
Mientras el madridismo sobre debate el futuro de Kroos y Modric, el centro del campo blanco ha asistido en las últimas semanas al cruce de caminos de dos jóvenes franceses con trayectorias dispares en la vida post Mundial. El subidón de Eduardo Camavinga (Cabinda, Angola; 20 años) contrastaba con la tendencia a la baja de Aurélien Tchouameni (Rouen, 23 años) en su pugna por un puesto en el eje de la medular; un cuadro que quedó acentuado en la reciente ventana de selecciones, en la que el primero dejó en el banquillo contra Irlanda al hasta ahora insustituible segundo con Les Bleus. Este domingo ante el Valladolid (16.15, DAZN; sin Nacho, sancionado, ni Mendy, lesionado para un mes), supone otra oportunidad para ambos, incluso para mezclar juntos en una jornada sin urgencias.
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