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El rally Dakar asiste a un auténtico ‘thriller’ entre Sainz y Loeb | Deportes

El rally Dakar asiste a un auténtico ‘thriller’ entre Sainz y Loeb | Deportes

Cuando dos pilotos se juegan de tú a tú el rally Dakar, el ritmo que imprimen sobre el terreno resulta diferencial a simple vista. La sensación sobre la arena de gas a fondo es infinitamente superior a la de los demás. Sébastien Loeb ya avisó que su táctica sería pisar lo máximo posible el acelerador, y Carlos Sainz no se quedó corto para salvar una décima etapa que por momentos se le complicó bastante. El thriller entre excompañeros de equipo, amigos y leyendas de los rallies vivió otro episodio del serial en una especial de 371 kilómetros con salida y meta en los preciosos cañones de Al Ula, un escenario tan dramático como el desenlace de la 46ª edición de la prueba reina del rally-raid.

Guerlain Chicherit se llevó la etapa con un tiempo de 3h19m27s, pero fue el duelo a cuchillo entre Sainz y Loeb el que mantuvo en vilo a todo el vivac. El suspense arrancó incluso antes del inicio de la etapa, cuando el francés tuvo que parar en mitad del enlace hasta el comienzo de la especial por un problema hidráulico en su Prodrive. Solventó la papeleta a tiempo y llegó al control de salida tan solo cinco minutos antes del horario establecido. Luego, fue también él el primero en pinchar durante la etapa y ceder tiempo en la general. El nueve veces campeón del mundo de WRC se quejó en la línea de meta del gato hidráulico de su vehículo, que se estropeó en el peor de los momentos.

El Audi del español, sin embargo, tuvo también sus problemas, y dos pinchazos torcieron el relato en su contra cuando todo remaba a su favor. En un abrir y cerrar de ojos, Sainz sintió de nuevo el aliento de su perseguidor, que llegó a colocarse a tan solo cuatro minutos en la general a mitad de etapa. La mala suerte, en esta ocasión, no se cebó contra el madrileño. La ayuda de su compañero Mattias Ekström, que le cedió dos ruedas para minimizar daños, fue esencial. El resto lo puso él para salvar los muebles y llegar con la ventaja táctica y temporal a la penúltima y decisiva etapa del rally.

Su respuesta en el tramo final este miércoles fue demoledora, una defensa férrea de su liderato que le permitió recuperar siete minutos en apenas 40 kilómetros para mitigar las ganancias de Loeb. Ahora, el francés acecha a tan solo 13m22s cuando llega una de las jornadas más señaladas de la edición de 2024. La undécima especial, un calco inverso a la segunda etapa del año pasado, que arruinó la carrera por el exceso de pinchazos a un montón de favoritos, será el escenario previo a la meta del rally en Yanbu. En aquel escenario perdió Loeb toda opción de competir por el Touareg, mientras que Sainz también las pasó canutas, pero salvó entonces su liderato sobre Nasser Al-Attiyah, a la postre ganador de la anterior edición.

Todo ello prevé un desenlace espectacular, con los fuegos artificiales preparados ya en el afilado pedregal. Sven Quandt, jefe del proyecto de Audi, definió estos días el recorrido del jueves como una auténtica lotería, y en el Dakar solo se reparte un Gordo. Sainz espera llevárselo por cuarta vez en su trayectoria, mientras que Loeb aspira a su primer entorchado en el ‘rally de rallies’ después de ocho intentonas. El espectáculo está servido.

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Por Alejandro Salas

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