ha escrito numerosos artículos sobre temas diversos –arte contemporáneo, teatro, teoría social y política internacional– para publicaciones de Argentina, Perú, España y Estados Unidos. No obstante, su principal interés consiste en las relaciones entre el arte, la música y los contextos sociopolíticos.
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