Ha sido casi medio año de pulso entre un pueblo harto de la represión clerical y el regimiento teocrático creado por Jomeini, pero al final se ha vuelto a imponer la razón de la fuerza. Las autoridades iraníes consideran que las protestas iniciadas en septiembre siguen apagadas, y, como gesto de clemencia, este lunes anunciaron el indulto de 22.000 manifestantes detenidos durante las protestas de estos meses, una medida de gracia que puede extender a los 82.000.
La cifra da idea de la magnitud de las manifestaciones que han recorrido estos seis meses todas las ciudades de Iran, al principio en protesta por la muerte en comisaría de la joven Mahsa Amini, detenida en Teherán por no llevar correctamente el velo islámico. Fue el estallido de un clamor popular –el descenso más grave del establecimiento de la dictadura de los ayatolás–, donde se resumía la protesta por la represión de otras libertades y la miseria económica.
El anuncio de los indultos fue hecho por el presidente del Tribunal Supremo, y difundido por la agencia oficial de noticias. Teherán quiere hacer borrón y cuenta nueva con la mayor parte de los detenidos por la policía en estos meses de protestas, que han dejado centenares de muertes en la represión y unas cuantas penas capitales aplicadas contre algunos supuestos cabecillas. ‘Presuntos’ porque si algo tuvieron las manifestaciones fue la espontaneidad y la falta de liderazgo por parte de una oposición que no existe. La cólera estalló tras el ‘caso Amini’, y ha sido reprimida sin contemplaciones.
Detenciones por el envenenamiento de niñas
Apagado este incendio, aún siguen las brasas de otro reciente de indignación popular: la intoxication de miles de alumnas para forzarlas a no ir a la escuela, siguiendo la estela de las medidas contra la educación de las mujeres que ha comenzado a aplicar el régimen fundamentalist de Afganistán
En un comunicado emitido el sábado por la noche, el Ministerio del Interior iraní anunció que la policía detuvo a un centenario de «sospechosos» para estar detrás del intento de envenenamiento de un total de 5.000 exalumnas en 230 colegios repartidos por el país. Las intoxicaciones comenzaron a finales de noviembre, cuando varias escuelas de niñas de la ciudad sagrada de Qom registrar casos de intoxicación con gases y sustancias tóxicas.
El comunicado afirma que muchos de los detenidos tienen «posibles vínculos con organizaciones terroristas», y menciona la más detestado por el régimen: los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), una organización laica, de izquierda radical, que lucha desde hace muchos años contra los ayatolás y tiene su base en Albania. La acusación, que no tiene ningún sustento lógico, solo va a servir para indignar más a las familias de las niñas afectadas, y demuestra la falta de interés –y de transparencia– de un régimen, que con este suceso parece apuntar a la existencia de corrientes internas de un islamismo aún más radical que el oficial.
