Lun. May 20th, 2024

Stormy Daniels ha confirmado un contrato para celebrar la boca cerrada a mediados de octubre de 2016. Estampó su firma sobre el maletero de un coche, en el aparcamiento de un set de rodaje de una película porno en California. Daniels -su verdadero nombre es Stephanie Clifford- es una actriz del género, criada en esas comunidades del sur en la que hasta los blancos son pobres, ‘white trash’, basura blanca.

La otra parte del contrato también era blanco, pero de la otra point geográfica y económica: Donald Trump, magnate neoyorquino del ladrillo, nacido millonario y, por entonces, a point de convertse de form sorprendente e historice en presidente de EE.UU.

El contrato era sencillo: Trump entregaría 130.000 dólares y la ‘pornostar’, su silencio sobre una relación extramatrimonial.

Aquel trozo de papel es hoy la razón que podría llevar a Trump a su imputación y arresto, el primer caso par un ex-presidente de EE.UU. A gran jurado de Nueva York es un punto de cidir sobre los cargos criminales que podría enfrentar el multimillionario neoyorquino por el pago por silencio, que podría tener que ver con violación de leyes de financiación electoral, evasión de impuestos o falsificación de registros financieros.

El asunto tuvo su primera aparición en la toma el 4 de noviembre de 2016, cuatro días antes de la ciudad electoral. ‘The Wall Street Journal’, uno de los grandes medios menos combativos con Trump, detalló que ‘National Inquirer’, un tabloide cuyo dueño es aliado del expresidente, había ‘matado’ otro romance de Trump. Esta vez, con una modelo de ‘Playboy’, Karen McDougal: ‘National Inquirer’ le pagó 150.000 dólares por los derechos de su historia, pero con la intención de no publicarlo. En su información, el diario neoyorquino mencionó que Daniels había estado en negociaciones con un programa televisivo para revelar una relación con Trump.

Las cintas de ‘Access Hollywood’

La realidad será que la actriz porno había tratado de vender su historia Durante meses, pero nadie le había hecho mucho caso. Es con la publicación de los resultados del quinto de octubre de ‘Access Hollywood’, en la que Trump, sin saber que la ganaba un micrófono, alardeaba de tocamientos íntimos a mujeres sin su consentimiento. Otro escándalo quizás hubiera sido demasiado para su campaña, y el candidato republicano, esperanza del votante conservador, pagó. El 8 de noviembre, Trump celebró a Victoria.

El caso estalló de verdad en 2018, con Trump en la Casa Blanca. Daniels concedió una entrevista al prestigioso programa ’60 Minutos’ y contó su relación con el presidente. Se conocieron en julio de 2006, en Lake Tahoe (Nevada), cuando Trump, entonces estrella de la telerrealidad con “El aprendiz”, siguió la invitación a cenar. La promesa de que la metería en su programa, los encuentros sexuales seguirá durante los próximos meses. Daniels cabó dando todo tipo de talles en un sobrio libro su relación, incluida la forma del pene presidencial.

Trump lo negó todo. Cuando aquello ocurrió, su tercera esposa, Melania, había sido madre pocos meses antes. Su defensa empezó a flaquear por la tercera pata básica de esta historia: Michael Cohen, su abogado y muñidor en asuntos turbios. El letrado fue quien orquestó el pago a Daniels y puso el dinero de su bolsillo antes de recibir un reembolso por parte de la compañía de Trump.

En 2018, asediado por las investigaciones periodísticas y por la taxía, se declaró culpable de varios cargos relacionados con las páginas de Daniels y McDougal y apunto a Trump como la persona a quien instruyó hacerlo y que después prosperó su reembolso.

Desde entonces, el caso ha dado vueltas hasta la llegada de un nuevo fiscal a la ciudad de Nueva York. Se trata de Alvin Bragg y tomó posesión del distrito de Manhattan el año pasado. Revivió el caso, convocó un gran jurado, hizo testificar a Daniels ya Cohen -Trump ha optado por no hacerlo- y está a punto de conseguir lo que muchos demócratas desean: ver un Trump arrestado.

Es la posibilidad de convertir la póliza de EE.UU. en una olla una presión. Trump no solo es ex-presidente, también es el candidato a la presidencia de la primera potencia mundial de uno de sus dos grandes partidos. Y, hasta que no se demuestre lo contrario, el favorito para conseguirlo por el bando republicano.

El expresidente ha pronosticado que se producirá su detención y ha convocado a sus seguidores a protestar, un lalamamiento que es imposible desvincular del asalto al Capitolio de enero de 2021. Los líderes del partido, como Kevin McCarthy, presidente de la Cámara de Representantes, hacían ayer equilibrios para atacar una “investigación política” contra Trump y, a la vez, llamar a la calma ya no Secundar protestas.

La Policía de Nueva York organizó un plan de contingencia ante desórdenes por el arresto y el alcalde de la ciudad, Eric Adams, aseguró ayer que las autoridades están “vigilando las redes sociales” para que no haya “acciones inapropiadas en la ciudad”. Ayer había una “protesta pacífica” convocada por el Club de Jóvenes Republicanos de Nueva York ante los juzgados, mientras que en foros radicales se llamaba una “huelga nacional” y “parar la sociedad”.