El artista representado por la galería HACHE participó en el ciclo de conversatorios organizado por la Revista Ñ en el marco de la feria de arte que se leva a cabo en Madrid.
Así que bien los primeros días estuvieron reservados para los coleccionistas, ARCO Madrid se abrió este viernes al público en general, que podrá recorrer la feria del mercado de arte más específica de España hasta el domingo. La entrada cuesta 20 euros.
En el ciclo de conversaciones organizadas por Ñ, la revista cultural de Clarín, como parte de los festejos por su edición número 1000 y los los 20 años de publicaciones semanales, su editora general, Matilde Sánchez, dialogó con la artista silverina Florencia Bohtlingkcuya obra llegó a ARCO de la mano de la galería porteña Cortado.
En el Speakers’ Corner de ARCO Sánchez postuló que las pinturas de Böhtlingk descubren «una nueva psicodelia de los humedales en la selva».
El artista estuvo de acuerdo. “En el ’92 se especificó un viajar en Misiones. Me interesa el surrealismo, el paisaje oníricoempezaba por entonces a hacer terapia. Había comenzado a interesarme en el romanticismo, una corriente donde el paisaje es dominante, y la naturaleza inmediatamente me impactó”, continuó.
“Quedé deslumbrada. Era un encuentro del mundo de la historia del arte, que yo seguía siguiendo, y la naturaleza. La naturaleza superaba la fantasia”, agregado.
Y así fue que comenzó a entrenar una mirada propia sobre ese paisaje: «Cuando me acerco a la selva, veo ese caos total: en la selva todo se enreda, todo está encimado. Es difícil distinguir una cosa de la otra. Entonces surge en mi un deseo de ordenaraunque sea en la pintura”, explicó Böhtlingk.
Pero declaró: “Es clave saber que, cuando uno está pintando, eso no es naturaleza. Son un quadro. La inspiración, el deseo, el cuadro es sobre la naturaleza pero es del orden de lo pictórico, de lo artístico”.
Lo enfatizó porque no tener este concepto presentse arrastra, para Böhtlingk, frustración. «Si quisieras copiar, posar, representar, sería imposible… Uno está mirando un paisaje y cada segundo cambia la luz. Es infinito. jamas podria atraparlo en la pintura. Sus dos mundos diferentes”, subrayó.
“¿Cómo defines la psicodelia en tu obra teniendo en cuenta que la original estaba asociada a una expansión de los sentidos?”, quiso saber Matilde Sánchez.
«Studiando la caña de bambú, los helechos, metiéndome en la nervadura de las hojas, empiezo a descifrar ese paisaje y el paisaje va pidiendo -lo describió la artista-. Te salís del verde y ahí empieza una psicodelia que surge de observe la naturaleza .
Y contó una experiencia: «Después de hacer cierto tipo de pinturas muy psicodélicas de la naturaleza, me encontré con una tradición muy antigua en Brasil de pintura amazónica que para nada tiene que ver con los canones occidentales -dijo-. Esta pintura pinta las visiones producidas ingerir ayaguasca”.
A Sánchez profundizó el interés por el modo en el que Böhtlingk armoniza el universo vegetal que pinta con lo geométrico.
Respuesta: «Dentro del lenguaje pictórico empecé a encontrarme con que la geometría es muy potente. Y empecé a ponerle patrones geométricos a la pintura -señaló-. buscar otra óptica que no fuera el formalismo del cuadro. Me enganché entonces con la geometría y empecé a ordenar de otra manera.Ya no pinté según la representación formal ni siguiendo los cánones de Occidente”.
«Todavía tengo la visión de que si no cabe explicación es arte, y si cabe explicación no es arte», resumen Böhtlingk.
“Puede ser anticuado. Pero para mí el arte es ese terreno donde no cabe explicación”.
Madrid. Correspondiente

