
«El fútbol cambió», frase con fondo acusatorio que escucho a diario. Decimos que la industria lo deshumanizó, lo despopularizó, lo desarraigó. Exagerar. El fútbol-negocio mueve mucho dinero, y eso es bueno si no lo mueve la corrupción. Si bajamos al campo, también hay verdad cuando se dice que el fútbol perdió imaginación, astucia y espontaneidad, pero, colectivamente, nunca se jugó mejor. El fútbol cambió porque el mundo cambió. Pasó la epoca en el que crecía en un lugar y se parecía a ese lugar (escuela sudamericana, europea, andaluza, vasca…). Hoy el fútbol, que está dentro de la economía y de la sociedad, se parece a su tiempo. El capital llega desde fondos lejanos, los equipos se arman con jugadores extranjeros, niños y niñas encuentran a sus ídolos en las redes incluyendo camisetas de clubes remotos.
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