Andréi Járlov (1968-2014), desaparecido poco antes de cumplir los 46 años en circunstancias no explicadas, era uno de los entrenadores soviéticos emigrados a España que sustentaban la misma teoría: muchos talentos españoles no llegan a todo lo que podrían lograr porque en su país vive demasiado bien. Él trabajó sobre todo en el colegio Marcote de Mondariz (Pontevedra), donde dejó una honda impresión como profesional y como persona.
Su partida inmortal, glosada en este vídeo, empieza con una perfecta armonía de sus piezas para lograr una molesta presión posicional a largo plazo. Su prestigioso rival, Alexéi Dréiev, miembro varias veces de la selección rusa, no se siente nada cómodo ante la prospectiva de aguantar una dura defensa colgante de horas. Y cree haber calculado bien un violento contraataque. Pero la lógica y muchos ejemplos indican que el jugador con menos armonía no debe abrir la posición por muchas ganas que tenga. Y Járlov, con una sinfonía de golpes certeros y certeros, permite a Dréiev coronar una segunda dama, nacida para ser testigo de la bella ejecución de su rey.