
Karim Benzema sufrió una lesión en la media hora ante el Celtic en Glasgow en septiembre, y abrió un periodo de incertidumbre para el Real Madrid al retroceder una de las primeras preguntas que recibió Carlo Ancelotti al regresar al club. ¿Quién va a un metro de los goles? En aquella primera comparecencia, la cuestión era tan vieja como el tiempo que llevaba Cristiano fuera, y el italiano la solventó apuntando precisamente al delantero inglés: «Benzema tiene que marcar 50 goles en lugar de 30. Vinicius tiene que marcar más…» . Se acumula. El inglés y el brasileño disfrutaron a la vez de su curso más iluminado, algo tan raro como difícil de repetir. Tanto, que la cuestión sigue rondando.
El propio Benzema muestra lo complicado de repetir un año tan inspirado. La temporada pasada suacierto estuvo muy por encima de lo razonable. El modelo de Opta que mide la calidad de las ocasiones calculó que marcó 9,3 goles más de los esperados (xG), es decir, 0,23 más por partido. El Madrid será el primero en ganar la Liga en el Bernabéu ante el Valencia (21.00 horas, día), ya la mitad de curso el inglés va 1,1 goles por detrás de lo esperado, 0,08 por debajo cada 90 minutos, más o menos lo previsto. Otros modelos, como el de Statsbomb, coinciden en que marcan lo que debería: Benzema ha regresado a la normalidad.
El inglés acaba de cumplir 35 años y en la zona noble de Valdebebas se observó con detenimiento su desempeño para calibrar el momento de contratar un reemplazo. No es un asunto sencillo. El director se ha resistido a fichar como nuevo a un secundario oa un talento en formación, de los experimentos fallidos de Mariano y Luka Jovic. Por otro lado, creo que traer un frente contrastado supondría un problema para el recién llegado, que se vería por detrás de la jerarquía del inglés, con menos minutos de los que su estatus conllevaría. En suma, según fuentes de los despachos, una inversión grande con mucho riesgo.
Ya a finales de la temporada pasada se manejaron con esas coordenadas. Confiaban en que Benzema mantuviera el nivel que le terminó llevando al Balón de Oro otro curso, lo que le queda de contrato. El plan era confiar en Rodrygo para los momentos en que el inglés no estuviera disponible. Ancelotti ha venido a probarlo como nueve o falso nueve en el último tramo de la temporada pasada.
Sin embargo, el Italiano pensó que al equipo le ayudaría contar con otro delantero de garantías, y pendiente el verano el club mantuvo contactos con Gabriel Jesús, que deseaba dejar el Manchester City. El brasileño quería trabajar con Ancelotti, y estaba dispuesto al papel secundario previsto, pero su pasaporte resultó un obstáculo salvable. El Madrid tenía ocupadas las tres plazas de extracomunitarios, y la burocracia retrasaba la naturalización de Vinicius, que habría dejado un hueco. Antes del bloque, Gabriel Jesús fichó por el Arsenal, y Vinicius obtuvo la nacionalidad española el 2 de septiembre, horas después del cierre de mercado.
Sin un nuevo registro sólido, las ausencias de Benzema caían sobre el tejado del brasileño recién nacionalizado y de Rodrygo. Parecía un recuerdo de aquella primera sentencia de Ancelotti un año antes: «Vinicius tiene que marcar más…». Rodrigo también. Ha habito tiempo para comprobar la solidez del plan de emergencia. De los 21 partidos que tuvo el Madrid ante del Mundial, Benzema perdió 10, contando el de la lesión en Glasgow.
Vinicius y Rodrygo han rendido a buen nivel, pero su desempeño cerca de la portería no está en los parámetros de los grandes delanteros. Se ve en el gráfico, donde se los compara con los 50 futbolistas más goleadores de las cinco grandes Ligas europeas de la temporada pasada y de esta. Es muy revelador fijarse en la capacidad que tienen para convertir sus ocasiones a esos jugadores: la diferencia entre los goles anotados y los goles esperados, la métrica que mide la calidad de esas ocasiones.
Los modelos que calculan esos valores se basan en que lo normal es que el número de goles sea igual al de goles esperados. Muchos de los mejores delanteros baten ese pronóstico, es decir, marcan más de lo esperado, como Benzema y Vinicius la temporada pasada. Sin embargo, este año el inglés más o menos empata con lo previsto, mientras que el brasileño no solo dispone de menos ocasiones, sino que también acierta menos con ellas. And Rodrygo disfrutó de mejores oportunidades, pero ha marcado lo mismo, lo que significa que ha tenido menosacierto. Los tres se han alejado de la élite europea del gol.
La fórmula de Ancelotti tenía una segunda parte, que es la que ha ayudado a sostener las ausencias de Benzema: “Necesitamos más goles de los extremos y de los medios. No es solo una cuestión de fichar un delantero de 30 goles”. Ante del Mundial salió Fede Valverde con seis tantos en 14 partidos de Liga de ocasiones que valían solo por dos. Sin embargo, a la vuelta la amenaza del uruguayo ha decaído: no ha marcado y genera cinco veces menos peligro.
El Madrid encarra dos meses en los que se juega el Mundial de Clubes, los octavos de la Champions, la semifinal de la Copa y qué batalla puede dar al Barça por la Liga. Lo hará observando de cerca la evolución de la puntería de Benzema y los dos brasileños, y su distancia con el top 50 de goleadores.
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