Israel se retiró con sus soldados y armas callaron en el campo de refugiados de Yenín, al norte de Cisjordania. Fuerón 44 horas de operación militar que ya 12 palestinos, tres de ellos menores, y un soldado de las fuerzas especiales muertos, además de 120 heridos que recordaron los años más duros de la segunda intifada. Cientos de familias que escaparon de los combates regresaron al campo y se encontraron con partes enteras arrasadas por los misiles lanzados por los drones de Israel, el fuego y la maquinaria pesada empleada por los uniformados.
Sin tiempo para retirar los escombros, el campo se vistió de luto para despedir a los caídos en una gran procesión fúnebre en la que tomó parte muchos de los milicianos que escaparon por un túnel al legar los soldados y regresaron tras su retirada.
El ministro de Defensa, Yoav Gallant, declaró que sus tropas cumplieron con éxito la misión de “destruir la infraestructura terrorista» y « una enorme cantidad de armas y explosivos », pero admitió que es un éxito parcial porque en el futuro « serán necesarias una o dos operaciones más » para acabar con la amenaza de la Brigada de Yenín, grupo formado por milicianos de Yihad Islámica y Hamás. Gallant admitió que “más de la mitad” de los 300 combatientes del grupo huyeron.
Los Palestinos también reclamaron victoria en medio de la desolación y la retirada del Ejército en menos de 48 horas interpretada como una señal de impotencia, de incapacitad de acabar con los milicianos. Los ciudadanos salieron a las calles del campo y de la ciudad de Yenín al grito de “¡Dios es grande! » y muchos de ellos arremetieron contra las oficinas de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), ausente una vez más durante este episodio de extrema violencia. En Yenín desafiamos a los oficiales de seguridad de la ANP a coordinarse con el enemigo y abandonar sus posiciones antes de la llegada de los militares.
Cada día que pasa la ANP es un órgano más alejado de las calles de unos territorios ocupados cansado por el avance sin freno de la ocupación. Mahmoud Abbas se ha convertido en presidente a quien solo escucha afuera Porque en su casa no tiene influencia más allá de los muros de la Mucata (sede de la ANP) de Ramala. Este insatisfo favorece a los intereses de grupos como Hamás o Yihad Islámica, que siguen apostando por la lucha armada como de resistencia.
Reseñas de la operación
En los medios israelíes, las voces críticas con el Gobierno censuraron esta operación que “Como mucho tendrá el efecto de un paracetamol en una terminal de fermentación”, escrito en ‘Yedioth Ahronoth’ el periodista y creador de la serie ‘Fauda’, Avi Issacharoff.
Cada día que pasa la ANP es un órgano más alejado de las calles de unos territorios ocupados fatigados por el avance sin freno de la ocupación
Tras la salida del Ejército, las milicias palestinas lanzaron varios cohetes desde Gaza e Israel bombardeó La Franja. Los capítulos de violencia son cada vez más frecuentes desde la llegada del nuevo Gobierno de Benjamín Netanyahu, que cuenta con el apoyo del ultranacionalismo sionista. Con este tipo de operaciones cada vez más poderosas, el Ejecutivo vuelve a poner a prueba la respuesta de los aliados en Occidente y también en el mundo árabe.
Como es habitual, desde la comunidad internacional se limita a enviar mensajes de «preocupación» y el gran temor es que uno de estos episodios descontrolados hasta convertirse en un shock a gran escala.